Y propósitos de año nuevo
Seguimos con los temas originales... pero qué se le va a hacer, en estas fechas todos nos planteamos estas cosas, ¿no? como en Septiembre, supongo que por reminiscencias del cambio de curso escolar. Total, al final acabamos proponiéndonos siempre las mismas cosas.
Pasaré por alto los típicos tópicos de dieta, ejercicio y demás. No estoy en condiciones de proponerme nada de eso. Lo de la dieta... me conformaré con llevar cierto control. El ejercicio ni siquiera me gusta, como para sacrificar vida familiar por él. No, este año no. Sin embargo, sí me propongo al menos ir medio arreglada cada día al trabajo, y no hecha un zarrio, como suelo ir.
Maquillarse un poquito no cuesta tanto, aunque sea entre medias de vestir y peinar a Sofía o mientras le achucho para que se acabe el desayuno. Tengo que perfeccionar la técnica de ir preparando su ropa con una mano mientras con la otra me pinto el ojo...
"Frivolidades" aparte. Creo que mi principal propósito para el 2008, aparte del de ser tan buena madre como pueda, que me viene acompañando desde que nació Sofía, tiene que ver con mis amistades. Cierto es que ahora ya no tenemos tanto tiempo como antes. Que entre el trabajo, los niños, la pareja y demás historias, resulta difícil sacar un momento para quedar a tomar un café tranquilamente con una amiga. Pero no es excusa. Si para otras cosas conseguimos organizarnos, para esto también. Todo es cuestión de prioridades, ¿no? pues prioricemos, pero este año me propongo firmemente colocar a mis amig@s entre los primeros puestos. No puede ser esto de que se nos pasen meses sin vernos ni casi hablar.
Otro de mis grandes propósitos, llamémosles crónicos, es intentar ir controlando cada vez este carácter endiablado mío (y que me temo que ha heredado Sofía, que no nos pase nada) Este pronto mío no es bueno para nada. He mejorado mucho en ese sentido, no digo que no. Nada que ver con mis arranques de hace 15 o 20 años. De algo tiene que servir ir madurando y conociéndose a una misma. Pero aún así, sobre todo en días en que estás especialmente inquieta por algo, alguna que otra vez se me ha descontrolado el genio, incluso en situaciones muy poco aconsejables para ello, como en el trabajo por ejemplo. Me hago pues firme propósito de seguir mejorando mi autocontrol.
Y el más importante de todos: procurar no perder de vista mis buenos propósitos, que es muy fácil hablar y hablar a primeros de año y el 15 de enero no acordarnos ya de nada. Tiene gracia, mira que nos pasa todos los años y todos los años volvemos a caer como tontos en la misma trampa. Ya dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, pero esto ya es exagerado, no son dos veces ni tres... ¡es una vez al año sin falta!
¿Y vosotr@s? qué buenos (o malos, no vamos a discriminar) propósitos os planteáis para este nuevo año?