CUENTO: EL RÍO SIN NOMBRE
Muchos ya sabéis que me encanta contar historias, tanto que hasta he hecho de ello mi profesión... Ya se acerca la noche, así que ir cerrando los ojitos que os voy a contar un cuento, acerca de un lugar que solo está en mis sueños... Lo he soñado, y a veces hasta me parece que he estado allí... donde reside la felicidad.
"Cuentan algunos que muy lejos, casi allá donde el cielo se besa con la tierra, existe un río de aguas doradas. El nombre, todos lo ignoran, pero quienes afirman haberlo contemplado, dicen que no hay nada más hermoso en la tierra. Unos lo describen, cálido, cláro, sereno y siempre envuelto de un aura nocturna. Otros lo recuerdan brillante y agitado, rugiente como las olas del mar, siempre en movimiento. Yo nunca estuve allí, ni lo vi, pero en mis sueños me he bañado en sus aguas de oro cientos de veces. Yo lo veo suave, cálido, casi imperceptible; sus aguas son tan brillantes que no puedes mirarlo fíjamente con los ojos, sino con el corazón. Al tacto no es húmedo, es aéreo y volátil, y se mece tan lentamente, que siempre es diferente. En mi mente allí siempre es de noche, y una vez que estás en él, las estrellas quedan tan cerca que con solo alargar los brazos, se podría abrazar alguna, hay tantas...
A su alrededor, sus aguas ondeantes de tul bailan al compás de una música llegada de ninguna parte, quizá cada uno la crea a su manera. La que yo oí sonaba a silencio, pero era un silencio dulce y somnoliento.
Cuentan que aquel río es mágico, y que solo pueden bañarse en sus aguas, los que creen en él, y una vez allí, en aquel lugar donde todo es posible, se puede conocer lo que es la felicidad. Hay algunos que estuvieron, y quedaron tan encantados, que nunca más volvieron... Están en nuestros sueños, meciéndose dulcemente, al compás del silencio".