¿Blancos? ¿negros? ¿amarillos? ¿o sólo niños?
¿Sólo niños? ¿sólo personas? ¿y por qué tan diferentes? enseguida entraré en reflexiones más cercanas, pero primero dejarme que me pierda con vosotr@s por lugares lejanos... ya sabéis "once upon a time, in a faraway land" Sólo que esto no es un cuento de hadas, al menos no con final feliz... hace poco caí por casualidad en un reportaje de la tele en el que hablaban de niñas en Etiopía (creo, lo pillé empezado) Niñas que, apenas con ocho años se ven obligadas a dejar la escuela para ¡casarse! con todo lo que ello conlleva... niñas que, ante tamaña perspectiva escogen la huída a la ciudad más cercana. Una ciudad hostil donde la mayoría termina ejerciendo la prostitución ante la falta de opciones. Bonita alternativa al matrimonio, ¿no?
Y son sólo niñas, niñas como Sofía, como vuestras hijas... niñas que a esa edad tendrían que estar divirtiéndose con sus amigas, formándose, estudiando, viviendo la vida llenas de ilusiones y carcajadas limpias. Pero nacieron en el lugar equivocado.
Muchos niños nacen el lugar equivocado, demasiados. Otros nacen en lugares más apropiados, pero se equivocan de color de piel, de raza, de religión... tampoco nadie les da a escoger. Simplemente nacen, como nacieron nuestros hijos, como nacimos nosotros mismos. Unos con más suerte que otros...

Pero todos son simples bebés, con la misma dependencia de sus padres que cualquier otro bebé humano. Con el mismo amor incondicional por ellos, con las mismas ganas (o simplemente instintos) de aprender cosas, de descubrir el mundo, de reirse, de jugar, de querer, de ser querido. Algunos de ellos se mueren pronto de hambre, otros de enfermedades de sencilla cura en este primer mundo felizmente cómodo, hipócrita. Otros tienen la suerte de que sus padres se hayan jugado la vida en una miserable patera y les haya salido bien. La suerte de llegar a este mundo en el que serán despreciados por haber osado soñar con una vida mejor. Estos no morirán de hambre ni de estúpidas enfermedades. Con suerte pasarán una infancia feliz en un colegio, con amigos. Hasta que se hagan un poco más mayores y las diferencias empiecen a pesar.
Hace poco leía en un artículo las palabras de unos padres que habían adoptado a un bebé africano. Estaban muy contentos con su hijo pero no dejaban de remarcar el temor al mañana. Decían que a los occidentales, los bebés negritos nos parecen monísimos. Mientras su hijo fuera pequeño y fuera con ellos a todas partes no les preocupaba nada. Pero el día de mañana, ese muñequito se convertiría en un niño, y después en un adolescente. Y entonces sería simplemente un negro más que va por la calle, y les preocupaba que un día se tropezara con quien no debía y acabara siendo víctima de una paliza.
No sé hasta qué punto el temor es excesivo o no. Lo cierto es que en este país siempre hemos sido más clasistas que racistas (lo que es igual de malo, por cierto) Creo que ya os he contado alguna vez que a mi colegio venían tres hermanos afroamericanos (seamos políticamente correctos... ¡ja!) Los tres guapísimos, bien vestidos y con indudable buena salud económica. No podría asegurarlo porque ninguno era de mi edad, y ya sabéis que en colegio un par de años de diferencia es un abismo infranqueable, pero juraría que jamás tuvieron ningún problema de racismo, al menos no en el colegio. Cierto es que la situación es distinta ahora. Antes un negro en nuestro entorno era una curiosidad (que nadie interprete mal ésto, por favor, sólo quiero decir que no era tan fácil conocer a uno) Ahora la inmigración, legal e ilegal, ha llenado, para bien o para mal, nuestras calles y colegios de razas y religiones.

También recuerdo otro comentario que leí en algún foro sobre los colegios. Una mami hablaba de que de pequeños todos los niños se mezclan y juegan entre sí independientemente de su color, lugar de origen o religión. Pero que llega una edad en que ellos mismos se separan. Ecuatorianos con ecuatorianos, árabes con árabes, colombianos con colombianos, chinos con chinos... ¿por qué? ¿Es su propia evolución o la respuesta a lo que ven en su entorno? ¿Qué hace que la española y la rumana que han sido amigas íntimas durante su más tierna infancia se separen de repente bruscamente? ¿de verdad ya no quieren estar juntas? ¿tantas diferencias las separan en un instante? lo siento, para ésto no tengo respuestas, sólo preguntas. Pero es un tema que me fascina. Me fascina tratar de comprender por qué la que debería ser la mejor de nuestras oportunidades para abrir mentes, para conocer otros mundos, para volvernos, en fin, más inteligentes, es desperdiciada día tras día.
Puedo entender los problemas que trae consigo la inmigración. Puedo entender que atraiga mafias de todo tipo y por tanto un incremento de la violencia. Puedo entender que haya quien se sienta molesto por que ha dejado de recibir ciertas ayudas que de repente se canalizan hacia los inmigrantes. Puedo entender muchas cosas, pero sigo sin entender nada.
Al final un niño es sólo un niño, una persona es sólo una persona. Y las hay buenas, malas, mediocres, malísimas, buenísimas, blancas, negras, amarillas, altas, bajas, guapas, feas, gordas, delgadas, inteligentes, estúpidas... y todo ésto y mucho más en una gama infinita de combinaciones de elementos. Igual simplemente tendríamos que revisar la historia del mundo más a menudo... la mala memoria es una pésima consejera, ¿no os parece?