Papá, mamá, ¿por qué discutís?

No sé a vosotr@s pero a mí me encanta discutir... con mi marido, con mis padres, con mi hermano, con amigos, compañeros, jefes... da igual... el caso es reñir... y, sin embargo, de un tiempo a esta parte he tenido que reprimir esta tendencia por una sencilla razón: Sofía se pone muy nerviosa y muy triste cuando nos oye discutir. Tampoco os llevéis una impresión equivocada. Mi marido y yo siempre andamos discutiendo pero por chorradas, en las cosas importantes solemos estar de acuerdo, y desde luego no hablamos de hostilidad del uno hacia el otro ni desprecio ni nada de eso, simplemente pequeñas riñas, casi como de crios.

Y sin embargo a Sofía le afectan mucho, como es lógico... así que cuando esto ocurre enseguida le explico que no pasa nada, que a veces no enfadamos unos con otros pero que luego lo arreglamos y ya está. Las dos le damos un besito a papá y ya no volvemos a discutir delante de ella. Hasta que se me sube la sangre al moño la siguiente vez y volvemos a enredarnos en otra disputa tonta. riñaPero de verdad que procuro evitarlo siempre delante de los críos, pero este carácter mío es difícil de controlar... Y no es que me parezca malo discutir. Siempre he pensado que es mejor sacar las cosas que quedárselas dentro engordando y engordando hasta que estallan por otro lado o te acaban creando una úlcera. Y sin embargo hay formas y formas de hacerlo. Hay que procurar siempre evitar los gritos e insultos (de golpes ni hablamos, éso ya excede el propósito de esta entrada) Yo reconozco que no siempre consigo controlar mis palabras ni mi tono de voz. Sigo trabajando en ello, pero es difícil. Siempre he admirado a aquellas personas que incluso en las situaciones más desagradables consiguen mantener un tono de voz moderado y tranquilo. Además reconozco que llevan todas las de ganar en cualquier discusión. No hay nada tan eficaz como el autocontrol. Algún día lo conseguiré yo también... estoy convencida.

 Pero hablábamos del efecto de nuestras discusiones en los niños. Para nosotros serán riñas tontas, pero ellos no lo ven así. De hecho no entienden por qué de repente nos chillamos y nos miramos con mala cara. En muchas ocasiones incluso se culpabilizan a sí mismos por lo que están viendo. En realidad creo que Sofía es demasiado pequeña para eso, pero precisamente por su edad, no consigue comprender por qué las dos personas a quienes más quiere y que más la quieren se enfadan entre sí. Desde luego le fastidia cuando nos enfadamos con ella o le reñimos porque ha hecho algo mal, pero creo que eso le resulta más fácil de entender. Es capaz de ver la relación causa efecto: He hecho algo que no debía, se han enfadado conmigo, ahora hago un poco de teatro haciendo muchos pucheros y llorando desconsolada niña llorandoy enseguida me perdonarán y aquí no ha pasado nada. Sin embargo, supongo que a su mente infantil le resulta mucho más difícil encontrar esa causa en las riñas de los padres. Por eso acostumbro también a explicarle (de forma que le resulte comprensible, claro) por qué nos hemos enfadado. Le explico lo que ha hecho mal papá y también lo que he hecho mal yo y que por eso nos estábamos riñendo. Y que también está muy mal chillarse. Normalmente cuando le damos una explicación se solidariza con uno de los dos, o se ríe si exageramos la comicidad del asunto, dándonos la razón a uno o a otro. Por ejemplo, si le digo teatralizando un poco "es que papá es un poco cabezudo" se ríe y me dice "siiiiiiiiii"

 Así que, recapitulando, creo que para no hacer sufrir a los hijos por nuestras discusiones tontas (si son más gordas, ya hablamos de otros problemas), es importante:

- procurar no gritar ni perder el control, las cosas se solucionan mejor hablando con calma.

Pero si el mal ya está hecho y vemos al niño triste o confuso por vernos reñir:

- explicarle por qué nos hemos enfadado entre nosotros de forma sencilla, que pueda entenderlo fácilmente y comprenda que no tiene nada que ver con él o ella.

- aprovechar para explicarle las cosas que cada uno ha hecho mal y por qué, y recordarle que también hemos mal en gritarnos.

- recordarle que, aunque algunas veces nos enfademos, seguimos queriéndonos mucho y también a ellos.

- darnos todos un besito para hacer las paces.

Repito que aquí me estoy limitando al caso de las típicas discusiones tontas que supongo que tod@s sufrimos en nuestras casas. Nada que ver con crisis pre-divorcio ni mucho menos con malos tratos, físicos o psicológicos. Ý de paso, os recuerdo que yo escribo siempre desde mi experiencia y mi punto de vista. Seguro que nuestra amiga de "el diván digital" puede aportarnos aquí una opinión mucho más fundada que la mía, que estoy deseando leer.

Entre tanto, os animo como siempre a compartir vuestras opiniones al respecto. ¿Cómo créeis vosotr@s que viven vuestros hijos vuestras pequeñas riñas de pareja? ¿pensáis que son capaces de entenderlas? desde luego a ningún niño le gusta ver a sus padres discutir, pero ¿qué créeis que se les pasa por la cabeza en esos momentos? ¿cómo evitar que sufran por ello?

Publicado martes, 29 de abril de 2008 22:08 por Mama_a_bordo

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Comentarios

# re: Papá, mamá, ¿por qué discutís?

Es complicado evitar que sufran por ello.  Los niños idealizan la relación de pareja, no entienden qué ocurre cuando las dos personas más importantes del mundo, aquellas que lo quieren con locura, aquellas que lo miman y cuidan de él, se pelean.  Esta falta de comprensión causa el sufrimiento.  Por ello es bueno dialogar con ellos si presencian una pelea; esto no significa hacer a los niños partícipes del problema, sino exponer de forma objetiva que los papás discuten a raíz de pensar de forma distinta, y finalmente, es esencial NORMALIZAR la situación.  NORMALIZAR significa continuar con las actividades de la vida diaria y no prestar una atención excesiva al problema cuando el niño esté delante.  

Para los niños es duro ver discutir a los mayores, pero más duro es cuando los propios padres se angustian por este hecho e intentan sobreproteger al niño.  CUANTO MÁS NORMALICEMOS LA SITUACIÓN, MÁS SALUDABLE RESULTARÁ PARA LOS PEQUEÑOS.

UN SALUDO DEL DIVÁN.

miércoles, 30 de abril de 2008 0:39 by DIVÁN DIGITAL

# re: Papá, mamá, ¿por qué discutís?

Yo la verdad es que increíblemente de un tiempo a esta parte he aprendido a controlar un poco mejor los nervios y discutimos poco, si discutir se entiende por hablar levantando la voz. Últimamente discutimos sin levantar la voz, es decir, hablamos las cosas, a veces enfadados, pero sin gritarnos.

De todas formas alguna discusión sí se nos escapa, sino creo que no seríamos una pareja normal, jajaja, pero creo que de momento la niña no entiende nada de nada. De todas formas yo intento esperar a que ella esté dormida para hablar con mi marido todas esas cosas que no me han gustado.

De todas formas estoy de acuerdo con vosotras, si las discusiones son por cosas cotidianas creo que debemos explicar los motivos y no hacer un drama del asunto, o sea, que sea que la vida familiar siga donde estaba antes de la discusión.

La mamma, yo como tú, creo que si dejamos las cosas dentro nos carcomen por dentro, lo malo es que no siempre soy capaz de echarlas fuera a tiempo, pero poco a poco lo voy consiguiendo.

Yo creo que el ser madre ha cambiado mi forma de ver la vida y he decidido que sólo se vive un vez y hay que dedicar el tiempo a las cosas importantes, por eso he decidido sacar fuera lo que me molesta siempre para tener una relación más sana con los de mi alrededor.

Besos

miércoles, 30 de abril de 2008 9:01 by BKSPI

# re: Papá, mamá, ¿por qué discutís?

es algo que siempre me ha superado, las riñas por tonterias o no a dia de hoy me sigo poniendo nerviosa cuando alguien discute delante mia, cuando era pequeña mis padres jamas, de verdad nunca en la vida discutieron delante mia, por nada, craso error, si de verdad porque tendrian sus diferencias como todo el mundo pero yo creci pensando que eran perfectos y que todo el mundo era asi, me equivoque, asi que ni una cosa ni otra, ni todo el dia riñendo delante de los niños ni nunca jamas, que luego les pasa como a mi, que veo una discusion y me pongo mala, y luego he tenido la gran suerte de que a mi marido eso de discutir y gritar no le va, llevo 16 con el, y nunca le he visto perder los papeles, hablamos de las cosas como todo el mundo, pero nunca levantando la voz, recuerdo una vez que yo si me altere mas de la cuenta y grite a lo que el me respondio que no era sordo y que lo que le estaba diciendo en un tono normal tambien lo iba a escuchar, asi que he aprendido a exponer mi disgusto o frustacion sin tener que gritar ni perder los nervios que luego se dicen unas cosas muy feas que no se olvidan, no tengo hijos pero creo que nunca discutiria delante de ellos a grito pelado, entre otras cosas porque no me sale.un beso y buen puente a quien lo tenga.

miércoles, 30 de abril de 2008 10:04 by lina

# re: Papá, mamá, ¿por qué discutís?

Discutir con mi marido es muy difícil. Es de esas personas que tiene un gran autocontrol y no levanta nunca la voz. Sin embargo, yo soy todo lo contrario. Lo que pasa es que después de tanto tiempo viviendo juntos he aprendido a no gritar y nuestras discusiones son con un tono de voz normal. Como a mi marido no le gusta discutir y cuando ve que me enfado suele "irse y callarse" a ver si se me pasa, he aprendido a argumentar bien mi posición.

Eso sí, desde que tenemos a la niña intento por todos los medios no discutir delante de ella. Mis padres sí lo hacían y yo me ponía muy nerviosa y triste. Así que no quiero que mi hija pase por esto.

Finalmente decir, que se puede discutir sin necesidad de gritarse, ni por supuesto malas palabras etc. Discutir es aportar argumentos a favor o en contra de algo, hablar para llegar a una solución.

miércoles, 30 de abril de 2008 10:21 by Celia

# re: Papá, mamá, ¿por qué discutís?

Vaya, qué razón tenéis....y es que mi niño, con 27 meses se da cuenta ya de que algo pasa y me dice....'MAMÁ, QUÉ PASA???' cuando ve que su papá y yo levantamos la voz. Yo le digo que no pasa nada, que papá y mamá han pensado diferente y que ya está. Siempre hay que darse un beso, cosa que él reclama para marcar la paz. Me da mucha pena, y aunque lo intentamos el no discutir delante de él, a veces es difícil. Sí es cierto que creo que los niños deben ver que hay diferencias entre sus papás y entre sus papás y ellos, que no todo es bonito y todos contentos, pero todo tiene un límite. Levantar un poco la voz, vale, pero no todos los días por costumbre.

Estoy de acuerdo en que se debería discutir sin gritar. Debo deciros, que al igual que habéis dicho alguna, mi marido es paz y gloria, pocas veces levanta la voz, y yo soy más exaltada, más nerviosa, bueno, muchísimo más, me angustio por las cosas mucho más que él, y eso hace que a veces yo sea quien levante la voz, pero reconozco que si ya de por sí hablo alto y con firmeza, imaginar ante una discusión....en fin, trato de evitarlo pero no siempre lo consigo.

PARECERES DIFERENTES, SÍ, GRITOS, NO. este lema debería estra presente en todas las familias para una mayor felicidad de los niños.

Por otro lado, sí pienso que cuando el niño va tomando conciencia de sus actos, sí puede sentirse culpable por el echo de que sus padres discutan, cuando seguro muchas de las discusiones es por ellos. pero hay debe estar la capacidad de cada padre para no discutir delante de los hijos cuando el tema central son ellos. Son muy listos, y se hacen valer de esas discusiones a muy temprana edad.

Besos a todas y buen puente para la que lo tenga. Yo el viernes estoy de vuelta.

miércoles, 30 de abril de 2008 17:44 by BB

# re: Papá, mamá, ¿por qué discutís?

Pues yo con mi voz de pito y mis nervios siempre a punto de estallar soy doña discusiones y doña gritos. De hecho, me está pasando mucho ultimamente que no estoy enfadada, no estoy discutiendo, y sin embargo gente que me conoce bien, como mi marido o mi hermano, creen que en ese momento estoy enfadada. Supongo que son los nervios que me hacen subir el tono de voz o usar una entonación que parece enfadada, cuando no lo estoy. Asi que Sara probablemente piense que su madre está siempre cabreada.

Bueno, tanto como eso no. Pero sí es cierto que no le gusta vernos discutir a Nestor y a mi, que últimamente lo hacemos bastante. ¿Que hace? Nos manda callar. Unas veces nos mira a uno o a otro con el dedo en la boca y hace chisssss. Otras veces, levanta los brazos arriba y grita más alto que nosotros. Lo consigue, evidentmente. Tanto de un modo como de otro, nos callamos, dejamos de discutir y nos la comemos a besos y abrazos.

Reconozco que tengo que aprender a controlarme. Al menos, en casa. En el trabajo tengo que aprender a ser más borde. Creo que va a ser la única forma de que mis clientes me respeten. Pero es otro tema...ejejeje

miércoles, 30 de abril de 2008 20:26 by Elena-Z

# re: Papá, mamá, ¿por qué discutís?

Pues desde luego creo que hay que evitarles a los hijos cualquier situación incomoda o que ellos no alcancen a entender. Porque luego se montan unas películas tremendas.

La verdad es que yo jamás tuve una discusión con mi ex estando la niña delante... aunque también es cierto que tampoco las tuve sin estar la niña...

En mi concepto de relación de pareja creo que no cabria una vida llena de discusiones,sea cual fuese el motivo.

Un beso

jueves, 01 de mayo de 2008 2:38 by PIZARR

# re: Papá, mamá, ¿por qué discutís?

Hola, Lamamma, me gustaría mucho contactar contigo por mail, para hablarte de un proyecto en el que estoy trabajando. Puedes mandarme un mail, por favor? sescribe@yahoo.es

jueves, 01 de mayo de 2008 17:10 by Mamádetres

# re: Papá, mamá, ¿por qué discutís?

q  se  maten

lunes, 16 de febrero de 2009 2:36 by polo

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