Preparando una escapada en pareja
No puedo creerlo. Por fin ha llegado el ansiado día 22 de marzo. Hace ya algo más de un mes que me enteré de la exposición sobre el surrealismo del Guggenheim de Bilbao, primera muestra que explora la influencia del Surrealismo en el mundo del diseño. Llevaba muchos años pensando en conocer la ciudad, especialmente después de un montaje fotográfico sobre Zaragoza y Bilbao que realizamos para la boda de mi cuñada, que se casó con un bilbaíno. Encontré fotos fantásticas en flickr que me despertaron aún más la curiosidad. Supongo que sólo necesitaba una excusa. Siempre he sentido fascinación por el surrealismo en general y por Dalí
muy en particular. En plena crisis personal, como ya sabéis, la idea de una escapada rápida fue tomando forma a toda velocidad. El día 23 de abril es fiesta en Aragón (San Jorge, nuestro patrón) así que la fecha también fue escogida enseguida.
Una escapada en pareja. Los niños harán su propia escapada a casa de los abuelos. Nosotros saldremos en cuanto pueda escaparme de la oficina pero aún así llegaremos justito para cenar. Pizarr, agradezco tu sugerencia pero creo que al final optaremos por una ruta de pintxos, que me apetece más para cenar. Dormir bien (¡por fin una noche del tirón!), desayunar mejor (un pequeño gran lujo: un buen buffet de desayuno, charla tranquila, quizás la prensa del día... y tranquilidad, sobre todo tranquilidad) y luego al Guggenheim.
Comeremos allí mismo, un paseíto por el centro de Bilbao para bajar la comida, y corriendo para casa. Escapada rápida, sí. Fugaz incluso. Pero escapada al fin y al cabo, ¡y escapada a dos!
Es algo que hay que hacer de vez en cuando, ¿verdad? no siempre es fácil. Ideas no faltan, las ocasiones... bueno, sí, se presentan... pero con dos niños hacer cuadrar todo es tarea complicada. Si quieres ir con ellos, el montaje es digno del más complicado viaje espacial de la NASA. El granulado para el mareo de Sofía. Ropa de recambio por si acaso (por si acaso vomita, por si acaso tenemos escapes, que lo del pañal va fenomenal, ya no lo lleva ni de noche, pero claro, aún sería prematuro dar por hechos que se acabaron los accidentes), agua, algo de comida por si le entra el hambre durante el viaje... y ésta es la parte fácil. Lo de Guille ya es para nota. Sus papillas, algún chupete de repuesto, sus biberones, la leche en polvo (pronto empezará con la de vaca, menos mal), los pañales, también ropa de recambio por si acaso... y ¿los horarios de comidas? imposible tratar de aprovechar bien el tiempo, ¿y las paraditas durante el viaje? si van dormidos yo soy capaz de irme del tirón hasta Sevilla si hace falta, con tal que no se despierten... pero como estén desvelados apaga y vámonos. Y eso que el invento del DVD para el coche se merece un monumento. Pero claro, también de eso se cansan, y de la música... y aún son pequeños para los típicos jueguecitos de coche.
Vamos, que a mí las escapadas rápidas con críos cada vez me dan más pereza. Y luego las disfruto mucho, no creáis. Pero sí, me dan una pereza loca. Ésto me recuerda que tenemos que comprar pronto la silla del siguiente grupo para Sofía y pasar a Guille a la de su hermana... habrá que empezar a mirarse los informes del RACE otra vez... ya os contaré.
Y si quieres ir en pareja, peor todavía. De momento hay que tantear a los abuelos... bastante abusamos de ellos ya entre semana como para dejarles a los niños también para irnos por ahí... y no creáis, que esto también lleva su propio montaje. Hay que llevarles ropa, la sábana fantasma de la una, el saco de dormir del otro... contar por supuesto con sus propios planes, con sus horarios. Vigilar la hora de salida, la de llegada... ¿no os estresa sólo pensarlo?
Pero de vez en cuando hay que hacerlo. Los dos solos o con niños, poco importa. Cada opción tiene sus satisfacciones y sus incordios. Viajar en familia es complicado pero muy gratificante. Viajar sólos es una liberación, de nuevo tiempo para hablar, de cosas importantes o de tonterías, qué más da. O recuperar el placer del silencio a dos. Recuerdo cómo me gustó la primera vez que me di cuenta de que ya podíamos ir juntos en el coche sin abrir la boca prácticamente en todo el camino sin que pasara nada por ello. Sin estorbarnos, sin silencios incómodos ni conversaciones por no callar. Juntos pero cada uno en su mundo.
¿Qué pensáis? ¿os parece tan importante hacer algún viaje a sólas con vuestra pareja? ¿preferís viajar con los peques? ¿Cómo os las arregláis vosotr@s para conseguirlo?