LA MALDICIÓN DEL BIKINI

Se acerca el verano, los días son más largos, las temperaturas empiezan a subir, las tiendas se llenan de ropa fresquita y las farmacias de bronceadores y cremas anticelulíticas. Nos morimos de ganas de ir a la playa pero ¡oh horror! Hay que comprarse un bikini. Me horroriza tanto la idea que llevo sin comprarme uno la friolera de cuatro años. Este Septiembre mis bikinis ya dijeron hasta aquí hemos llegado y decidieron abandonarme, su licra y tirantes no resistieron más y con todo el dolor de mi corazón decidí retirarlos.
Así que ahora me encuentro aquí, a las puertas del verano, sin biquini y lo que es más importante sin ganas de ir a comprármelo. Odio el momento ese en el que te metes en el probador, toda blanca, con más kilos que los que esperabas tener a estas alturas. Te enfundas el bikini y el que no te sobra de tetas te falta de culo ¿Por qué no harán como con la ropa interior, que el sujetador se venda por separado de la braga? Pues no hay tu tía, son ganas de complicar o eres una 90-60-90 o una 105-75-105, vamos estas proporcionada o no te queda bien ni uno sólo de los modelitos. El comprar un biquini saca lo más tacaño de mi interior. Si en circustancias normales no me importa gastar un poquito más si el modelo lo merece con los biquinis me pasa lo contrario. Prefiero gastar poco porque me queda como el culo tanto un modelo del Carrefour como uno de Andrés Sarda, por poner un ejemplo.
Lo único que me consuela es que si a principios de Junio resulta un drama ponerse un bikini en Agosto ya te da todo lo mismo, luces tu culo celulítico, tu incipiente barriguita y tu ausencia de tetas con toda la naturalidad del mundo. Te paseas por la playa sin pareo y te da igual. Quizás con el bikini pasa como con todo en la vida ¡es cuestión de acostumbrarse!
¿Y vosotras sentís pánico como yo a enfundaros el bikini? ¿Y a vosotros hombres que me leéis os pasa lo mismo? ¿Cómo veis a vuestra pareja en bikini? ¿Os parece qué están tan mal cómo ellas piensan?