El "peso" de la vida familiar
Uff, a ver, que nadie se llame a engaño. Yo estoy muy contenta con mi familia. Tanto la decisión de casarnos como la de tener hijos fueron bien meditadas y sin ninguna precipitación. Y no cambio mi situación actual por ninguna otra. Peeeeeroooooo
Seguro que vosotras me comprendéis... no puedo evitar de vez en cuando, sentir cierta nostalgia de otras etapas de mi vida. Os pongo en antecedentes para que me entendáis mejor:
A principios de Navidades tuve una cena de la asociación en la que estaba en la universidad. Nos juntábamos antiguos miembros (que nos vemos de ciento a viento, así que nos viene de perlas) con miembros actuales. Hablamos de una diferencia de edad entre 10 y 15 años, aproximadamente. Pero lo gordo no es la diferencia de edad, sino la situación. Ellos están en su época de estudiantes... y fue un flash back demasiado fuerte para mi situación actual (dos niños demasiado pequeños, restos de anemia, falta de sueño... no, no es mi mejor momento...) No os equivoquéis, la cena fue fantástica, me lo pasé fenomenal. Me vino de cine dejar al papá con las criaturas en casa y salir por ahí ¡DE NOCHE!
(y eso que después de la cena pasé de la marcha nocturna y me fui directa a encontrarme con la almohada... ocho meses sin dormir en condiciones cambian las prioridades de cualquiera) Me encantó volver a ver a antiguos amigos, pero también hablar con los actuales miembros de la asociación. Me contagié de su energía. Por un momento volví yo también a esa época de libertad casi absoluta, en la que entras y sales como quieres, puedes liarte con uno o con otro porque no estás atada de verdad a nadie, esa época en la que todavía estás dispuesta a comerte el mundo (mucho antes de que el mundo se te coma a tí)
Y repito, no es que tenga ningún interés por volver a ella. Cada edad tiene sus cosas y la maternidad es una experiencia sin duda única. A mí el matrimonio, pfffff, el interés que tenía yo por casarme y nada... pero papeles aparte, es cierto que la estabilidad sentimental sienta bien. Al menos a mí me sienta bien. Ahora miro esa época pasada con nostalgia y en cierta forma la idealizo, pero siendo sincera conmigo misma, también fue una etapa de lo más inestable emocionalmente, y no todo era de color rosa.
Y sin embargo, a veces, sí, la vida familiar me pesa. Demasiadas responsabilidades, demasiadas ataduras, demasiados compromisos, como para no pensarlo. Y no es que quiera salir por piernas, ni mucho menos. Tampoco es que no estuviéramos preparados para asumir esos compromisos, sin duda lo estábamos (o todo lo preparados que se puede estar para algo así) Y sin duda, hay muchas cosas que te compensan. Pero toda elección implica el sacrificio de las otras opciones. Sean los viajes, la lectura, los ratitos para mimarse a una misma, un grado mayor de libertad... sea lo que sea lo que dejas atrás (o rezagado), supongo que es inevitable echarlo de menos alguna vez. Sin arrepentirse de la decisión, por supuesto, nunca me he arrepentido de haberme casado, ni mucho menos de haber tenido a mis hijos... pero vosotras me entendéis, ¿verdad?
Y de todas formas... el caso es que nunca estamos contentos con lo que tenemos. Seguro que dentro de unos años, con Sofía y Guille en plena adolescencia, añoraremos su más tierna infancia, y los problemas de ahora nos parecerán mínimos, o mejor aún, los tendremos totalmente olvidados, o enterrados bajo el peso de problemas más serios. ¿Será posible que no seamos nunca capaces de disfrutar sin más del momento? siempre esperando momentos mejores o rememorando los ya pasados... ¿no os pasa a vosotr@s? contadme, ¿qué cosas echáis de menos de vuestro pasado? pero sobre todo, recordad: "carpe diem"