Cuando el embarazo no llega
El otro día comprando en el mercado cogí capazo con una señora en la carnicería. Yo iba con Guille y ella estaba haciéndole monerías y mi hijo, que es un seductor nato, la tenía conquistada con sus sonrisas. En un momento dado me dijo que se le iban los ojos detrás de los bebés, que le encantaban... y que su hija no podía tenerlos...
De repente me acordé de mucha gente. Antes de quedarme embarazada de Sofía estuve participando activamente en uno de los foros de terra: "yo también quiero quedarme embarazada", y también en su grupo paralelo en yahoo. Allí conocí a muchas chicas que, como yo, empezaban con ilusión la búsqueda de su embarazo y veían pasar los meses sin que éste llegara. El mío tardó pero al final llegó, el de otras tardó más, en muchas ocasiones requirió ayuda de tratamientos de fertilidad, pero al final también llegó. Algunas aún siguen esperando.
Supongo que no puedo hablar por experiencia propia porque lo mío tampoco fue tanto tiempo de espera, no llegó al año, algo bastante normal según aprendí en el foro. Pero en estas conversaciones se comparten muchos sentimientos y yo siempre he tenido tendencia a la empatía, así que durante mucho tiempo he sentido como propia la angustia de esas chicas. He tratado de ayudarlas, como todas, con palabras, pero no se puede decir nada que alivie el deseo ardiente de un bebé que no llega. Durante ese tiempo pensé muchas veces en tantas y tantas mujeres en la historia que habrán tenido que enfrentarse a ese problema. Ahora al menos hay una serie de avances que consiguen solucionar muchos de los casos, aunque no todos. Pero entonces no había nada, ni siquiera se sabía el por qué. Una mujer que no podía tener hijos podía ser hasta repudiada por su marido. No podía dejar de imaginar el sufrimiento de esas chicas que, mes a mes, veían llegar una vez más su regla sin comprender qué habían hecho para que se les negara el derecho de ser madres. Incluso hoy en día, cuando estás intentando quedarte embarazada y no lo consigues, llega un momento en que hasta te molesta enterarte del embarazo de alguien conocido, por mucho que le quieras. Y encima te parece un sentimiento espantoso, del que te avergüenzas, pero que no puedes evitar, por que te sale de las entrañas, de esas mismas entrañas que se niegan a darte un hijo. Pero si al menos cuentas con el apoyo de tu pareja, la cosa no va tan mal. Imaginaros encima que vuestro marido os repudia por no poder darle descendencia. Que la sociedad al completo te mira mal por no ser fértil. Y que ni siquiera sabéis por qué. Supongo que habría sentimientos de culpabilidad, de haber hecho algo mal por lo que estaban siendo castigadas... Una vez leí en un libro algo parecido. No recuerdo mucho de la historia, pero sí que era sobre una mujer joven que se convertía en la segunda esposa de un hombre. En realidad él amaba con locura a la primera, pero no podía darle hijos, así que había decidido tomar otra mujer para asegurarse la descendencia. El libro describía muy bien el sufrimiento de la primera esposa ante esta situación. Y sus irremediables celos cuando la segunda va quedando embarazada sin problemas una vez tras otra. Hasta el punto de ejercer su poder como primera esposa para quedarse ella los hijos, apenas destetados, y criarlos como propios, por supuesto manteniendo apartada de ellos a su verdadera madre. No recuerdo prácticamente nada del resto del libro, ni título, ni autor, ni el resto de la historia, pero ésto se me quedó grabado. Y eso que fue mucho antes de que ni siquiera me planteara ni remotamente el quedarme embarazada.
En realidad, ya os he contado alguna vez que mientras esperábamos nuestro primer embarazo, según veíamos pasar el tiempo y empezábamos a pensar que quizás había algún problema, empezamos a pensar también en las alternativas. De momento hacerse pruebas, claro. Pero y luego... si se confirma el problema... Inseminación artificial, fecundación in vitro... incluso recurrir a donantes de óvulos o esperma en los casos más complicados... Hasta la opción más sencilla, la inseminación, requiere ciertas dosis de hormonas para estimular la ovulación. Sabía por el foro que estos tratamientos no son nada agradables, aunque muchas mujeres los sobrelleven con infinita ilusión en espera de un resultado que a veces se hace demasiado de rogar. Francamente, yo no me veía con fuerzas. Estuvimos de acuerdo en que en caso de no poder quedarnos embarazados, nuestra opción sería la adopción. Aunque también sea un proceso, largo, farragoso, complejo, y carísimo. En lo que no llegamos a ponernos de acuerdo nunca, ni lo hemos hecho todavía, es en el tipo de adopción. Yo hablaba de adopción internacional. Me pone los pelos de punta pensar en tantos niños, con el mismo derecho a tener una infancia feliz que cualquiera de los nuestros, que están tan lejos de poder disfrutarla. Me gustaría aportar mi granito de arena. Traerme a uno no es una gran diferencia, seguirá habiendo muchos en la misma situación, pero para ese uno, la diferencia es enorme. Y para la familia que lo acoge también. He oído alguna vez a padres adoptivos afirmar que al principio creían que eran ellos los que le estaban aportando algo al niño, pero que pronto descubrieron que de eso nada, que la mayor aportación se la había hecho el niño a ellos. Mi marido sin embargo me recordaba que también hay niños sin salir de nuestro país a quienes nadie quiere adoptar, por enfermedades, minusvalías, o problemas varios. Yo intentaba convencerle de que a un niño con problemas hay que dedicarle mucho más tiempo del que nosotros tenemos, le preguntaba si dejaría él de trabajar para ello. No pude convencerle. No hace mucho me medio reconoció un día que no iba mal encaminada, que si con dos niños perfectamente sanos y más bien buenotes, ya acabamos reventados, como para ocuparnos de uno con problemas, aunque sigue defendiendo su postura contra viento y marea. Por supuesto la mía es una posición perfectamente egoísta, no puedo negarlo, pero en mi defensa, añadiré que al final mi propuesta siempre era, puesto que nunca nos pondremos de acuerdo, adoptar uno de cada. Y todavía no descarto hacerlo algún día, pero antes tendrían que cambiar unas cuantas cosas en mi vida... muchas cosas...
Contadme, ¿cómo vivistéis vosotras la búsqueda de vuestro embarazo? ¿Y vuestra pareja? ¿o cómo la estáis viviendo si estáis en ello? ¿optaríais por la adopción o por los tratamientos? yo he vivido y disfrutado muchísimo dos embarazos, desde luego la experiencia es única, pero sigo pensando que habría podido pasar sin ellos. Quería ser madre, sí, pero no necesariamente biológica. ¿Y vosotras?