Juana de Arco suplantada por una momia
Un equipo de científicos ha descubierto que los restos considerados hasta ahora de la heroína francesa Juana de Arco, reliquias conservadas en el arzobispado de Tours, son falsas y no pertenecerían a la heroína quemada en la hoguera en 1431, sino a una momia de la época faraónica. Una de las pruebas realizadas para determinar la falsedad de dichas reliquias se basa en el olor que desprenden los restos.
De esta manera, la ciencia pone fin a otra creencia sobre la autenticidad de las reliquias de esta santa y mártir mantenida desde hace un siglo. Los supuestos restos de Juana de Arco fueran descubiertos en el siglo XIX, cuando la doncella de Orleans fue elevada a categoría de mito nacional por los historiadores franceses.
La revista Nature desvelaba el miércoles pasado esta falsificación dando la noticia de que un equipo de científicos franceses, a cuya cabeza se encuentra el doctor Philippe Charlier, había sometido a los restos a todo tipo de análisis (biológicos, radiológicos, toxicológicos y de carbono 14). Tras seis meses de pruebas -realizadas con permiso de la Iglesia francesa- se determinó que los restos analizados no eran huesos carbonizados y, en realidad, pertencían a una momia egipcia. Los restos de dicha momia datarían entre los siglos tercero y sexto antes de Cristo.
A las pruebas realizadas por los científicos se ha unido el olfato de perfumistas de perfumerías francesas como Guerlain y Jean Patou. Según sus sensibles narices el olor de las reliquias es a yeso quemado y a vainilla, lo que supone un indicio de descomposición natural (además de típico de una momia) y no de un proceso de combustión como correspondería a los restos de alguien quemado en la hoguera.