El Tiempo en Oviedo
 

DIARIO DE UNA MUJER, MADRE Y ESPOSA ATRIBULADA

Vivencias de una mujer que trabaja, es madre y esposa y que no llega a nada ¿os suena?
PILATES Y YO
PILATES

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Siempre he sido una deportista nata, la danza y el baloncesto me han acompañado en mi infancia y el voleibol ha sido mi deporte toda mi adolescencia hasta los 25 años. Pero hace al menos diez años que no realizo ningún tipo de deporte, menos mal que voy y vengo al trabajo pateando que sino creo que estaría tan anquilosada que no me podría ni mover. Y pensareis ¿qué ha pasado para que decidas volver al redil del deporte? Pues que no me ha quedado otro remedio, ni más ni menos.

 

Siempre he padecido de la espalda, de pequeña estaba un poco “chepa” y con el deporte logré corregir mi espalda, pero en cuanto dejé la actividad física y me quedé embarazada mis lumbares dijeron basta. Las lumbalgias han sido mi caballo de batalla estos últimos años, al principio las iba sobrellevando con ayuda de los antiinflamatorios y de la manta eléctrica pero este año me asusté de verdad. Dos veces me quedé literalmente tirada en la cama, aullaba de dolor ¡fue horrible! Cuando fui al médico no me dio más solución que hacer ejercicio y me recomendó el Pilates “pero el de verdad”. Casualmente acababan de abrir un centro Pilates al final de mi calle, así que con decisión me planté allí. Cuando llegué se me bajó el vacilón enseguida. Estaban hasta arriba y no tenían horas libres a última hora de la tarde, además la broma me costaba un pastón, así que huí de allí como alma que lleva el diablo. 

 

El verano lo pasé bastante bien, pero en Septiembre empecé a verle las orejas al lobo, no es que la espalda me doliera de vez en cuando, ¡es que me dolía siempre! Me dolía cuando caminaba, cuando estaba de pie, cuando me sentaba, en la cama… No había ni un solo día en el que no tuviese dolor, estaba al borde de quedarme otra vez tirada. Así que animada por mi maridín (que una es un poco “rata” para ir por su propio pié) me apunté a Pilates.

 

El Pilates se llama así por su creador, Joseph Humbertus Pilates. El lo denomino
"CONTROLOGIA", pues se basaba en el control de las acciones del cuerpo en sinergia con la mente. Pero con el tiempo sus seguidores comenzaron a darle el nombre de su creador, y así es como lo conocemos en nuestros días.

 

J.H. Pilates (1880-1967) nació en Mönchenglebach, un pueblecito cerca de
Dusseldorf (Alemania). Fue un niño enfermizo por lo que para compensar su situación física comenzó a fortalecer su cuerpo desde temprana edad. Era un estudioso de la anatomía humana y animal. Le encantaba esconderse en el bosque a ver los movimientos de los animales y ver como podía el hombre alcanzar la eficiencia de estos. En la I Guerra Mundial fue hecho preso en Inglaterra y en el campo de concentración puso de manifiesto que sus conocimientos eran realmente beneficiosos para la salud. Ayudando a recuperar a varios internos.

Una vez acabada la guerra volvió a Alemania pero no permaneció durante mucho tiempo ya que emigraría a New York, donde con Clara, su mujer comenzaría el desarrollo general de su método.

 

Primero los bailarines y mas tarde los fisioterapeutas vieron los beneficios
esta técnica aporta al ser humano.

 

Vamos, en Román Paladino, que el tío estaba como una cabra. Con esta fe en el método empecé mis cuatro clases individuales, porque ¡hay que dar clases individuales!  “porque sino no te enteras de nada”. Como todo lo que es personalizado e individualizado la cosa resulta carilla,  así que cada vez que iba me ponía literalmente mala. No entendía lo de “los candados”, hacía los ejercicios a velocidad de la luz cuando hay que ir a lo tortugita para que la cosa sea eficaz.  No era capaz de doblar, mi cuerpo no me respondía y el día que me hablaron del suelo pélvico deduje que yo no lo tenía porque no era  capaz a cerrarlo.  Vamos  ¡un desastre! ¡qué estrés!

 

Pero hay que ser justos,  la cosa no ha hecho más que mejorar después de cuatro clases individuales y cinco colectivas (somos de cuatro a cinco alumnas).  Mi flexibilidad ha mejorado notablemente, camino más erguida y, lo que es más importante, después de la tercera clase el dolor de espalda desapareció milagrosamente. Un día me levanté de la cama y me di cuenta de que ya no me dolía y cada vez estoy mejor. Todavía no canto victoria, pero creo que mi salud ha mejorado notablemente gracias al Pilates. Y os puedo asegurar que soy la persona más antiespiritual que conozco,. El Feng Shui me da la risa, el yoga me estresa y la meditación no va conmigo. Así que nunca pensé que un ejercicio como el Pilates, en el que la concentración y el control del cuerpo es tan importante, fuese para mi. Por cierto lo que se ve hacer a Carmen Mtnez Bordiu en el Hola (hace Pilates) es muy muy difícil, nunca pensé que lo diría pero ¡la admiro! ¡yo quiero!

 

Así que ya sabéis si os duele la espalda o cualquier articulación ¡El Pilates es vuestro ejercicio!


 


Publicado el: miércoles, 11 de noviembre de 2009 16:42 por LAIKA222
Archivado en: ,

Comentarios

susana ha opinado:

Yo no me atrevo con el pilates porque nunca he estado en forma, pero llevo dos años con tai chi y chi kung, que es la gimnasia que hacen los chinos en el trabajo, y me sienta fenomenal. Es importante hacer algo de ejercicio. Me alegro de que estés mejor. Un beso.

# noviembre 12, 2009 8:54

lasiamesarusa ha opinado:

Bueno, me estoy animando al leer tu post. Tengo dolores de espalda constantes que la verdad, me quitan bastante calidad de vida porque son bastante protagonistas.

Algo tengo que hacer!

# noviembre 25, 2009 13:54
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