Los niños, de París, y las visitas, de Google
Cuando entras en la marea de Google y tomas una buena ola, las estadísticas suben, y de qué manera. Es el ejemplo de “Yo, Felipe”, el blog de Romanillos, que hace pocos días me llamaba asustado por el aumento de entradas que había tenido su bitácora durante el fin de semana.
Se daba la circunstancia que Fernando escribió durante el fin de semana un artículo muy interesante en el que hablaba sobre el polémico vídeo “porno” de tres marineros, entre ellos una mujer, que se lo montan en la cubierta del único petrolero español de la Armada.
Google recompensa al que se “monta” en la ola de la actualidad y la exclusiva. En este caso fue el programa de Tele5 “El buscador” el que emitió el domingo 28 de mayo el vídeo en exclusiva del trío, una información que despertó la curiosidad de muchos televidentes que recurrieron a Google para ver la “versión completa” del video. Y ahí estaba el blog de Romanillos, con una información de primera mano, calentita y sobre todo con mucha guasa.
Casi sin saberlo, nos hemos “montado” (sigo a caballo) en la ola de “lo que interesa a los lectores”, representado en esta ocasión por San Google, el patrón de todos los internautas. El escritor tiene el poder en sus manos para hacer aumentar o decrecer el número de visitas a su blog en la medida que demos a la gente lo que busca. Pero, ¿queremos que nos lea la gente que busca esa información?, ¿es adecuado que nos ciñamos siempre al criterio de “porque le gusta a la gente”? , o ¿por qué Google es a veces tan listo y otras veces tan tonto? Supongo que, como todo el mundo, tendrá sus días…