¿Sonajero o teléfono móvil?
Se acabó el tópico del pan. Hoy en día los niños vienen al mundo con un ordenador portátil bajo el brazo. Cambian el clásico sonajero por el móvil de papá o mamá, se acostumbran enseguida al uso del DVD, o a que les busques sus dibujos favoritos en internet. En poco tiempo comienzan a pedir su propio móvil... y en cuanto lo tienen les bastan un par de minutos para dominar todos sus entresijos: músicas, mensajes con fotos, vídeos... Por supuesto, lo siguiente es la videoconsola de turno, que tampoco les costará mucho dominar, por complejos que nos parezcan a nosotros algunos de sus juegos (o a mí al menos me lo parecen, y eso que he jugado con Mario y Luigi, con Sonic, he repartido patadas y puñetazos con el Street Fighter, he practicado diversos deportes sin moverme del sofá, he buscado el Grial con Indiana Jones o volado por Agrabah junto a Aladdin y su alfombra mágica...)
¿Y esto es bueno o malo? pues como siempre, entre el blanco y el negro hay toda una gama de grises, por no hablar de la infinidad de colores que podemos encontrar. Ni las consolas, ni la tele, ni el móvil, ni los libros, ni jugar en el parque, ni jugar sólo ni jugar acompañado son buenos ni malos per se. Cada opción tiene sus ventajas e inconvenientes. Jugar en el parque, al aire libre, haciendo ejercicio, es bueno para el desarrollo motor, para mejorar la forma física en contra del sedentarismo de nuestros días. Leer ayuda a despertar la imaginación y facilita el dominio del lenguaje. Jugar con un videojuego desarrolla otras habilidades, visuales, de coordinación psicomotriz, de agilidad de reflejos... obviamente no es lo mismo un tipo de juego que otro: en los juegos de arcade son la rapidez y la agilidad las que priman, desarrollan habilidades psicomotrices, lateralidad, orientación espacial (a éstos debí jugar yo poco... sniff); Los de estrategia obligan a la reflexión para llegar al objetivo, favorecen el desarrollo del pensamiento hipotético, la habilidad para la toma de decisiones, y, en muchos casos, hasta el aprendizaje de idiomas... cuántas veces no habré visto yo a mi hermano jugar en inglés a juegos que aún no estaban traducidos al español... bueno, de hecho incluso en japonés, idioma del que no tiene ni idea, pero ésa es otra historia... también se veía de pequeño a las tortugas ninja en alemán sin entender ni papa... éste siempre ha sido un caso perdido.

Por supuesto que pegarse todo el día jugando con la maquinita es malo, también pasarse las horas muertas con la nariz metida en algún libro y no salir nunca a jugar con los amigos, pero nadie se mete con los libros. Leer tiene muchísimas ventajas, por supuesto, como los videojuegos, pero si se convierte en la única actividad que apetece hacer, los inconvenientes enseguida las superan. Tampoco es bueno que un niño no haga otra cosa que darle patadas al balón y pase de sus estudios... pero eso es casi tan viejo como la humanidad: ya lo decía Juvenal en uno de sus versos: "orandum est ut sit mens sana in corpore sano", al recomendarnos pedir a los Dioses que nos concedan una mente sana en un cuerpo sano (podéis ver el resto de los versos y un buen comentario a ellos en este link) Busquemos pues el equilibrio también para nuestros hijos. Que jueguen con sus amigos, que lean, que estudien, que hagan deporte, que dediquen algún rato a escuchar su música favorita, a sus videojuegos, a bailar, a saltar... no hace falta que lo hagan todo en el mismo día, claro, pero ¿por qué limitar sus actividades? en mi opinión lo deseable es precisamente incentivarles a seguir probando y descubriendo cosas nuevas para no estancarse en una sóla, sea un deporte, los libros o la última consola.
Otra cosa es vigilar los contenidos. Estamos de acuerdo en que no todos los juegos son aptos para todos los públicos. Tampoco todos los programas televisivos, ni todas las lecturas, ni desde luego todos los contenidos en internet. ¿Hace eso mala a toda la tele, incluídos Lunnies y Pocoyó, por decir algo? ¿a todos los libros, cómics o revistas? ¿a la tecnología informática en su conjunto? ¿volvemos a la quema de libros por la inquisición? ¿a que no? ¿a que éso hoy en día nos parece una burrada? pues no hagamos lo mismo con las nuevas tecnologías. Aprendamos a usarlas correctamente, vigilemos que nuestros hijos también lo hagan, enseñémosles a disfrutar con las más variadas actividades, expliquémosles que no pueden fiarse de todo lo que vean en internet, advirtámosles con cuidado de lo que se pueden encontrar, como nuestras madres nos advertían de que no nos fuéramos con extraños por la calle, controlemos las escenas que ven o leen. No dejemos que la tele o el ordenador sean sus canguros... pero no demonicemos a la tecnología en general.
¿Qué pensáis? ¿estáis dispuest@s a jugar con vuestros hijos con sus videoconsolas como ahora les leemos cuentos antes de ir a dormir? ¿estáis dispuestos a escuchar con ellos su música favorita aunque a priori os parezca un horror?