Día internacional de la mujer 2009:Las mujeres y los hombres unidos para eliminar la violencia contra la mujer y la niña

Durante buena parte del siglo XX la mujer española careció de relevancia social. Las mujeres eran hijas, novias, esposas y madres de cuantos más hijos mejor, ese era su papel fundamental. Esto no hubiese sido malo, si ese papel hubiese sido escogido por ellas, pero no ese papel era el que la sociedad les imponía. La sociedad de la posguerra era una sociedad machista, en la que el hombre era el Rey y la mujer, si tenía suerte, era su compañera y apoyo. Si la suerte no la acompañaba, era "la que aguantaba".
Raramente una mujer ejercía una carrera profesional fuera de su casa, y si así era solía ocupar puestos para los que se requería baja cualificación. Las mujeres abogados o médicos no se daban, de las mujeres político ya ni hablamos. La presencia de mujeres en la Universidad era algo anecdotico, algo que hacían chicas de buena familia para "pasar el rato" mientras encontraban al hombre de su vida, mujeres como Margarita Salas son la excepción que confirma la regla. Esas mujeres, abnegadas madres, criaron hijos que se convirtieron en hombres como mi padre. Estos hombres tuvieron que lidiar con mujeres muy diferentes a sus madres, mujeres que aunque aún arrastraban tras de sí la rémora de una sociedad machista, rompieron muchas barreras. Fueron las primeras mujeres que fueron a la Universidad y que se incorporaron al mercado laboral en masa. Estas mujeres fueron las primeras mujeres españolas que tuvieron control sobre su sexualidad, tuvieron tantos hijos como quisieron y eligieron el momento para hacerlo. Estas mujeres tuvieron hijos que hoy tienen entre 35 y 45 años.
A qué viene todo esto, os preguntareis, pues todo esto esto viene a que llevo un tiempo preguntándome en qué estamos fallando las mujeres. El maltrato hacía las mujeres ha existido desde que el mundo es mundo, pero parece que en vez de estar disminuyendo está aumentando. Cuando mi abuela era joven, contaba de una vecina a la que su marido maltrataba, por lo visto esta mujer nunca lo denunció pero si que lo hicieron sus vecinos, y varias veces. Este hombre pasó alguna noche en el cuartelillo de la Guardia Civil y en el barrio era mirado con malos ojos, estamos hablando de los años 40 y 50, en los que la consigna era que la mujer hacía lo que mandaba su marido. Aún en aquella época el maltrato físico (del psicológico no se habla) estaba mal visto. El que pegaba a una mujer era un malnacido.
Las mujeres de la siguiente generación, mujeres como mi madre y mis tías, fueron las abanderadas de los derechos de la mujer, a una mujer no se la pegaba, no se la engañaba y no se la insultaba. a las que les pasaban estas cosas la separación y el divorcio después vinieron a arreglar las cosas. Estas mujeres educaron (o al menos lo intentaron) a sus hijos en el respeto a las mujeres, en la igualdad entre géneros y lo hicieron esperando que otras mujeres pudieran disfrutar de los derechos por ellas conseguidos sin pagar peaje por ello. Yo soy hija de una de esas mujeres y durante toda mi vida adulta he tenido, en ocasiones, que lidiar con el machismo que se encuentra incrustado en la sociedad, pero nunca he tenido que lidiar ni con el maltrato físico ni con el maltrato psicológico de ningún hombre. El psicológico porque nunca me he dejado y el físico porque nunca me he tenido que enfrentar a ningún hombre "enfermo".
Desde jovencita he tenido "novietes", algunos me trataron como una reina, otros se rieron de mis sentimientos. Algunos me fueron infieles y a algunos les fui infiel yo. Hubo chicos a los que quise y con algunos jugue con sus sentimientos. Hubo hombres a los que les dije que sí y otros a los que les dí calabazas. Pero nunca ninguno de ellos, ni a los que quise ni a los que rechaze me levantaron la mano. Y nunca un hombre rechazado por mi se vio en la necesidad de atizarme con un cenicero por haberle ignorado. Y eso fue porque esos hombres sabían que la vida es ganar y perder, que a nadie se le puede obligar a querer sino quiere y que no se puede forzar la voluntad de nadie (sea mujer o no) por medio de la violencia. Todos ellos entendieron esto porque su educación se lo permitió, porque sus madres les dieron los instrumentos para hacer frente a la frustración que produce el rechazo de quien quieres. También lo consiguieron con el ejemplo de sus padres, que a pesar de estar educados por mujeres que nacieron antes de la guerra, nunca le levantaron la mano a sus mujeres y las respetaron como iguales.
Entonces cómo se explica que estemos hablando día sí y día también de asesinatos de niñas de menos de veinte años a manos de sus ex novios rechazados. Qué les pasa a estos chavales que tienen menos de veinte años, que nacieron a principios de los años noventa y que se supone que están educados por mujeres que tienen menos de cincuenta años. Por mujeres que no pasaron lo que pasaron sus madres, que fueron educadas por unas mujeres que fueron pioneras en educar en la igualdad ¿Qué es que a ellas se les olvido hacerlo? ¿Quizás es algo que hay que tener presente siempre? Creo que el problema fundamental de estos chicos, no es que sean machistas, sino que no están educados para aceptar un "no" por respuesta. Lo han tenido todo, son los reyes de su casa y allí mandan ellos. Si la primera vez que reciben un "no" es de su novia, es ahí donde empieza el problema. Si el chaval es violento puede que el maltrato sea la solución que encuentre para canalizar su frustración.
Pero ¿Qué ocurre con la chicas de esa edad? ¿Por qué permiten el maltrato? Ese maltrato no tiene porque ser solo físico también puede ser psicológico. Y me consta que estas jovencitas les permiten a los hombres faltas de respeto que las mujeres de mi generación no permitimos nunca.Todas las mujeres queremos ser guapas y nos gusta arreglarnos, pero hasta ahora nunca había visto tanto afán por parte de las mujeres por conquistar sus metas por medio de la belleza. Eso hace que la autoestima de la mujer esté solo en lo bella y delgada que es, cuando el ser bello no es ninguna virtud. El ser bello es una casualidad del destino, una mezcla aleatoria de los genes. La belleza, sin nada que la acompañe no significa nada. Y cualquier mujer que base su autoestima en ella está perdida. Una mujer que base su futuro y su porvenir en eso es carne de cañón de los maltratadores que pululan por el mundo.
Con esta disertación no he pretendido hacer una tesis sobre el maltrato, que seguramente tendrá muchas razones y no todas serán tan simples como las que yo he expuesto. De todos modos creo que en nuestras manos, en las manos de las mujeres está que la siguiente generación no esté plagada de "reyezuelos" que no admiten que la vida está llena de frustraciones. y en educar a nuestras hijas en valores, haciendo que sientan que tienen las mismas oportunidades que los hombres, que su valor no radica solo en su apariencia física sino en lo que tengan que ofrecer al mundo como personas no como objetos sexuales. En nuestra mano está que las cosas malas dejen de ser un "coñazo" y las buenas sean "cojonudas".