ARRIVEDERCI ROMA

La mayoría no lo sabéis pero hemos estado fuera unos días, en concreto hemos estado una semana en Roma. Un viaje muy soñado y que tardé en conseguir la friolera de 20 años. Hace 20 años que visite Roma, fue un viaje muy corto, relámpago y me quede con muchas ganas de volver. Y por fin, esta vez con mi marido y mi hija estaba a punto de regresar.
Íbamos a salir el 5 de Diciembre, teníamos el vuelo Oviedo - Madrid a las 8:30 de la mañana y en Madrid teníamos que enlazar con uno que nos llevaría a aterrizar en Roma a las dos de la tarde. Pero la cosa se torció cuando el día 3 de Diciembre a los controladores españoles les entró a todos una extraña enfermedad que dejó el espacio aéreo español desierto. Pasaban las horas y la cosa cada vez se ponía peor. El Sábado por la mañana literalmente me caían las lágrimas y aunque algunos penséis que no es para tanto para mi lo era. Nosotros no viajamos mucho, el trabajo no nos lo permite, coincidimos poco o nada en las vacaciones y desde que la peque va al colegio es aún más complicado. Además se daba la casualidad que el 5 de Diciembre era nuestro duodécimo aniversario de bodas, y exactamente hacía doce años que con el viaje de novios reservado nos habíamos quedado en tierra por motivos económicos. Vamos que no tuvimos luna de miel, la mejor manera de empezar la vida en común.....
Así que ya me veía como aquel aciago día de 1998 con el plus de que la enana de siete años estaba toda ilusionada y casi lloraba también. De repente el Gobierno se saca de la manga "el estado de emergencia", "¿Eso qué es?¿vamos a poder volar?" Nadie sabía nada e Iberia (nuestra compañía) había suspendido los vuelos hasta las siete de la mañana del Domingo. Ese día madrugamos y llegamos al aeropuerto sin saber si íbamos a volar o no. El vuelo que salía a las siete y media de Asturias estaba cancelado sin embargo el nuestro, contra todo pronostico, salió puntualmente de Ranón. Aunque contentos todavía nos quedaba Madrid, que con las imágenes del día anterior se nos antojaba un caos. Sin embargo nuestro avión salió puntualmente de Madrid y en cuanto me vi en el aire las lágrimas me caían de tanta tensión que había pasado. Llegamos puntualmente a Roma y todo salió rodado. Las maletas llegaron sin problemas, el hotel totalmente nuevo una maravilla, la temperatura de 20 grados al mediodía y la ciudad, qué decir de Roma que no se halla dicho ya.....
La Roma antigua, la roma medieval, la renacentista, el encanto de sus calles, la cantidad de rincones escondidos que no vienen en la guías.
De Roma te sorprende sobre todo su tráfico, la ausencia casi total de semáforos y el poco respeto al peatón. Allí lo mejor es encomendarse a algún santo de los que pueblan sus Iglesias y cruzar sin mirar ¡ya pararan! Roma es el paraíso de los amantes del arte, pero también de los amantes de la pasta y de sus ricos helados. Sorprende la variedad de sabores, su cremosidad y el precio mucho más ajustado que en España. Sorprende también el tamaño de sus mesas, estas son siempre de dos y estas cenando codo con codo con tus vecinos sin que apenar halla entre las mesas cinco centímetros de separación.
Para mi Roma es el Coliseo, El Pantheon, El Vaticano, La Fontana di Trevi, La Piazza di Spagna, las pizzas.... Pero sobre todo para mi Roma es Miguel Angel. La Piedad, la Cúpula de San Pedro, El Campidoglio... Pero sobre todo y para siempre para mi Roma es El Moisés en la Iglesia de San Pietro in Vincoli. Cuando fui hace veinte años me impresiono y me emociono y cuando ahora volví y lo mire es como si me hubiera estado esperando todos estos años y sentía la misma emoción de hace dos décadas. Así que para siempre o hasta que la vida me lleve hasta a ti de nuevo ¡Arrivederci Roma!