Fábula: El bosque infeliz
...Una brisa me dijo un día que al oeste, de donde venía, los
bosques estaban tristes porque alguien les había robado sus sueños y
ya no sabían vivir sin ilusión. Entonces, partí deprisa, tan deprisa
como puede hacia el lugar, y me encontré en ellos a unos niños
jugando y riendo, saltando y gritando de felicidad. "¿Habrá sido una
broma? –pensé-, ¿cómo puede haber tristeza en un sitio donde alberga
la chanza?..." Pero otro día fue un pájaro espino quien me avisó de
que los bosques habían perdido toda ilusión por vivir. "Yo he estado
en ellos y no me ha parecido ver tal cosa –espeté, más bien lo
contrario- "¿Por qué dices eso –me preguntó, porque viste en ellos
a unos niños riendo y jugando, saltando y gritando de felicidad.
Acaso ver felicidad ajena no hace más triste al infeliz?" "Es
posible –advertí-, pero los sueños, sueños son: intangibles,
incorpóreos. Dime, ¿de qué forma se pueden robar?" Y el pájaro
espino me contestó: "Mostrando a quien sueña todo aquello que no
podrá hacer jamás."
Jon