¿SOMOS PEORES PADRES QUE NUESTROS PADRES?

Cuando uno toma la decisión de ser padre o madre, todo es ilusión. La búsqueda es un momento maravilloso de comunión con tu pareja y durante el embarazo estáis en éxtasis con los preparativos para la llegada de ese ser que no conoceis pero ya quereis. La primera desilusión llega en el momento del parto, tienes un hijo o hija que es de todo menos idílico. Es feo feísimo ¡Este me lo han cambiado! No hace más que llorar y es todo menos dulce. A pesar de todo le quieres ¡es tuyo!
Cuando ha pasado la primera fase y pasa de ser un extraterrestre más feo que ETE a un tierno infante, empezáis a plantearos temas como su educación. Decidís ser unos padres dialogantes, amigos de vuestros hijos, que todo lo van a solucionar hablando, sin levantar la voz. Lo malo es que no habéis consultado al interesado que es vuestro hijo. Él no está de acuerdo con vosotros ¡qué va! ¿Habéis probado a dialogar con un niño de dos años en plena rabieta? Pues no lo intentéis, lleváis las de perder. A partir de ahí vuestro hijo os va demostrando que todo lo que habíais planeado, todo vuestro sistema educativo se desmorona tan rápidamente como la LOGSE. Empieza entonces "la mano dura", "que no se nos suba a la chepa". Te pasas todo el día mandando, riñendo y castigando ¡tu casa se ha convertido en un campo de concentración infantil!
¿Pero sabéis que es lo peor de todo? Que nosotros que pensábamos que habíamos descubierto la pólvora, que nuestra manera de educar era la mejor. Acabamos pareciéndonos a nuestros padres y sabéis ¡no está tan mal! ¡nuestros padres tenían razón y nosotros estábamos equivocados. Empezamos a darnos cuenta que la frase esa que dice "cuando seas padre comerás güevos" no está tan mal como leiv motil. La verdad es que en el 2007 hemos avanzado mucho en algunas cosas pero en otras, como la educación de nuestros hijos, deberíamos mirar un poco para atrás. Cuando nosotros eramos pequeños no había hijos ni alumnos maltratadores, el acoso escolar se limitaba a llamar cuatro ojos a los que llevábamos gafas o empollón al que hincaba mucho los codos. Creo que los padres se han estado equivocando unos cuantos años. Los padres somos educadores y guías de nuestros hijos, sus amigos ya los eligen ellos y desde luego no somos nosotros ¿Vosotros que pensáis? ¿Eran nuestros padres mejores educadores que nosotros?