De nuevo estudiante
Estoy loca, sí, no hace falta que me lo digáis tod@s a coro, que ya me parece estar oyéndoos. Ya os hablé en otro post de mi búsqueda compulsiva del equilibrio perdido. De ese algo que me falta y ni siquiera sé qué es. En medio de este maremágnum, me hablaron un día de un curso de markéting y ventas que me pareció interesante. Sopesando pros y contras, todo me decía que no podía ser, que no tenía tiempo, que no podía meterme en otro rollo más... pero me apetecía tanto... llevo años mirando de vez en cuando la página web de la UNED, siempre pensando en volver a estudiar. Hay muchas carreras que me interesan, que me gustan... pero hasta ahora nunca me había animado a meterme en semejante berenjenal. Una carrera universitaria es mucho tomate. Pero ésto... ésto era otra cosa. Un curso interesante, de la Universidad de Barcelona, convalidable por no sé cuántos créditos universitarios... de duración razonable y pensado para trabajadores con poco tiempo. Totalmente a distancia salvo el examen final. Parecía más o menos asequible así que me lo planteé.

Pero todo ésto son las razones oficiales. Las auténticas vienen de ese ansia mía por volver a estudiar, pero sobre todo por sentirme más cosas además de madre. Persona, mujer, amante, esposa, aficionada a... y sí, ¿por qué no? también estudiante. Es una tontada pero me encantó que me dijeran que tendría el carnet de estudiante de la UB, ¿carnet de estudiante de nuevo? ¿a mis años? ¡fantástico! no diré que fue un elemento determinante para animarme a apuntarme al curso pero tampoco negaré que tuvo su influencia. A veces actuamos por impulsos extraños, ¿verdad? pero no, no fue ni mucho menos determinante. Más importante fue querer demostrarme a mí misma que puedo hacerlo, que puedo darle una vuelta de tuerca más al tiempo y rascar alguna hora más al día (a la noche, más bien). ¿Os acordáis de un post en el que os hablaba de una cena con estudiantes que removió tantas cosas en mi interior? de todas esas cosas vino el decidirme a volver a estudiar, con 33 años y dos hijos pequeños, uno de ellos que ni siquiera duerme del tirón. Como si no tuviera nada mejor que hacer con mi escaso tiempo libre (dormir, por ejemplo) pero me pasa como con este blog. La satisfacción de escribirlo, de expresar mis ideas o simples desvaríos, de recibir vuestros comentarios, es con mucho superior al sacrificio de alguna hora de sueño. Igualmente la satisfacción de retomar los libros (carpetones en este caso), cuaderno, boli y fluorescente... de renovar conocimientos, de volver a esos fárragos de textos que entre tanta palabrería te sorprenden de vez en cuando con alguna perla. Esa fascinante búsqueda del tesoro, de la información realmente útil entre la paja académico-teórica tan alejada a veces de la realidad empresarial... Sólo lamento cogerlo ya cansada, al final del día, no encontrar las fuerzas para sacar aún otro poco de tiempo para investigar entre la bibliografía propuesta, para sacarle más jugo del que le estoy sacando...
Pero me compensa constatar una vez más que ser madre no es el final de nada. Cambia la vida, sí, por supuesto que la cambia, pero lo que hace es aportar algo nuevo, no sustituir ni eliminar lo anterior. Yo sigo necesitando desarrollarme como persona, como trabajadora, como esposa de mi marido, y sí, también como madre, desde luego, pero no sólo como madre. Nunca sólo una faceta. El ser humano es demasiado complejo como para centrarse demasiado en una de sus caras, ¿no os parece? y el tiempo es un bien escaso pero gestionable, y para mí es una prioridad ahora mismo exprimirlo al máximo. Quiero dedicar tiempo a mi trabajo, a mis hijos, a mi marido, a mis aficiones, a mi formación, (concepto de duración indefinida por defecto), a nuevos caprichos... ¿será pedir demasiado? ¿acabaré rompiéndome por algún lado? no lo sé, el tiempo lo dirá, pero entre tanto, lo disfrutaré al máximo, a pesar de la falta de sueño que me tiene más inestable que nunca. Un día exultante, al otro apagada, al siguiente cabreada... más valdrá que encuentre pronto ese equilibrio que se me escapó, por mi bien y por el de todo mi entorno, que al final es quien paga los platos rotos... sigh...
¿Y vosotr@s? ¿qué facetas de vuestra vida echáis de menos desarrollar o estáis desarrollando contra viento y marea? ¿cómo vivís vuestra maternidad? ¿os ha supuesto una crisis en otros sentidos o la compagináis bien con vuestras otras vidas?