Asentamiento de los constructores de Stonehenge
El enigmático monumento neolítico de Stonehenge lo es hoy un poco menos. Al menos su origen y posible finalidad. Todo ello gracias a las excavaciones financiadas por la National Geographic Society que se llevan a cabo en las murallas de Durrington, en el sureste de Reino Unido, muy cerca del citado enclave. El hallazgo es el mayor poblado neolítico descubierto en Gran Bretaña.
Pero la cosa no queda ahí, porque lo allí encontrado por científicos y arqueólogos son asentamientos que habrían cobijado a cientos de personas en los años 2600-2500 A.C. (según se ha comprobado con la prueba del carbono 14). Sería, por tanto, el mismo periodo en que se construyó Stonehenge, a una distancia de poco más de 3 km. Estos datos hacen pensar que el pueblo allí asentado podría ser el encargado de construir el misterioso monumento y que, como ya se pensaba, Stonehenge no es una construcción aislada, sino que forma parte de un complejo religioso más grande, empleado para rituales funerarios. Stonehenge y Durrington Walls serían, pues, sitios complementarios: el primero, donde se han encontrado restos cremados, sería un cementerio y monumento funerario, mientras que el segundo albergaría a los vivos.
El arqueólogo y profesor de la Universidad Sheffield de Gran Bretaña, Mike Parker Pearson ha señalado que se han localizado bastantes casas en todo el valle, aunque de momento solo hay ocho desenterradas. En ellas, de unos 5 metros cuadrados, hechas de madera con suelo de piedra, se han descubierto restos de camas, armarios y muebles de madera, así como gran cantidad de cerámica, silex y huesos de animales.
Curioso, ¿verdad? ¿No resulta sorprendente saber que hace casi 3.000 años los hogares –excepto el tamaño- y los hábitos domésticos no diferían tanto de los actuales?