El tratamiento de la diferencia.
Es curioso, en la India nace una bebé con dos caras y todo el mundo la considera la reencarnación de una divinidad. Se le venera, se le hacen ofrendas... en una sociedad occidental un bebé con dos caras es un monstruo, al cual afortunadamente, con un poco de suerte se le pueda salvar mediante cirugía, salvo, claro, que se haya detectado la malformidad durante el embarazo y se haya practicado directamente un aborto.
No entraré en la conveniencia o no de realizar a la niña una operación que solucione el problema, ni mucho menos pretendo valorar la decisión de abortar o no en estos casos. No es ese mi objetivo hoy. Desconozco qué clase de vida le espera a esa niña.
Un trastorno de ese tipo probablemente implique otros problemas de salud, aunque por ahora los médicos afirman que es un bebé saludable. Lo que me ha llamado la atención es la reacción de la población. Su padre afirma que al principio se asustó, lógicamente, pero que después se ha sentido bendecido. Durante días, cientos de personas han peregrinado a la modesta casa de la familia para venerar a la que ya es considerada como una divinidad. "Cuando ves algo que no es natural, sólo puede ser un milagro de Dios, es algo tan mágico que nosotros creemos que es una diosa y la consideramos como tal", afirma uno de los vecinos. Otros le han llevado ofrendas, convencidos de que tiene poderes especiales. Incluso se habla de construir un templo en su honor...
Pensarlo por un momento. ¿Os imagináis la reacción de vuestros amigos y vecinos si vuestro bebé naciera con dos caras? pueden ir desde el espanto hasta la compasión, pero difícilmente se le ocurrirá a ninguno considerarlo un don especial. De acuerdo, no lo es. Es una malformación genética. Pero incluso en nuestra Edad Media, en la que el sentimiento religioso era tan intenso entre la población como pueda serlo ahora entre la población rural de la India, si un niño nacía con algún tipo de malformación era una desgracia. Como poco se le escondía de la vista de los vecinos, porque si llegaban a descubrirlo sería tratado como un monstruo. Incluso sin hablar de malformaciones graves, historias similares han inspirado grandes obras de la literatura: El jorobado de Notre Dame, de Víctor Hugo, o la novela de Gaston Leroux: El fantasma de la ópera.
Ambos personajes, y tantos otros, están marcados por algún defecto y obligados a vivir escondidos, lejos de miradas ajenas, condenados a la soledad.
Sin llegar al extremo de considerar las deformidades de uno u otro tipo, señal de divinidad, ¿no os parece más lógica la reacción de los padres de la niña india? Será una malformación, de acuerdo, pero la niña no tiene la culpa de ella. La naturaleza es sabia pero también comete errores. Pero errores que no dejan de ser naturales. No hay nada de demoníaco en una malformación genética. Nada que implique una desviación similar en el carácter de la criatura. No va a ser más buena o más perversa por tener dos caras, salvo en la medida en que la sociedad la fuerce a ello. Sus padres de momento afirman que están hartos de tanto ajetreo, que su hija es un bebé como cualquier otro, que come, duerme y respira, y que sólo quieren recuperar su intimidad y poder disfrutar de sus momentos privados con su hija, como cualquier otra familia. En cualquier caso, tienen suerte. Su hija ha nacido en una cultura que venera la diferencia en lugar de crucificarla. Da que pensar, ¿no?
Lamamma