El viejo sistema de la bofetada
Todos sabemos que últimamente eso de pegar a los niños está muy mal visto. No hablamos de malos tratos, por supuesto, hablamos de la clásica palmadita en el culete, hasta de alguna bofetada. En el colegio ya no es que esté mal visto, es que si ahora a algún profesor se le ocurriera atizarle un reglazo de los de antaño a un alumno enseguida se encontraría a toda la apa pertrechada por un ejército de abogados dispuestos a enchironarlo de por vida por maltratador.
¿Y por qué será que los humanos siempre vamos bandeando de un extremo a otro en todo lo que hacemos? de la educación por el miedo viramos sin contemplaciones a la psicología más contemplativa de los nuevos reyes de la casa. ¿No habrá algún término medio más aceptable? seguro que sí.
Estas reflexiones vienen a raíz de una noticia que escuché el otro día. Una mezquita de Barcelona iba a ser investigada porque se había denunciado que pegan a los niños que allí estudian, en su mayoría paquistaníes. Oyes el titular y piensas en malos tratos, pero al ver el desarrollo te dabas cuenta de que se trataba exactamente del mismo tipo de educación que recibieron por ejemplo nuestros padres. 
En su cultura la corrección a través del palo todavía es normal. En la nuestra ya no. Pero, ¿tanto tiempo hace de éso que ya nos hemos olvidado? Porque yo lo del reglazo en la mano no lo he vivido, cierto, pero recuerdo (y además con mucho cariño) a mi profesor de tercero a quinto de la EGB: un jugador de beisbol con cierta afición a lanzar tizas a quien se portaba mal en clase (con considerable fuerza y puntería, como os podéis imaginar) Alguna vez incluso se le desviaba el tiro y le daba a algún inocente. Pero no pasaba de ser una anécdota. La tiza lanzaba a esa velocidad no es que no se notara, algo de daño hacía, claro, pero vaya, tampoco es que dejara marcado a nadie. Visto ahora supongo que parece una barbaridad pero entonces a nadie, ni alumnos ni padres, nos parecía más que una curiosidad. Por lo demás era, y supongo que seguirá siendo, un tío genial, como profesor y como persona.
Por otra parte, yo me he llevado más de una torta (bien merecidas en su mayoría) por parte de mis padres y la verdad, no creo arrastrar ningún trauma por ello. ¿Que un cachete para pero no educa? bueno, puede ser... y desde luego hay que saber distinguir entre éso y una paliza. Pero tampoco es tan malo, ¿no?
Y que conste que yo no es que sea especialmente partidaria de la bofetada, creo que siempre es mejor hablar las cosas, pero hay veces en las que hablar no funciona. De todas formas, reconozco que tengo la mano más bien larga. Guille no, por supuesto, es todavía muy pequeñito, pero la cabezonería chulesca de Sofía (heredada de mí, por eso la conozco tan bien) ya se ha ganado más de un cachete. Luego siempre me arrepiento de habérselo dado pero en fín. En cualquier caso, ¿por qué todo el mundo de los malos tratos físicos y nadie de los psicólogicos? a mí me parece que son tan malos los unos como los otros, y desde luego mucho peor que algun golpe ocasional es menospreciar, ridiculizar, insultar, en fin, minar la autoestima de los niños día tras día. Pero eso es incluso más difícil de detectar.
¿Recordáis una noticia reciente de una niña que llegó muerta al hospital supuestamente tras los malos tratos de su propia familia? la abuela lo había denunciado ya hacía tiempo pero aún así no se había hecho nada por evitarlo. ¿Cómo se entiende eso? recuerdo también un día hablando con mi peluquera. Ella se quejaba de que el pediatra de su hijo era exageradísimo con cualquier pequeño golpe que llevaran los niños. Contaba que un día una vecina suya había bajado al niño al médico con un buen golpe en la frente porque se había caído del sofa haciendo el burro (el niño ya era mayorcito) el propio niño se lo contó al médico y a éste no se le ocurrió otra cosa mejor que preguntarle si era eso lo que de verdad había pasado o lo que le había dicho su madre que tenía que contar. De nuevo los extremos. Me parece fenomenal que los médicos estén atentos a cualquier posible maltrato, pero tampoco hay que pasarse. Yo ya entiendo que si le bajan cada dos por tres a un niño con golpes o si en una exploración rutinaria le encuentra marcas viejas que persisten o cosas así sea para abrir una investigación, pero que un crío se caiga jugando es lo más normal del mundo. Tampoco podemos tratar de criminales a todos los padres del mundo por eso. Y en el otro extremo, nos encontramos niños, incluso bebés, que efectivamente están siendo maltratados y nadie parece darse cuenta. Incluso con denuncias presentadas que, al parecer, no llevan a ningún lado. ¿Qué falla? ¿es el sistema demasiado lento?
Pero no es éste el tema de hoy. Los niños necesitan disciplina, eso está claro. Y sí, vale, lo mejor es dialogar, explicar las cosas... pero todos sabemos que, sobre todo en ciertas edades, al final los niños se toman todo esto a cachondeo y acaban tomándonos el pelo como quieren y haciéndose los amos de la situación. ¿Es el cachete la solución a ésto? pues supongo que tampoco, pero lo cierto es que antes era inconcebible ver a un crío contestándole mal a su padre (o a su profesor, o a cualquier adulto en general) y ahora es el pan nuestro de cada día. Por supuesto ésto no es achacable únicamente al uso o no de la bofetada, más bien ha habido toda una evolución social que probablemente haya ido demasiado deprisa y que no tenemos bien asumida. Pero precisamente por eso. Tampoco me parece que sea tan importante tratar de eliminar totalmente los cachetes. No serán el mejor sistema, pero creo que no pasa nada porque formen parte de los castigos a los niños. En cierta medida, claro, no se trata de utilizarlo como sistema único.
¿Qué pensáis? ¿os parece tan malo dar un toquecillo a los niños en ciertos momentos? ¿créis que todo se puede solucionar hablando?
Lamamma