Siento estar desaparecida, hoy he leído esto y no me he resistido a colgarlo, puede parecer broma pero es la pura verdad. Espero que os divierta y os haga pensar.

Dice mi querido Iñigo Navarro que en caso de catástrofe nuclear, en
la Tierra sólo sobrevivirían dos especies: las cucarachas y los
autónomos.
Quienes elogian la resistencia del camello porque aguanta tres meses
sin comer, se olvidan de que un autónomo es capaz de soportar tres años
sin cobrar.
El autónomo surge de la nada y se enfrenta a todo. El autónomo no
enferma nunca, se recupera de cualquier trance y lucha cada día con
clientes y proveedores, mientras supera las más crueles pruebas de
resistencia a las que le van sometiendo los bancos y la Administración
Pública, en una demostración de sadismo que dejaría al propio marqués de
Sade a la altura de un voluntario de la Cruz Roja.
El sueldo de un autónomo tiene más deducciones que una novela de Sherlock Holmes.
El autónomo nació para sufrir y nada puede detenerlo. Sobre sus espaldas descansa buena parte del peso de la economía española.
El autónomo no trabaja para vivir, vive para trabajar. El autónomo
permanece activo los 365 días del año y aún es capaz de echar unas horas
más si se tercia.
El autónomo es una perfecta máquina de currar diseñada por la naturaleza para superar cualquier adversidad.
El autónomo se crece ante la dificultad. El autónomo sólo le tiene miedo a una cosa: la competencia de otro autónomo.
El autónomo es autodidacta y desarrolla conocimientos de economía,
derecho mercantil, laboral y fiscal, marketing, comunicación y
relaciones públicas, defensa personal, sanidad y riesgos laborales,
ingeniería e informática.
El autónomo nace, no se hace. El autónomo desafía las leyes de la
física y es el único ser vivo capaz de quemar la máquina con la que los
hospitales hacen las pruebas de esfuerzo.
El autónomo está diseñado biológicamente para resistir. El autónomo
sobrevive o fenece en el intento. Los autónomos soportan con estoicismo
lo que sea, a pesar de que, según La Gaceta del 21 de febrero de 2011, se encuentren "cada vez más mermados por el efecto darwiniano de la crisis".
No es lo mismo una crisis al efecto que el efecto de la crisis,
aunque, en efecto, este Gobierno sólo ha sabido reaccionar con golpes de
efecto provocados por el defecto de no dar golpe.
Ignoro a qué viene el adjetivo "darwiniano" en la citada frase. Quizá sea porque en lo alto de la pirámide evolutiva se encuentre un autónomo.
Si los políticos fueran autónomos, otro gallo cantaría. Claro que político y autónomo son términos antagónicos.
Nota.- este artículo se publicó originalmente en La Gaceta