A TRES MIL REVOLUCIONES
Definitivamente... me ponen los acentos... es oir el dubitativo palabreo de otra persona extranjera intentando expresarse en castellano, y es que me quedo atontada... (qué gran fantasía erótica sería para mí trabajar en la ONU, jeje...).
Esto pensaba yo ayer mientras mi nuevo profesor de autoescuela brasileño me echaba por enésima vez la bronca: -"Miss...non sé quei tei passa...estash ausiente... centgate quei vais a suspendeir eil examen otrga ves"-... Mientras me espetaba la bronca matutina de todos los días por mis múltiples fallos (dícese saltarme semáforos, conducir como si estuviera poseida por el espíritu de un taxista, es decir, creyendo que la calle es mía), en vez de disgustarme y tratar de enmendar mis errores, una risilla nerviosa me asomaba por la cara mientras enrojecida pensaba "Sí, si, pero tú háblame máaas"... (Menos mal que los pensamientos no se leen). - "Miss...qué diablosh tei pasha... a veceis shiento quei non me escuchash, en quei estash pensando...nena casi te tragash un camión"-...
¿Qué en qué estoy pensando? estoy pensando en parar el coche aquí mismo y como tú me has enseñado... inmovilizarlo; pisar con fuerza el embrague, y poner el coche a punto, en su punto... deslizar mi mano sobre el freno de mano, despacito y lento... y tirar con suavidad de el...usando por supuesto la técnica. - "Miss... otra ves...que cashi nous matamous!!!!!"-
El sonido de un claxon pitándome y la voz de un señor gritando "Mujer tenías que ser!!"... me hacen volver a la realidad... el freno de mano está en su sitio, osea en estado de reposo, y el punto del coche...en punto muerto. Acalorada, llevo el cochecín hasta la autoescuela, mientras con suavidad, freno.
Mi profe brasileño y macizo se quita las gafas de sol mientras me dice -"Mais concentraciao...por favor, mañana mais"-... "Sí, mañana más" le digo mientras le observo alejarse. A través de la ventana veo a su próxima alumna que masca chicle de forma compulsiva, mientras se retoca los labios y el pelo. Al bajarme del coche la miro, nos miramos, y una risilla cómplice se nos escapa... Sí, chicos... ella como yo, también va soñar esta noche con el freno de mano.