¡Por fin la Nochebuena!
Este año me hace más ilusión que nunca la llegada de Nochebuena. Os podría contar que es porque somos uno más en la familia, porque quiero ver la cara de Guille en sus primeras navidades (tontería porque tan pequeños la única cara que ponen los pobres es de alucinados por el follón que se monta a su alrededor), porque Sofía ya es más mayor y se va enterando más de las cosas... os podría contar todas estas cosas y además no os mentiría. Todas ellas son buenas razones para que me apetezca esta Nochebuena.
Os podría hablar de los regalos que espero recibir y de los que ya he recibido.
De nuestra nueva cafetera Nespresso, de nuestra Nintendo DS con su braintraining correspondiente (creo que hemos caído en los dos regalos más típicos de estas navidades, para que luego vayamos presumiendo de originales), de los regalazos, no materiales y por ello mismo más valiosos, de mis hijos: del de Sofía que por fin parece un lorito y está más rica que nunca con su lengua de trapo (le ha costado soltarse pero ahora ya no calla ni debajo del agua), del de Guille, que hoy mismo me ha sorprendido echando sus primeros pasitos (este regalo es más bien para mi masajista, ahora en lugar de una vez al mes tendré que ir una por semana como nada, no tengo yo la espalda como para afrontar un par de meses mínimo de ir doblada llevando al pequeñajo de las manitas a andar por toda la casa... ) Sin duda estos dos son los regalos que más ilusión me hacen este año. Y desde luego también son buenas razones para anhelar la llegada de la Nochevieja.
Pero ¿sabéis cuál es la verdadera razón de mi especial ilusión de este año? os daré una pista. Cenaremos en casa de mis suegros. ¿Qué? os he liado más, ¿verdad? me estoy imaginando algunas de vuestras caras, de quienes sé que os lleváis algo peor que regular con vuestros suegros, pensando, ¿qué dice esta loca? Pues bueno, yo me llevo bien con mis suegros, creo que ya lo he comentado alguna vez. Pero todos los años celebramos la Nochebuena con ellos. ¿Qué es lo que hace a este año especial? Un puntazo raro de mi suegra que ha decidido que como acabaremos tarde y no son horas de sacar a los niños a la calle, ¡se los queda a dormir! ¡¡a los dos!! ¡¡¡Una noche sin hijos!!! siete meses esperando a poder dormir de nuevo del tirón. Siete meses con un bebé en el dormitorio, siete meses entrando y saliendo con cuidadito de no despertarlo (no hará falta que os explique qué más cosas hay que hacer con cuidadito o en el sofá, ¿verdad?) No me diréis que ésto no merece una gran ovación para comenzar. Y una celebración acorde para continuar, claro. Esta misma mañana he comprado un benjamín de Moët Chandon para hacer los honores.
Sí, definitivamente, este año me apetece más que nunca celebrar la Nochebuena. ¿Y a vosotr@s? ¿cuáles son vuestros planes? y para los que ya leáis esto a la vuelta de las vacaciones, ¿cómo la habéis pasado? del resto de las fiestas ya iremos hablando. Yo seguiré escribiendo al ritmo normal, así os dejo trabajo para la vuelta a quiénes no me estéis leyendo ya. En mi próximo post, os contaré cómo sale por fín mi esperada Nochebuena de este año, los regalitos, la comida de Navidad en casa de mis padres... cómo lo habrán vivido todo Sofía y Guille... hasta entonces, para quiénes me estéis leyendo en la fecha correcta:
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ FELICES FIESTAS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!