Buscando a Mari Luz
Una vez más, por desgracia, está de plena actualidad el caso de las desapariciones de niños. Esta vez hablamos de Mari Luz, una pequeña de cinco años, que había salido a comprar chuches, pero ¿y Yéremi? y ¿Madelein? ¿y tantos otros niños que permanecen desaparecidos desde hace años? ¿Cómo puede sobrellevar algo así una familia? Cada vez que salta una nueva noticia de este tipo no puedo dejar de preguntarme qué haría yo si uno de mis hijos desapareciera. Nunca he conseguido encontrar la respuesta. Es una situación tan crítica, tan extrema... y, la verdad, me resulta muy angustioso simplemente pensarlo, así que no puedo ni imaginar lo que tiene que ser vivirlo.
Vemos y oimos a los padres hablar ante las cámaras, llorar, desesperarse, tratar de mantener la tranquilidad o al menos la esperanza en determinados momentos. Sí, supongo que la esperanza se mantiene siempre, pero qué situación tan angustiosa no tener noticias de una de las personas a quién más quieres en el mundo. No saber si está viva o no..., si la tienen retenida, si está bien, si está sufriendo, lo que han podido hacerle. A cualquiera de nosotros se nos pueden ocurrir en un momento varias decenas de despropósitos que se pueden hacer a una niña, ¿verdad? ¿qué pasará por la cabeza de esos padres destrozados?
Les oigo pedir ayuda a toda la población y me rompe el corazón no poder aportarles nada. Me sobresalta recordar tantos otros casos que ya hemos visto antes, y para los que aún no se sabe nada. Y no sé qué es peor, si saber por fin lo que ha ocurrido, aunque sea lo peor, o mantener día tras día la incertidumbre, pero también la esperanza. Lo pensaba el otro día, yo lo he pasado regular estas navidades porque me ha faltado alguien, quienes me seguís habitualmente lo sabéis perfectamente. Y si yo he estado así porque mi abuela de 94 años, que falleció de muerte natural y de la forma más plácida, ya no está conmigo. ¿Cómo sobrevive alguien que ha perdido a su hijo en las peores circunstancias?
Y lo que más rabia me da de todo esto, ¿cómo un ser humano puede ser capaz de hacer algo así? sí, vale, podemos hacer cosas como esa y mucho más, lo sé, los humanos somos complicados. Capaces de la mayor de las bondades y de la crueldad más absoluta. En estos casos, como en los de grandes catástrofes naturales o desgracias de todo tipo, vemos a la mayoría de la población sacar lo mejor de sí mismos, es cierto. Pero en muchas de esas desgracias, y desde luego detrás de casi todas las desapariciones, lo que hay es la otra cara de la naturaleza humana. La crueldad de una o varias personas sin escrúpulos para secuestrar a un niño inocente, para provocar, por negligencia o con alevosía, la muerte de muchas personas que simplemente estaban en el lugar equivocado en el momento equivocado. Y cada una de esas pérdidas, equivale a una familia destrozada para siempre. Podemos hablar de terrorismo, de matanzas indiscriminadas, de atracos con violencia, hasta de accidentes de tráfico provocados por la temeridad de algún inconsciente, como hemos visto hace poco en Vigo. Podemos hablar de casos mucho más terribles, pero ¿qué pasa por la cabeza de quien es capaz de hacer algo así? ¿está enfermo? ¿o es simplemente el lado más oscuro de nuestra naturaleza humana? ¿seríamos todos capaces de llegar a eso en un momento dado? yo pienso que no, pero en realidad no podría asegurarlo. La crueldad, como la bondad, está en todos nosotros, creo. En función de nuestra educación o de nuestros valores, desarrollamos más una u otra, pero nuestras circunstancias cambian, nuestras emociones también. Somos seres inestables, hay que reconocerlo. Los humanos, aunque también otros animales, padecemos depresiones y enfermedades mentales, que no es que justifiquen, ni mucho menos las barbaries, pero pueden ayudar al menos a entenderlas mínimamente. ¿Hasta qué punto pueden afectar estas cosas a nuestro concepto del bien y del mal? ¿Hasta dónde pueden cambiar nuestros valores? No sé, son demasiadas preguntas para las que no tengo respuesta, y cada caso es distinto.
Desde aquí, y ya que no puedo hacer otra cosa, quiero dar todo mi apoyo y mis mejores deseos a todas esas familias que siguen hoy esperando noticias de sus desaparecidos. ¡Estamos con vosotros!
Lamamma