MUJER EMANCIPADA ¡MENUDA TOMADURA DE PELO!

Las mujeres de mi generación crecimos con tres consignas, la mujer tiene que trabajar fuera de casa si quiere tener los mismos derechos que el hombre. Que el fumar nos hacía mujeres más deseables y sofisticadas. Y que para ser mujeres liberadas teniamos que tener sexo con muchos hombres. Pues bien ¡NOS HAN TOMADO EL PELO!
El fumar se ha demostrado que es muy perjudicial para la salud, así que ahí van hordas de treinteañeras con parches, chicles y demás parafernalia para intentar dejar de fumar. De ese vicio yo me libre porque la verdad nunca me gusto fumar, no era capaz de tragar el humo, aunque lo intente con ahínco no os vayáis a creer.
Lo de tener sexo con un montón de hombres también es un cuento que nos hemos tragado todas y así he visto como un montón de mujeres estupendas se enrollaban con tíos que no les llegaban ni a la altura de los zapatos, pensando (equivocadamente) que el sapo se convertiría en príncipe a base de besarlo muchas veces. De ese "vicio" también me libré yo, no sé si por gracia o por desgracia, ya que empece muy jovencita con el que hoy es mi marido ¡y aquí sigo!

Pero de lo que no se ha librado ni Dios es del cuento ese de que para ser igual que el hombre hay que trabajar fuera de casa. Las mujeres somos iguales a los hombres sólo por haber nacido, no tenemos que demostrar nada para poder estar al mismo nivel. No quiero que se me malinterprete, yo estoy a favor de que la mujer trabaje pero ¡si quiere! Si le compensa económica y emocionalmente. Llevo muchos años trabajando y siempre estuve contenta, había temporadas mejores y temporadas peores, pero el computo general era bueno. Había más cosas buenas que malas. Un día decido ser madre y la balanza se empezó a inclinar hacía el lado malo. Me pasaba todo el día en el trabajo y veía muy poco a mi hija, cuando llegaba a casa sólo quería sentarme pero me encontraba hordas de ropa que lavar, mucha porquería que limpiar y un bebe que reclamaba mi atención.

He hecho malabarismos durante estos cuatro años, he tenido temporadas verdaderamente malas en las que me apetecía mandarlo todo a la mierda. Pero no lo hecho porque no soy tan valiente, porque no quiero renunciar a mi sueldo, porque no sé si me adaptaría a ser "sólo" un ama de casa. Por eso no dejo de admirar a las mujeres que han apartado temporalmente su vida laboral para cuidar a sus hijos y pienso ¡OLE VUESTROS COJONES! Vosotras si que no os dejaís tomar el pelo, trabajar en casa sí pero sólo en casa.