Dios está muerto
Mi amiga Alejandra dice que, cuando nos encontramos unas monedillas, hay que recogerlas, porque son señales que nos mandan nuestros seres queridos, aquellos que ya no están con nosotros. Yo, desde entonces, no me encuentro muchas pero siempre las recojo, aunque no tengan demasiado valor. Pero sí me encuentro mucho y de forma inesperada, con otro tipo de señales.
Últimamente, me encuentro películas que por su título nada hacen presagiar que llevan un mensaje o que su tema son "las pérdidas". Y otra casualidad es que en estas películas interviene Morgan Freeman que es, casi siempre, quien envía el mensaje.
Hace algún tiempo os hablaba de "una vida por delante", donde él hacia la réplica a Robert Redford sobre su pregunta "les importará a los muertos como vivimos". Anoche veía " El juego del amor", una historia de amores y desamores, que siempre suponen una pérdida, pero había mucho más.
Morgan que había perdido a su hijo (eso había trastocado su vida) pero, sobre todo, observaba cómo el amor produce dolor en las relaciones de las parejas de la comunidad en la que vive, casi al final de la película y después de la muerte de otro de sus personajes, dice: "Dios está muerto o nos odia". Porque quién puede explicarse las acciones de éste, si cree en su existencia.
Pero otro protagonista le contesta: "Si nos odiara, no nos habría dado un corazón tan fuerte".
Queridas madres: No sé cómo lo veis, pero sí sé como lo sentís.
Las que hemos perdido a nuestros hijos, necesitamos un corazón fuerte para seguir, especialmente en estos días que nos acechan. Las que los tenéis o los vais a tener, tened en cuenta que como, también, Morgan Freeman dice en esta película: "Lo inesperado siempre nos acecha".
¡Mucha fuerza!
Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.