Buscando en el baúl de los recuerdos...
uuuh
cualquier tiempo pasado nos parece mejor
Volver la vista atrás es bueno a veces
uuuh
Mirar hacia delante es vivir sin temor
Un reciente post de superwoman me ha hecho también a mí "volver la vista atrás" (por cierto, le estoy cogiendo un vicio yo a esto del youtube fuera de lo normal...) Sólo que a mí me ha dado por bucear entre recuerdos: propios y ajenos. Recuerdos de infancia de mi madre, de mi abuela, de mi tía, compartidos en largas tardes de charla en una u otra casa... sesiones de revisión de viejas fotos (una vieja afición familiar ésta): la colección de fotos antiguas de mi abuela es fantástica, su boda, la de sus padres... ella misma de bebé, ¡su abuelo! no os lo perdáis, ¡tengo una foto de mi tatarabuelo Perico!, montones de fotos con sus hermanas, de jóvenes, en la playa de la Concha con esos bañadores tan súper sexies, jeje... A ver cuándo tengo ánimo para ponerme a revisarla y escanearla para el libro-álbum que me prometí a mí misma hacer sobre ella, pero por ahora no puedo ni planteármelo.

A estas alturas supongo que ya no hace falta que os cuente que soy una soñadora nata. Me gusta soñar con el pasado, con el futuro, ¡hasta con el presente!, no hay límites para mis delirios oníricos. Encuentro un extraño placer en dejar a mi mente vagar libremente entre mundos de deseos y recuerdos: reales, ficticios, propios, ajenos, inventados tal vez...
Pero hoy por hoy, mis viajes todavía tienen una figura omnipresente: mi abuela. Tan menudita y tan grande a la vez. Todavía no he cerrado el proceso de aceptación de su falta. 33 años de estrecha relación con alguién a quien adoras y admiras no se borran de un plumazo. Supongo que no se borran de ninguna manera, de hecho. Pero mis recuerdos son todos felices. Tanto los propios como los que tomo prestados de mi madre y de mi tía. Que, por cierto, no es hermana de mi madre sino prima, aunque, a los efectos, como si fueran hermanas. Su madre murió demasiado pronto así que prácticamente la crió mi abuela y como vivían en el mismo edificio, mi madre y ella andaban siempre trasteando juntas por casa de mi abuela, que, con infinita paciencia, las dejaba sacar todo tipo de telas, vestidos, cajas, cacharros de cocina... cualquier cosa que su imaginación pudiera convertir en el mejor de los juguetes o el último escenario para las más variopintas aventuras. Como debe ser vaya, aunque parece que nos hemos empeñado en destruir esa maravillosa fantasía infantil con todo tipo de juguetes de lujo. Por suerte, los más pequeñitos todavía la conservan. Memorable la cara de felicidad de Guille esta mañana arrastrando por toda la casa el balde de la ropa.
Y por esos extraños saltos de pulga que pega la memoria, la imagen soñada de mi madre y mi tía jugando de pequeñas en una casa que ni siquiera conocí, me lleva a otros recuerdos más reales. Concretamente, una cazadora "de retazos" que me hizo mi abuela y que fue un bombazo en el cole. Todas querían saber dónde la había comprado, cómo la había conseguido... pero era irrepetible. Salió de ese sentido del apaño que nuestros antepasados llevaban grabado a fuego en los genes y que por algún lado nosotros hemos perdido. Un retal de buena tela de abrigo, insuficiente para toda la cazadora. Unas mangas de punto para completarla... ahora se le llama customizar, entonces era "¡cómo vamos a tirar todo este trozo de tela tan buena!" Me hizo otras muchas prendas, por supuesto, una toquilla para el bautizo, por ejemplo. Todavía la conservo, es fantástica. Alguna vez la he utilizado para abrigar a Sofía. A Guille creo que no, y eso que es blanca, totalmente unisex (mi abuela siempre tan práctica... y ¡tan poco clásica!)

Eso sí le gustaba: hacer media. Y mira que le gustaban poco las labores... me contaba que de pequeña, en el colegio, les hacían bordar y esas cosas que hacían por aquéllos años las niñas, y ella siempre trataba de engatusar a alguna de sus hermanas para que le hiciera la labor por ella. Tampoco le gustó nunca cocinar, ni se le dio bien. A mí eso tan típico de "nada como el cocido de mi abuela" me suena a chino mandarín. Y sin embargo, me enseñó a tejer una vez. Y aprendí, no os creáis. Pero entre lo zaborrera que soy para cualquier tipo de trabajo manual (me falta paciencia y cuidado) y que me ví que hacer una simple bufanda me iba a llevar tres inviernos, pues lo dejé... aunque al menos yo me interesé. Mi madre heredó íntegro el desinterés de mi abuela por las labores, sin ni siquiera quedarse con la afición por el punto. A veces me meto con ella diciéndole que a ver qué clase de abuela es que no sabe hacerle ni un simple jersecito a sus nietos, pero en realidad, ¿cuántas abuelas de hoy en día hacen esas cosas? ¿cuántas de nosotras las haremos cuando tengamos nietos? vale, vale, no me contestéis...
Mi abuela, también en eso, fue una precursora. Sin embargo, sí se le daban bien los estudios. Y habría sido maestra, si sus padres no hubieran enfermado. Pero eran otros tiempos y los cuatro hermanos tuvieron que ponerse a trabajar (mi abuela, con la madre de mi tía, de taquilleras en el cine Goya, un cine de estreno; buena clientela, lo mejorcito de la Zaragoza chic de aquélla época, muchas historias jugosas que contar a sus nietos, y, sin duda, origen claro de la pasión cinéfila de esta rama de la familia) Cuánto han cambiado las cosas, ¿verdad? decididamente, y contestando de paso a superwoman, no, cualquier tiempo pasado no fue mejor. Pero cada época tiene su aquél, y no tiene nada de malo "espurgar" el pasado. Si miramos con atención: en el propio, en el ajeno, en el familiar, en el global, encontraremos sin duda las mejores enseñanzas, cosas que quizás, pero sólo quizás, no sería tan malo recuperar, y también los mayores errores a evitar. Una vez más os invito a viajar a través del tiempo, de vuestros sueños, de vuestras esperanzas y sí, por qué no, también de vuestras equivocaciones, de las que podréis aprender más que de ninguna otra cosa.
Y en honor al tema tratado, hoy os dejo con una foto muy especial para mí. Después hicimos otras versiones, pero ésta fue la primera: cuatro generaciones en línea directa: mi hija (con poco más de un mesecito), mi madre, su madre (protagonista indiscutible de este post) y yo.

Contadme, ¿cuáles son vuestros mejores recuerdos? ¿y vuestros sueños? ¿créeis que "volver la vista atrás es bueno a veces? ¿qué diferencias fundamentales encontráis entre la forma de ser y vivir de vuestras abuelas, vuestras madres, vuestras hijas y vosotras mismas? (por cierto, no os perdáis la última entrada del blog de Pizarr: "Cuatro generaciones a través de una carta", una inspiradísima visión de una parte de estas diferencias)
Lamamma