MI HERMANA
Yo tengo una hermana a la que llevo tres años, y es extraño porque no tengo recuerdos anteriores a su nacimiento. El primer recuerdo que tengo en la vida la tiene a ella como protagonista. Recuerdo a un bebe con los ojitos y el ombligo rojos como si de un indio sioux se tratase. Entonces no sabía que aquello era mercromina y la cosa me impresionó bastante.
No recuerdo haber tenido nunca celos de mi hermana, aunque sí que me acuerdo de lo fastidioso que me resultaba tener que llevármela cuando salía a jugar con mis amigos. Mi hermana era una plasta integral (tenía tres años menos la pobre) y mis amigos huían de ella como de la peste así que al final siempre me quedaba sola por su culpa. Y es que a mi hermana había que verla de pequeña, era un querubín, rubia, blanca…¡una princesita! Pero todo lo que tenía de mona lo tenía de petarda. Se pasó tres meses llorando día y noche, a mi madre le salió una ulcera de duodeno por culpa del estrés. Cuando por fin se calló no se separaba de mi madre ni a bien ni a mal. Hasta que no empezó al colegio no se quería quedar ni con mi padre. Se pasó hasta los catorce años llorando por todo, siempre fue de lagrima fácil. Aún así siempre tuvo muchos amigos y aún hoy los conserva. Es una persona extrovertida, no calla ni debajo del agua y como le suele ocurrir a todas las personas que son así en el fondo es una gran tímida. Eso solo lo sabemos los que la conocemos bien. Las dos niñas fuimos creciendo y, como pasa la mayoría de las veces, la diferencia de edad se quedó en nada. Mis amigos eran sus amigos y sus amigos eran los míos.
Mi hermana siempre ha sido más que una hermana, ha sido mi amiga, mi confidente y mi cómplice. Es la persona a la que llamó cuando necesito consejo, la que me ayuda con todo y con la que discuto a gritos por teléfono. Porque mi hermana y yo hemos discutido mucho en esta vida, de pequeñas nos caneabamos de lo lindo. Cuando tuve a mi hija ella estuvo ahí todo el tiempo, la segunda palabra que mi hija aprendió fue “tita”. Y es que mi hermana ha sido más que una tía, ha sido como una madre para mi hija. La ha educado y la ha querido como solo una madre sabe hacerlo y por ello siempre le estaré agradecida.
Patricia fue madre el pasado 23 de Septiembre de una preciosa niña a la que sabe cuidar y querer como nadie. Por mi parte estoy encantada con mi sobrina, solo espero ser para ella la mitad de lo que mi hermana es para mi hija. ¡PATRO TE QUEREMOS!