Querida hermana, querido hermano...
¡Ni contigo ni sin tí!
Son curiosas las relaciones entre hermanos, ¿verdad? Por supuesto, las hay para todos los gustos, especialmente una vez que se es adulto. Pero a mí me hace mucha gracia fijarme ahora en mis hijos. Guille siempre ha ido loquito con su hermana. Sólo con que se le acercara a decirle cualquier tontada ya lo veías feliz. Aunque acabara soltándole algún mamporro, muy fuerte tenía que darle para que llorara. Y Sofía por supuesto quiere con locura a Guille, sólo que los celos son muy malos consejeros, y a veces se le apoderan. Ahora es fantástico verlos juntos. El peque ya gatea con soltura y a Sofía, que apenas gateó de pequeñita, ahora le encanta echar carreras con él. Me lo agota al pobre, porque claro, ella es mucho más rápida, y él va lanzado detrás de ella, allá a donde vaya, tan rápido como puede. Y los achuchones que le pega... lo tienes cogido de las manos para que ande (porque gatear le gusta, pero lo de levantarse y que le lleven a caminar, eso ya le priva) y se acerca a toda velocidad la loca de su hermana chillando ¡ay, Llille! (sí, lo dice muy raro, pero algo hemos avanzado, antes era solo Ille) y le pega unos abrazos que lo ahoga. Así que sí, lo quiere mucho... pero hay amores que matan, entre agotarlo, achucharlo y echársele encima jugando hasta casi aplastarlo contra el suelo, el pobre no sé cómo sigue queriéndola tanto.
Ya sabéis que yo tenía claro que no quería que mis hijos se llevaran mucho tiempo. Dos o tres años como mucho. Naturalmente esa es una decisión muy personal en la que intervienen muchos factores, y conozco a mucha gente a la que le parece una locura, incluídos mis propios padres (claro que pensando que mi hermano y yo nos llevamos cinco años y medio...) Pero precisamente por eso, yo no es que me lleve mal con mi hermano, pero tampoco nos llevamos mucho que digamos. De pequeños más o menos jugábamos juntos, pero era mucha diferencia de edad para tener intereses comunes. Algo más mayorcitos parece que ya vas encontrando puntos en común y ya de adultos, pues bueno, es otra historia. Sin embargo, mi marido y su hermana, que también se llevan un par de años, siempre han tenido una relación mucho más estrecha. Y he observado más o menos lo mismo en amigas con similares diferencias de edad con sus hermanos. Claro que también afectará el ser dos hermanas, dos hermanos, o chico y chica, pero como eso no podía elegirlo...
Supongo que durante la infancia lo natural entre hermanos
es quererse, jugar juntos, pelearse, pegarse... pero ¿qué pasa cuando llega la edad adulta? por un lado, las obligaciones, los distintos ritmos de vida, el abandonar la casa de los padres, todo son factores que hacen que la relación entre los hermanos cambie. Ya no nos vemos con tanta frecuencia, ni tenemos demasiados momentos para hablar tranquilamente. Pero a veces las cosas se complican todavía más. Yo creo que entre hermanos adultos se pueden establecer tres tipos de relaciones:
- los grandes amigos, que se ven cada poco tiempo y siguen siendo sus mejores confidentes.
- los que mantienen una cordialidad aparente, no es que haya una gran comunicación entre ellos, se tienen cariño, claro, son hermanos, pero no hay un lazo fuerte que les una.
- los que han roto definitivamente su relación. Por viejos enfrentamientos, por problemas familiares, de herencias...
¿Cuál es vuestra relación con vuestros hermanos? ¿cómo os gustaría que fuera? ¿y entre vuestros hijos?
Lamamma