Mamá, ¿te ayudo?
Maravillosos tres añitos... no sé cuánto durará esto normalmente, pero por ahora la mayor alegría de mi hija es ayudarme... con la compra, con la cena... hoy mismo hemos estado preparando juntas una pizza para la cena. Normalmente las compro ya hechas (de las frescas, no congeladas ni de telepizza) pero se me ocurrió hace unos días que podría ser divertido comprar bases y prepararla con Sofía y hoy nos hemos puesto a ello.
Y sí, ha sido divertido desde luego. Sofía se lo ha pasado bomba extendiendo el tomate y colocando con todo cuidado filetes de jamón de york y lonchas de queso. Le ha costado una eternidad pero ¿a quién le importa eso? anda, que no se ha comido la pizza poco orgullosa porque la había hecho ella.
Recuerdo una aún más divertida, al menos para todo el público de aquél sábado por la mañana en hipercor (casi nadie, ya os podéis imaginar) Fue hace unos meses, Sofía todavía no hablaba demasiado. Mi marido y yo intentando hacer la compra del mes y Sofía detrás de nosotros chillando a pleno pulmón: ¡AYUDAR!, ¡AYUDAR! El caso es que no nos dejaba coger nada de la estantería y dejarlo en el carro sin que pasara por sus manos. Un poco estresante, la verdad, pero era tan gracioso verla que valió la pena todo el tiempo que perdimos.
Últimamente le ha dado por la limpieza. Empieza a resultar obsesiva su afición a limpiar la mesita de centro del salón. Pero desde hace unos días no quería más que fregar y escobar, y como la escoba le parecía muy grande, empezó a pedir una más pequeña para ella. Como buena nieta, se cameló a su abuelo para que le comprara un pequeño carrito con cubo, fregona y escoba y como vea una pequeña miga en el suelo sale disparada a por su equipo de limpieza. No hará falta que os diga cómo queda el suelo de la cocina después de cenar dos adultos, un bebé que cada día enreda más para comer y una niña a la que le gusta comer ella solita. Lo malo es que se empeña en que le llenemos el cubo de agua para fregar y ya os podéis imaginar cómo me deja el suelo...
No le durará demasiado, supongo... no caerá esa breva... leyendo sobre el desarrollo de los niños, veo que "La inteligencia es un proceso de adaptación al medio, de complejidad creciente, en el que interaccionan asimilación y acomodación: la imitación es un ejemplo del proceso de acomodación, siendo el juego representante de la asimilación " ... "También la imitación es una forma de identificación con el comportamiento de personas significativas para él, es una forma de querer ser como esa persona. Es una edad en la que se suele imitar el comportamiento del padre o de la madre según el sexo del niño"
Así que esto es sólo una parte normal del proceso de desarrollo de todo niño... me pregunto si también a Guille le dará por fregar y cocinar... ¿imitan las niñas a las madres y los niños a los padres? si es así, a Guille le toca aprender a planchar. Mi marido ya lo aprendió de su padre... por suerte para mí, por cierto, porque a mí fregar y cocinar pase pero lo de planchar se me da fatal de los fatales. A lo que iba... ¿son ganas de ayudar o intento de imitarnos? ¿qué pensáis? y lo que es más importante... para las que tenéis hijos más mayores, ¿cuánto dura esto?
Lamamma