SER MADRE Y ESPOSA NO TODO SON INCONVENIENTES

Después de leer vuestros comentarios he de decir que quizás teneís razón, el último post me ha salido un pelín quejica. Y es que ser madre y esposa tiene sus contras pero también tiene sus pros. Sino ¿quién repetiría?
El ser madre da algunas de cal pero muchísimas de arena. Cuando levantó a mi hija por las mañanas y no quiere hacer pis, no quiere tomarse la leche y tarda una eternidad en vestirse teniendo que llevarla al colegio a su hora. Añoro aquellos tiempos exentos de preocupaciones, en los que sí tenía que ir a trabajar y sí que era un rollo pero sabía que en cuanto saliese me iria a tomar un vino o al cine o a hacer cualquier cosa que se me ocurriese. Pero ahora soy madre y cuando llego a casa a mediodía y mi hija viene corriendo y se me tira a los brazos se me olvidan todos los sinsabores y pienso ¿puede en este mundo haber algo mejor?
Luego está lo de ser esposa. Tu marido, ese hombre encantador con el que vivias y con el que compartias aficiones y apasionados momentos, de repente se convierte en un tío que vive en tu casa, que lo ensucia todo y no limpia nada y que en cuanto las cosas se ponen crudas con vuestra hija te la "pasa" como si fuese un paquete bomba. Quizas tu marido no halla cambiado, quiza siempre ha sido así. Pero vuestra vida sí que lo ha hecho y cuando más necesitas su ayuda él sigue con sus tres máximas. Que son trabajar, dormir la siesta lo fines de semana y limpiar sólo cuando su mujer (o sea yo) se pone muy pero que muy pesada. Menos mal que el tener a "ese tío" en casa tiene sus compensaciones, tienes a alguien que te abraza cuando estas hasta las narices de todo y, al menos en mi caso, tienes sexo siempre que quieras ¡no todo iba a ser malo!
Antes de acabar quiero dejar claro que quiero mucho a mi hija y a mi marido pero ¡DIOS CÓMO ME HARTAN!