La nieve artificial podría causar sequía

La escasez de nieve en algunas estaciones de esquí de nuestro país hace tiempo que dejó de ser un problema.
La proliferación de máquinas de nieve artificial ha suplido en muchas zonas a las precipitaciones naturales, con enormes ventajas para el sector turístico y para los amantes de los deportes de nieve.
Pero, el abuso de esta fuente de precipitaciones podría llegar a convertirse en un grave problema ecológico, pues empieza a detectarse un efecto colateral en los embalses naturales que nutren de agua los cañones y que empiezan a estar muy por debajo de su ocupación natural en estas fechas, temiéndose un efecto aun peor cuando llegue el verano.
La denuncia sobre lo que podría estar ocurriendo en estos embalses parte de ADN, el grupo ecologista para la defensa de la naturaleza, que ha detectado estas rebajas significativas en el caudal de agua de los embalses de la zona de Andorra y pide que se haga un estudio pormenorizado de la situación y, eventualmente, una ley que regule el caudal mínimo que debe tener un ecosistema para sobrevivir.
Con el calido invierno que hemos vivido este año, la necesidad de nieve artificial ha sido mayor en gran parte de las estaciones de esquí de España y especialmente del Principado de Andorra, donde los responsables de estas instalaciones han reconocido que sus cañones de producción están trabajando al máximo nivel y que la producción ya alcanza un 50% de la que se produjo el pasado año.
Si la petición de los ecologistas prospera y las investigaciones concluyen que efectivamente los embalses están sufriendo un serio detrimento como consecuencia de esta producción de nieve artificial, nos encontraríamos de nuevo frente al dilema de los ingresos por turismo o la conservación de los embalses, como ya ocurre en numerosas zonas del sur del país con los problemas de riego que sufren los campos de golf y la necesidad de mantenerlos en perfecto estado de revista para no perder los ingresos por turismo