Baño Nocturno

"Madres sin hijos" cumple tres años.

El blog que surgió a rebufo de "¡Quiero Conducir, Quiero Vivir!" y con la intención de que las madres y las mujeres en general pudieran llegar a las recomendaciones y reflexiones de un blog que se publicaba en el apartado de motor, a lo largo de estos tres años ha adquirido personalidad y temas propios.

Este blog, que no salía en la portada de Autopista.es y que apenas tenía visitas, poco  a poco se ha llenado de visitas de otras madres sin hijos.

Y después de estos tres años y para daros las gracias por vuestras visitas, quiero compartir con vosotras un cuento que fue publicado allá por el mes de Abril, en el número 3 de la revista “5Magazine” y del que os anunciaba en mi post “los sueños”.

Se trata de un cuento sobre un sueño. En este caso, un sueño muy real. Y, aunque sigo siendo una aprendiza de escritora, en esta ocasión tuve la suerte de ser elegida dentro del grupo de alumnos de la escuela literaria E+F, junto con otros 4 alumnos, para que esta preciosa revista lo publicara, en ese número que estaba dedicado exclusivamente al tema de “Los sueños”.

Pero el mayor privilegio fue compartir espacio, además de con los otro cuatro escritores,  con el cuento publicado en la página anterior al mío, un cuento de Espido Freire, mi maestra en estas artes, titulado “La doncella del escudo”.

Y tengo un lujo más para este aniversario: un nuevo dibujo de la artista Celsa Sánchez, sobre las mujeres. En esta ocasión ella describe así a sus nuevas mujeres: las mujeres árbol y sol.

Nacen crecen se multiplican... dan vida. Muestran orgullosas sus frutos...los miman... Presumen de su figura, sus ramas, sus hojas... Se agarran con fuerza a la vida...sus raíces...
Así ayer, repasando trabajitos encontré la primera mujer árbol que hice... y pensando en ti, con todo mi cariño, la convertí en una madre sin hijos...  También encontré una mujer "duchándose en sol" y también la convertí en tu compañera, el sol da fuerza... calor.

 

 

 (Autora imagen Celsa Sánchez)

Os dejo con mi cuento “Baño Nocturno”, espero que os guste y gracias por estar acompañándome un año más. Ya son tres.

No quisiera haber tenido que conoceros, pero ya no puedo vivir sin vosotras, queridas madres sin hijos.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

Baño nocturno

 

Sabía que estaba tomando un baño porque escuchó música a través de la puerta y el ritual siempre era el mismo: música, velitas, aceites y el agua a punto de desbordarse. Sabía que, de un momento a otro, sonaría un... “Mamyyyyyyyyyy”...

 

Abrió la puerta del baño y la carita morena que aparecía por entre la espuma, mostró una amplia sonrisa. Con un movimiento de cabeza le señaló el albornoz blanco que estaba colgado en la percha. La madre no se movió. Hacía como que no entendía. La joven del baño volvió a señalárselo, esta vez con una sonrisa más pícara aún y llena de complicidad. La madre, con gesto de aburrimiento, le dijo – por Dios, hija, ¡que tienes 20 años!- y, con resignación, se fue hasta el albornoz. No era la primera vez que se lo pedía. Estuviera donde estuviera, sonaba el “mamyyyyyyyy” y allá que había que ir para envolverla con el albornoz y darle achuchones, besos y arrumacos. Esta costumbre duraba ya 20 años. El tiempo había pasado y ese bebe, envuelto en una pequeña toalla con capucha, había ido creciendo y ahora era más grande que su propia madre, que se desesperaba. Mientras, su hija sonreía feliz. Por fin su baño era completo, como el de un bebé.

 

Esta vez, según la arropaba con el albornoz, ocurrió algo extraño y estremecedor. La madre comprobó que su hija había empequeñecido. Esta vez, podía cubrirla y estrecharla con sus brazos, abarcándola perfectamente. Casi podría haberla tomado en brazos. La separó de su cuerpo y observó que la cara de su hijita era como la de una viejita y su cuerpo se iba empequeñeciendo poco a poco. ¿Qué estaba pasando? Pero si hacía pocos días que, cuando se abrazaban, su hija le sacaba medio metro. Esto no era normal. Tenía que ir con ella al médico. “¡ Rápido! ¡Cuánto antes!– Se repetía la madre llena de espanto. Había que intentar curarla. Salvarla.

 

Despertó sobresaltada, con el corazón que se le salía por la boca. Un sudor frío corría por todo su cuerpo. Su respiración era agitada y la angustia que le invadía, casi le hacía estar a punto de vomitar. Se incorporó en la cama de un salto. Intentaba comprender. ¿Dónde estaba? ¿Qué había sido eso? ¿Qué pasaba? Comenzó a recordar. Poco a poco  la respiración se fue normalizando. Sí, estaba durmiendo. Había tenido una pesadilla.

 

Cada noche, iba a la habitación de su hija. Buscaba su cama, taparse con su ropa, impregnarse del olor de su perfume. Antes de introducirse en la cama, repasaba las fotos que llenaban el corcho en la pared. Intentaba realizar el mismo experimento que cuando era niña, realizaba en el colegio. Se lo enseñaron otras niñas. Fijaban la mirada durante un tiempo en una estampita y después posaban los ojos en la pared, entonces, ¡allí estaba la virgencita!

 

Cerrar los ojos y verla. Soñar con ella para poder volver a verla. “Por favor, ven. Por favor, déjate ver”. Pero, ¿quién puede  manejar los sueños? Éstos venían, si aparecía el sueño, si conseguía dormir. Y  no siempre lo conseguía. Cuando llegaba, después de horas de espera, ¿cómo imponer sobre qué soñar?

 

Esa noche, por fin había soñado con su hija. Por fin la había visto. Se habían abrazado. Un sueño esperado durante un año. Lo recordaba perfectamente. Real, como siempre parecen los sueños. “Llevarla al médico. ¡Rápido! ¡Cuánto antes!”. Pero los sueños, son sueños, y ya no era necesario llevarla al médico. A ninguno.

 

Se dirigió al baño para refrescar ese sudor que aún tenía y terminar de tranquilizarse. Y no pudo reprimir las lágrimas al acercarse a ese lugar, donde se habían dado muchos momentos de  placer y amor, para ambas. Gestos que ya eran irrealizables. Besos; abrazos; arrullos llenos de amor, que ya no eran posibles.

 

 La bañera estaba llena de agua. El ambiente estaba impregnado de humedad y un olor especial. El olor a aceites de baño y a la cera de una vela recién apagada. Un albornoz blanco con la inicial “H” bordada, estaba caído en el suelo. Lo recogió. Amorosamente se lo llevo hasta sus labios y cuando éstos rozaron el suave rizo del mismo, comprobó que aún estaba húmedo.

 

-          Mi hijita. Mi querida hija. Mi pequeña...

 

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

 

 

(Esta fue la bonita imagen que acompañó al cuento en la revista, creada por Mario Coello de Portugal)

Publicado miércoles, 23 de septiembre de 2009 20:34 por FZ_madredHelena

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Comentarios

# re: Baño Nocturno

Tres años Flor!!! quien me diría a mi, ese 23 de sep. del 2006, que te encontraría, y que me quedaría aquí contigo...no puedo decir que me alegre de haberte encontrado, mentiría, ya que si no le hubiese pasado al peque lo que le paso, supongo que no estaría aquí, pero desde luego, lo que si tengo claro es que aquí me quedare....y no dejes nunca de escribir.

Muchos besiños para el cielo

jueves, 24 de septiembre de 2009 1:37 by Vane, mama de Diego

# re: Baño Nocturno

¡Qué bonita historia! Tu cuento me ha emocionado hasta las lágrimas.

Te acompaño en este aniversario triste, con la misma sensación que todas describimos: el deseo de  no haber llegado hasta este punto, porque llegamos a él desde las pérdidas más dolorosas que podemos imaginar; la gratitud por haberte (haberos) conocido.

Abrazos de oso

jueves, 24 de septiembre de 2009 8:52 by Deyanira

# re: Baño Nocturno

Querida Flor:

Un beso y un abrazo de todo corazón hoy y todos los días ya que todos los días amanecen con la angustia de la ausencia de nuestras amadas hijas.

jueves, 24 de septiembre de 2009 9:24 by Flory García Zapata

# re: Baño Nocturno

Vaya cuento tan bonito Flor. Qué bien lo has relatado: ¿cómo imponernos sobre qué soñar? qué gran pregunta. Qué gran momento sería ese en el que al irnos a dormir, supiéramos certeramente que íbamos a soñar con ellos... si ahora tan sólo pedimos eso: soñar con ellos. Tampoco es tanto pedir ¿verdad?

jueves, 24 de septiembre de 2009 15:00 by Elena, la mami de Alex

# re: Baño Nocturno

Flor, no te digo yo que tu tienes un algo muy especial y que no debe de desaprovechar...Que relato más bonito y mas real al mismo tiempo, me he visto reflejada en muchos momentos, ese mamyyyyy, esos achuchones muy apretaos...Que alegría si pudieramos soñar con ellos, esa sería la única forma de verlo de nuevo...no creo que sea pedir mucho, no?

Un abrazo con todo mi cariño y "arriba" o "palante", como tu quieras.

jueves, 24 de septiembre de 2009 19:07 by Gracia

# re: Baño Nocturno

Flor: Me he emocionado mucho con tu cuento,que bello sería soñar así, pero también despertarnos y que de verdad hubiera sido un sueño y abrazar a nuestros hijos.

Que esta triste realidad que hoy nos une, NO EXISTIERA...que pudieramos contar ese sueño a nuestros hijos...y que Helena, Alex, Ruben y Michel ...nos abrazaran diciendonos..MAMÁ FUE SÓLO UN SUEÑO...

Tery

Michel's Mom Forever

viernes, 25 de septiembre de 2009 0:08 by Tery, Michel's Mom Forever

# re: Baño Nocturno

si  fueran  sueños  o  pesadillas  pero  que  en  realidad  ellos  estuvieran  y  no  se  hubieran  ido, pero  no  estan  ,muy  bello  el cuento Flor, y  aqui  nos  tienes  solidarias  contigo.Miriam

viernes, 25 de septiembre de 2009 4:49 by miriam jimenez

# re: Baño Nocturno

Querida Flor, tu cuento es precioso. Te mando,os mando, a todas las mamás sin hijos, todo mi cariño, y toda la fuerza del mundo para poder seguir viviendo sin ellas/os. Besiños Celsa

viernes, 25 de septiembre de 2009 12:31 by Celsa

# re: Baño Nocturno

Que decirte Flor? te felicito por ese cuento maravilloso, me ha emocionado hasta sentir mis lagrimas correr por el rostro, esas lagrimas ( que a todas las madres que pasamos por eso )nos quedan muchas que derramar.

Cada dia que leo algo de tu blog, es como un empujoncito para seguir de algun modo, Flor espero que estes siempre.

un saludo.

viernes, 25 de septiembre de 2009 14:03 by mami

# re: Baño Nocturno

Gracias, a todas, por ser tan benévolas como lectoras.

No quisiera producir lágrimas con lo que escribo, es más, quisiera tener para todas palabras de esperanza, de optimismo, pero yo no soy capaz de trasmitir ese mensaje. Por ahora, mi mensaje es muy real, tan real y crudo como lo que nos ha pasado. Quizás con el paso del tiempo sea más optimista pero, hoy por hoy, yo tengo que agarrarme a algo para seguir sobreviviendo, porque otra cosa es vivir.

Dichosos aquellos que su fe, sus creencias, su amor, les hace tenerlo todo muy claro y vivir con paz y alegría pensando en el más allá.

Para los que no habéis llegado a ese nivel, pensad que no estáis solos, ni locos.

Un saludo muy especial a la mami de Rocío que es la última que ha llegado hasta aquí.

viernes, 25 de septiembre de 2009 16:00 by FZ_madredHelena

# re: Baño Nocturno

Querida Flor,

He llorado leyendo tu bonito cuento. Ojala

pudieramos decir que solo ha sido un sueño y

que nuestras hijas siguen aqui, llamandonos

mamyyy... Cada noche pido que vuelva a encontrarme con ella, y darle ese achuchón tan

grande. Gracias por tus escritos que van directament al corazón. Seguro que nuestras hijas lo saben y nos esperan para darnos este gran abrazo que nos merecemos...

Un  beso.

Lydia mamy de Carolina

viernes, 25 de septiembre de 2009 21:39 by Lydia madre de Carolina

# re: Baño Nocturno

Querida Flor.Que hermoso y triste cuento...... Cuando lo estaba leyendo pensaba lo afortunada que soy de tener a mis tesoros conmigo y poder secarles cuando salen del baño y lo injusta que es la vida con otras madres que no lo pueden disfrutar por la irresponsabilidad de otros, por la locura de otros.....

A todas las madres sin hijos os envio toda mi energia, todo mi amor y mi cariño. Estoy segura que nadie se va para siempre y vuestros hijos e hijas os acompañaran todos los días de vuestras vidas.

Gracias por enseñarme a valorar aun mas los que tengo.

Besazos.

sábado, 26 de septiembre de 2009 0:01 by Esther

# re: Baño Nocturno

Muchas gracias Flor por ese saludo tan especial,tu si que eres especial , haces una labor unica,cuando te leo en tu blog ,me siento con mas fuerza  (dentro de la que cabe , claro) porque en realidad estoy hundida, la vida no tiene sentido ninguno ( todo mi esfuerzo se centra ahora en mis otros dos hijos , que son una maravilla de niños , (como lo era su hermana)los tres eran unicos.

Flor en relacion a ese precioso cuento , sobre los sueños....yo tambien soñe una noche con mi hija, ¿sabes? estaba frente a ella la miraba la veia muy bien sentada en un sillon muy relajada y tranquila , yo la miraba y pensaba.....¡¡¡pero si mi niña esta muy bien  no le ocurre nada!!! , , pero de todas formas queria llevarla al medico para quedarme mas tranquila , lo estaba deseando , y en ese instante desperdte .Flor asi fue ese sueño que me arrepenti de haber despertado , tenia todas esas esperanzas que hubiese querido tener en otros momentos.

Un saludo muy fuerte.

martes, 29 de septiembre de 2009 15:13 by MAMI

# Para que no me olvides

Cuando vuelvo a casa con el ánimo decaído y cansada anímicamente por tener que luchar con la vida que

lunes, 15 de febrero de 2010 1:02 by Madres sin hijos

# Sueños

(Dibujo de Mario Coello para "Baño Nocturno" en la Revista 5Magazine) Esta noche he soñado con Helena.

martes, 20 de septiembre de 2011 8:15 by Madres sin hijos

# re: Baño Nocturno

u besooooooooooooooooo

sábado, 01 de octubre de 2011 22:49 by vane, mami de Diego

# Soñar, soñar, soñar

Es la segunda vez que veo la deliciosa película "Los hombres de mi vida" (Riding in cars with boys).

martes, 06 de diciembre de 2011 21:21 by Madres sin hijos

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