ANDE YO CALIENTE Y RÍASE LA GENTE
No sé si es casualidad, pero últimamente, cada vez que enciendo el televisor, aparece la imagen de la recién casada que mayor ha rentabilizado su luna de miel y posterior detención en Cancún, Ana María Ríos.
Mientras observo por enésima vez la imagen milagrosamente retocada por photoshop (ese gran "Lourdes cibernético" de las famosas y no tanto), no puedo evitar echar una mirada de reojo a la pila de libros, apuntes y trabajos de Periodismo que he ido acumulando a lo largo de los años. Quizá debiera quemarlos todos, y haciendo apología del oportunismo, dejarme detener en algún país exótico, pongamos Venezuela o Brasil, (porque Cancún ya está muy visto), con algún que otro producto prohibido. Tras las lágrimas, sollozos y el "Te juro que yo nunca lo hice", mi familia congregaría a los medios, y tras una exhaustiva recogida de firmas, me liberarían, para finalmente aparecer en pelota picada en alguna revista. Así dejaría aparcadas tantas entrevistas de trabajo buscando unas prácticas indignas que me permitieran con un sueldo mísero de 180€ al mes, trabajar unas 15 horas diarias en la carrera que he cursado.
La verdad es que no me puedo quejar, porque tras pasarme años trabajando sin cobrar nada a cambio por fin he encontrado un trabajo decente. Pero la aparición de Ana María en los programas de televisión, y más aún, el hecho de que ya aparezca junto a un representante, me resulta de lo más sorprendente viniendo de una inocente muchacha a la que la suerte le jugó una mala pasada cuando se disponía a regresar a su hogar tras una semana de luna de miel cancunera.
Lo que me parece de lo más increíble, es que la nueva chica de portada justifique su aparición televisiva, con la estúpida y poco fiable excusa de hacer frente a los costes de su liberación. Desde esta humilde página hago un llamamiento: cada vez que nos veamos necesitados de alguna cantidad económica (dinero para los estudios de nuestros hijos, una nueva reforma de la vivienda, una nueva lavadora), en vez de trabajar horas extras, o pedir un crédito bancario, aparezcamos desnudos en la portada de álguna revista. Desde luego que esa debe ser la solución más correcta.
Creo que el precio que Ana María pagará por su portada y sus últimas apariciones televisivas, será muy alto, su credibilidad. Y lo que es más, creo que si por algún casual alguna persona sufriese el contratiempo que ha vivido la gallega, no será tomada tan en serio como en su día lo fue ella.
Pero ya se sabe el dicho que un día inmortalizó el genial Quevedo y que ha debido hacer suyo Ana María: "Ande yo caliente y ríase la gente".
¿Qué opinais vosotros?