EL TREN DE LA VIDA.....
Hace poco, Carlos, el compañero de vida de mi amiga Mar, como a ella le gusta llamarlo, le hizo un regalo precioso.... Era una presentación de fotos, música y letras donde comparaba la vida con un viaje en tren... Estaba inspirado en un libro que había leído hacía tiempo que le había gustado mucho, y decía que la vida se parece a un viaje en tren, repleto de embarques y desembarques, salpicado de accidentes, sorpresas agradables en algunos embarques y tristezas menos agradables en otros...
Dice que al nacer nos subimos al tren y nos encontramos con algunas personas las cuales creemos que siempre estarán con nosotros en ese viaje: nuestros padres....
Lamentablemente, ellos se bajarán en alguna estación dejándonos el recuerdo de su cariño, amistad y compañía irremplazable.
No obstante esto no impide que suban otras personas que serán muy especiales para nosotros...
Llegan nuestros hermanos, amigos y esos amores maravillosos....
De las personas que toman este tren, habrá también los que lo hagan como un simple paseo....
Otros que encontrarán solamente tristeza en el viaje.
Y habrá otros que, circulando por el tren, estarán siempre listos en ayudar a quien lo necesite.
Unos pasan tan desapercibidos que ni siquiera nos damos cuenta que desocuparon el asiento....
Otros bajan, dejan una añoranza agradable y permanente.
Es curioso constatar que algunos pasajeros, a veces, quienes nos son más queridos, se acomodan en vagones distintos al nuestro
Por tanto se nos obliga a hacer el trayecto separados de ellos
Desde luego no se nos impide que durante el viaje rrecorramos con facilidad nuestro vagón y lleguemos a ellos.
Pero algunas veces, ya no podemos sentarnos a su lado pues habrá otra persona ocupando el asiento....
No importa... El viaje se hace de este modo: lleno de desafios, sueños, fantasías, esperas y despedidas.... Pero jamás regresos....
Entonces hagamos este viaje de la mejor manera posible.
Tratemos de relacionarnos bien con todos los pasajeros, buscando en cada uno lo mejor de ellos
Recordemos siempre que en algún momento del trayecto, ellos podrán titubear y probablemente precisaremos entenderlos....Ya que nosotros también muchas veces titubearemos y habrá alguien que nos comprenda.
El gran misterio, al fin, es que no sabremos jamás en qué estación bajaremos, mucho menos donde bajarán nuestros compañeros, ni siquiera el que está sentado en el asiento de al lado.
Me quedo pensando si cuando bajen del tren, sentiré nostalgía... Creo que si, separarme de algunos amigos de los que hice en el viaje será doloroso, Dejar que mis hijos y gente que quiero sigan solos será muy triste, pero me aferro a la esperanza de que, en algún momento, llegaré a la estación principal y tendré la gran emoción de verlos llegar con un equipaje que no tenían cuando embarcaron
Lo que me hará feliz será pensar que colaboré con que el equipaje creciera y se hiciera valioso
Hagamos que nuestra estancia en este tren sea tranquila, que haya valido la pena.
Hagamos tanto, para que cuando llegue el momento de desembarcar, nuestro asiento vacío, deje añoranza y lindos recuerdos a los que en el viaje permanezcan....
¡¡buen viaje!!