Día internacional de la mujer trabajadora
Casi se me pasa... entre que ya de por sí confieso que no le dedico demasiada atención y las dichosas elecciones que lo absorben todo...
Sobre las elecciones poco os contaré. Sólo desear que hayáis ejercido tod@s vuestro derecho al voto, que para mí es también un deber, y que recordéis de paso que en otras épocas, en otros lugares incluso hoy mismo, no todo adulto tiene ese derecho (y si léeis a Cruela, y si no mal hecho... ya sabréis de su malestar porque a ella, tampoco le dejan votar en este país en el que reside desde hace tantos años... y eso que viene de la vieja europa...) Mujeres discriminadas, dictaduras, leyes extrañas... somos privilegiados, sí, pero ¡que no se nos olvide!
También como mujer y como madre me considero una privilegiada. He tenido a mis hijos en un primer mundo con hospitales perfectamente equipados. No me siento discriminada ni muchísimo menos en casa; mi marido comparte totalmente las tareas y responsabilidades del hogar, con la misma buena o mala disposición, según los días, que yo misma. No me siento discriminada en el trabajo por ser mujer, a pesar de pertenecer a un sector tradicionalmente masculino. No he tenido ningún problema ni con mis embarazos ni con mis bajas maternales, para las que siempre hemos sido capaces de llegar a un acuerdo que no estorbara demasiado a ninguna de las partes, lo que no siempre ocurre, por desgracia. Muy rara vez he sentido algún tipo de discriminación en mi vida diaria por el hecho de ser mujer, aunque a veces sí suceden cosas que te hacen plantearte si se habrían desarrollado de forma distinta de ser hombre.
Minucias si las comparamos con las ablaciones que todavía hoy se realizan en ciertas culturas, con los matrimonios forzados, las repudias a mujeres o directamente las lapidaciones por infidelidades, sin ir más lejos. Y sí, ya sé que tod@s estáis pensando en países islámicos, integristas sobre todo, pero ¡cuidado! no os olvidéis de tantas y tantas mujeres maltratadas, incluso muertas a manos de sus parejas o exparejas en este mismo país nuestro en el que tan bien vivimos y tan privilegiadas somos.
No olvidéis ni un sólo día a todas esas mujeres, algunas tan sólo niñas, que han sido víctimas de abusos y vejaciones físicos y sexuales. Están en el tercer mundo, sí, pero también en el nuestro. Y sigue habiendo mujeres que se encuentran con todo tipo de problemas en sus trabajos al ser madres, ahora ya también padres, que ya tienen 15 días de paternidad a los que, en la práctica, no todos pueden acogerse. El problema es muy complejo, o los problemas, que son muchos. El de la religión y el integrismo, el de la violencia de género, el de la supuesta compatibilización de la vida laboral y familiar, tanto para hombres como para mujeres, no lo olvidemos. Son muchos los factores que entran en juego y la solución no es desde luego sencilla. Pero el caso es que los problemas siguen estando ahí, y aunque un día de la mujer trabajadora signifique tan poco que a muchas hasta se nos pasa el día, no viene mal recordar el porqué de ese día. Y para ello os invito a una instructiva visita a la wikipedia. Los tiempos han cambiado, desde luego (en algunas regiones más que en otras, o en distinto sentido a veces), y sería tonto negar que hombres y mujeres somos distintos: ¡claro que lo somos! ¡y menos mal!, pero la convivencia entre nosotros, como entre los seres humanos en general, sigue siendo compleja. Pero ¿cómo no iba a serlo?, si la humanidad se empeña en pelearse entre sí por el color, la religión, las ideas o hasta la talla de ropa... curiosa afición esta nuestra... pero lleva tantos años de historia que no parece que vaya a cambiar, ¿verdad? nos tendremos que conformar con hacer lo que esté en nuestras manos para convertir, al menos nuestro entorno más cercano, en un lugar algo mejor donde vivir. Y no es poco nuestro poder, os lo recuerdo: como personas, como trabajadoras, y sobre todo como madres y padres, tenemos una fuerza, una influencia en nuestro presente y nuestro futuro que no deberíamos olvidar, ni mucho menos desdeñar.
Lamamma