Descubriendo la libertad
Es difícil tratar de meterse en la cabeza de un bebé, pero me gusta intentarlo. Y estos últimos días me he estado metiendo en la cabecita de Guille, que ya domina el arte del gateo que da gusto verlo, y me imagino que tiene que ser una auténtica gozada para él. Imaginaros que os habéis fijado... yo que sé, en esa caja azul que parece tan interesante. Queréis ir a verla, tocarla, chupetearla... y como no sabéis ir solos, ni sabéis hablar para pedirlo, os echáis a llorar con la esperanza de que esta vez sí que acierten con lo queréis. Pero no, mala suerte... la única respuesta que se les ocurre a esos tontorrones de padres vuestros es olisquearos el culete y decidir que toca cambio de pañal. Así que la caja está a vuestra derecha y os llevan en volandas justo en dirección contraria, hacia el cambiador, os tumban sin hacer caso de vuestros lloros de protesta y os cambian un pañal que no os estaba molestando en absoluto. Frustrante, ¿verdad?
De repente un día os dais cuenta de que ya vais teniendo más fuerza en brazos y piernas. Ya podéis ir arrastrándoos por el suelo, aunque no llegáis muy lejos. Pero resulta alentador. Seguro que con un poco de perseverancia... ¡pues sí! poco a poco vuestras habilidades son cada vez mayores. Ya vais gateando unos pocos metros, aunque os pesa la barriga y enseguida os desplomais sobre ella. Pero animados por vuestros pequeños logros lo seguís intentando, a la vez que descubrís que si vuestros padres os dan la mano ¡también podéis andar! pero claro, para eso los seguís necesitando. Lo de gatear es mucho mejor, significa autonomía, significa poder ir solos hasta la caja azul, o la roja, o el papel de colores que acabáis de ver allá enfrente. Y sí, efectivamente, llega por fin el día en que ya sois capaces de gatear muchos metros seguidos, y si os cansáis os sentáis, ya no se os cae la barriga. Podéis explorar toda la casa a vuestro gusto, si encontráis dónde agarraos hasta podéis levantaros solos (con cuidado, esa mesita del teléfono es inestable y ya habéis comprobado que se os puede caer encima, con teléfono y todo) ¡la libertad absoluta! 
Ahora en serio, ¿no os parece el mayor avance de un bebé? pasar de depender absolutamente para todo de sus padres a poder moverse a su gusto... no es que se vuelva independiente, ni mucho menos, pero seguramente es el paso más difícil hacia su autonomía (físicamente, claro, no estamos hablando de etapas emocionales) Por supuesto para los padres no es tan divertido. Sí, por un lado te deja un poco más de libertad también, ya no tienes que estar tan encima de él para todo, pero como te salga un poco diablillo, o has dejado la casa en estado de alerta total antiniños o ya puedes ir detrás de él a todas partes para evitar tanto peligros para él como para la integridad de la mayoría de los objetos habituales en una casa.
Yo reconozco que con Sofía no tuvimos mucho problema. Siempre ha sido bastante cuidadosa y si le decías que algo no se podía tocar te provocaba con ello dos o tres veces pero al final aceptaba que no se tocaba y ya está. Me parece a mí que este niño nos ha salido más peligroso. Y más caradura... este no provoca. Si le dices que no a algo te pone carita de pena y empieza a hacer pucheros. Por supuesto no le sirve de nada, pero todavía no se ha dado por enterado, él sigue con sus numeritos.
Y yo que siempre he tenido mis dudas sobre eso de que los chicos son más brutos... que si eso es generalizar, que si de todo habrá, que si también hay niñas que se las traen... pues sí, sí, no digo que no, pero el caso es que aquí también se cumple. Con lo fina que ha sido siempre Sofía y este agarra un juguete y lo primero, lo chupa, eso todos, pero luego la emprende a golpetazos con él contra lo primero que pille. Éso nunca lo ha hecho Sofía... Y sigo sin decir que sea una regla general, no tengo datos para afirmarlo, pero mira, que ya voy teniendo menos dudas... ¿será de verdad cosa de la genética? porque de tan chiquitines la educación no puede ser... ni los juguetes, que a esa edad son iguales para todos. Es interesante este tema de las diferencias entre niños y niñas, lo dejo para un próximo post, ¿os parece?
Volviendo al tema de hoy, ¿cuáles os parece a vosotros que son los grandes momentos en el camino a la independencia de una persona? ¿de bebés? ¿de niños? ¿de adolescentes? ¿de adultos?