Salón del Automóvil de Madrid

La cosa ha perdido fuelle. Hasta tal punto que el Rey Don Juan Carlos declinó la invitación de inaugurarlo, como en años anteriores. Tuvo que ser Esperanza Aguirre la que diera el campanazo de salida.
No le faltaba razón al Borbón porque, para mí, ha sido la edición más sosa y aburrida de todas. Se presentaron pocas novedades y de estas pocas sólo se salvó la que podéis ver en la foto, el nuevo Seat León FR.
Otras de las novedades fueron el raro Seat Toledo con motor de 170 CV, el Kia Carens, los modelos de la marca indú Mahindra. En fin, me dejaron igual que estaba. Otro detalle que no quiero dejar pasar para que os hagáis a la idea: hasta las modelos que había en los stands eran menos bellas que en ediciones anteriores.
Eché de menos, por ejemplo, la presencia del nuevo BMW Serie 3 Coupé. ¿Por qué no estaba allí? En fin...
Lo que sí tengo que reconocer es que me subí en todos los coches a los que adoro. En 4x4 de lujo, en deportivos, en berlinas Mercedes AMG... Flipé un ratito con un colega igual de flipado que yo sobre todo cuando me subí en uno de mis ojitos derechos, el Subaru Outback (le tuve que insistir al comercial para que me abriera el coche).
Lo único bueno que puedo decir del pasado Salón del Automóvil de Madrid es que soñé despierto durante unas cuantas horas aunque no gratis, me costó 9€, el precio de la entrada (un coste un poco elevado).
Espero que el siguiente Salón del Automóvil de Madrid mejore.