EL PARAISO PERDIDO
Conocí un lugar donde todo era verde, su arena era blanca, las aguas de su río cristalinas, sus acantilados eran altos, indómitos y poco accesibles. Contaban con unos surtidores naturales, los bufones, que en los días en los que había marejada soltaban, a modo de géiser, toda la fuerza del mar por su boca. En ese lugar todo era tranquilo, sus caminos estaban tomados por el ganado y, en los días de verano, por recuas de chiquillos en bicicleta.

Pero un día todo eso cambio, primero su río fue contaminado por desaprensivos que contaminaron sus fuentes con orines de animales. Luego llegó el turismo masivo, andanadas de coches llegaron hasta el mismo pie de mar sin importarles que los caminos del lugar no estuviesen preparados para ello. Los niños dejaron de jugar por la calle, les podía atropellar un coche. El ganado suelto molestaba a los turistas. Y ¿qué decir sobre los acantilados? Estos siguen siendo altos, y en los días de tempestad, indómitos. Pero desde luego ya no son salvajes ni inaccesibles. Los coches llegan hasta pie de bufón y en su boca no sólo se ve la fuerza del mar, sino basura de todo tipo, que amablemente abandona la gente que por allí se pasa. Su suelo está pisoteado, ya no crecen ni plantas ni flores como un día lo hicieron.
¿De quién es la culpa? Desde luego todo el mundo tiene derecho a disfrutar de este mi paraíso, pero ha de hacerlo siendo consciente de que hay que respetarlo y cuidarlo. Como esto no siempre es posible si he de buscar un culpable, señalo directamente al Ayuntamiento de Llanes. Este Ayuntamiento ha dejado de la mano de Dios sus núcleos rurales.
En el caso concreto del que hablo ha dejado que los culpables de la contaminación del río y las fuentes del Guadamía hallan salido impunes.
Tiene la playa de Guadamía totalmente abandonada, dicho arenal crece de los servicios mínimos, no cuenta con socorrista, no tiene agua potable y los perros campan a sus anchas, cosa totalmente prohibida en los meses de Junio, Julio, Agosto y Septiembre.
El camino que conduce a la playa y a los acantilados no puede absorber todo el trafico que en los meses de verano lo colapsa. Los coches llegan casi "La Puente", con todo el daño que esto provoca en un habitat tan especial como es el de los acantilados de Llames de Pria.
Me parece inaudito que cuando tanto se habla de la preservación de los espacios naturales, el Ayuntamiento de Llanes se permita el lujo de malograr su principal valor que es la belleza de sus paisajes. El pueblo de Llames de Pria carece de saneamiento, está atenazado por un trafico infernal que no le deja vivir y por un Ayuntamiento que lo ha echado en el olvido. Soluciones hay muchas y creo que no me corresponde a mi darlas, pero creo que un buen comienzo sería que se prohibiese la bajada a la playa de Guadamía en vehículo rodado. Que la playa contase con agua potable y servicio de socorrista. Me consta que La Asociación de Vecinos de Llames de Pria se está movilizando para que todo esto se lleve a cabo. Desde aquí quiero darles mi apoyo y mi animo para que sigan con la lucha, para que Llames de Pria no sea nunca más el paraíso perdido de nadie.
http://www.elcomerciodigital.com/oviedo/20080819/oriente/vecinos-llames-pria-reclaman-20080819.html