Madre y trabajadora...
A veces se vuelve una situación compleja. No voy a hablar de la tan traída y llevada conciliación de vida familiar y laboral, que no sé por qué siempre nos afecta a las mujeres y no a los hombres, cómo si ellos no tuvieran los mismos hijos. Es un tema que me revienta, porque sí, claro que es necesario, de alguna forma tendremos que apañarnos para ocuparnos de nuestra vida familiar y personal además del trabajo, pero no es exclusivo de las madres, ni siquiera de los padres... ¿es que una soltera (o soltero) sin compromiso ni hijos no tiene derecho a vida privada? porque que yo sepa las jornadas draconianas con horarios infernales no son del gusto de nadie, independiente de su sexo o estado civil...

Pero centremos el tema de hoy: hace poco comentaba una amiga mía que su situación laboral había cambiado después de su reincorporación tras la baja maternal y que ahora se encontraba en el problema de tener que demostrar lo buena trabajadora que era a pesar de ser madre. Después de cinco años trabajando en la empresa parece un poco ridículo que a estas alturas tenga que andar demostrando algo, ¿no? Vamos, que el ser madres no nos hace peores trabajadoras, que yo sepa. Es como el embarazo. Vale que tengamos algo de revolución hormonal que nos pueda afectar a nivel privado, y a la fuerza se refleje en otros aspectos de nuestra vida. Pero de ahí a que nuestro rendimiento laboral varíe va un mundo. ¿Por qué de repente tenemos que demostrar nada? La verdad es que su comentario me dio mucho que pensar. Además, se da la coincidencia de que esta chica y yo vamos casi siempre en paralelo (para empezar tiene una niña que nacio poco antes que Sofía y su segundo hijo nació poco antes que Guillermo)
En este caso, pues no es lo mismo, pero parecido. Mi situación laboral también ha cambiado recientemente, aunque no por mi baja ni mucho menos. Ha habido cambios en la empresa y punto. Lo demás ha sido pura coincidencia. Sin embargo, sí me he sorprendido a mí misma en más de una ocasión afrontando de forma distinta las cosas para que no parezca que no lo puedo hacer por ser madre. Igual parece una tontería, pero ¿de verdad lo es? ¿no os ha dado nunca la sensación de tener que demostrar más que antes por ser madres? me recuerda a las primeras incorporaciones de la mujer al trabajo, cuando para el mismo puesto una mujer tenía que probar muchas más cualidades que cualquier hombre para ser tenida en cuenta. Nuestra situación actual desde luego dista mucho de esa primera época, pero lo de ser madre todavía es complicado. Supongo que cuando de verdad los padres estén implicados exactamente en la misma medida que las madres en la educación y cuidado de los hijos las cosas cambiarán. Y de hecho están cambiando. Ahora son muchos los padres a quienes les toca despertarse en mitad de la noche porque el bebé llora y van al trabajo tan cansados por la falta de sueño como nosotras.
También los hay que piden días libres para llevar al niño al médico. Yo creo que ahí depende más bien de la facilidad de cada uno. Yo en mi empresa tengo muchas ventajas, no me quejo, pero la de coger días sueltos no es una de ellas. Sin embargo mi marido sí puede hacerlo. Así que, aunque normalmente son los abuelos quienes se ocupan de estas cosas, si alguna vez necesitamos estar alguno de nosotros, es mi marido quien se coge el día. También pueden ser ellos quienes necesiten modificar algo su horario para poder llevar a los chicos al cole, aunque ahí nosotros lo tenemos tan difícil el uno como el otro. Y sin embargo, no me imagino a ningún hombre pensando "ay, no, que si pido mañana el día libre para llevar al peque al médico, no me van a considerar laboralmente". No sé si es porque ellos son los que históricamente han sido los que han "rendido" en el trabajo y no sienten la necesidad de demostrar nada, porque de verdad a nosotras se nos mira con lupa, o simplemente porque somos tontas y caemos en nuestras propias trampas, pero el caso es que es así. ¿Cómo lo véis vosotras? ¿y vosotros? ¿algún hombre por aquí que se anime a dar su opinión al respecto?
Por otro lado, es innegable que la situación familiar afecta a la laboral. Yo hace unos años estaba dispuesta a trabajar en cualquier parte del mundo y/o a viajar tanto como fuera necesario. Entonces nos compramos este pisito tan mono en Zaragoza y la cosa empezó a cambiar. Seguía dispuesta a viajar lo que hiciera falta y más, pero eso de trabajar en otra ciudad ya me convencía menos. Una vez que te has establecido en un sitio, sobre todo si es donde tienes a toda tu familia y gran parte de tus amigos, cuesta cambiar, ¿verdad?. Y después llegaron los hijos, y donde dije "viajar lo que haga falta" digo "de vez en cuando sí, me encantaría, pero no de continuo, ¿eh?" En fín, es un ejemplo tonto, porque en mi trabajo no sólo no me piden viajar sino que no me dejan hacerlo (me tienen secuestrada en la oficina). Por otro lado a lo que no he estado dispuesta nunca es horarios de locura, ni soltera, ni casada, ni con hijos, ni con perro. Yo necesito el trabajo para equilibrar mi vida, ¡no para desequilibrarla! (bueno, y para pagar la hipoteca, la guardería... en fín, esos detallitos, pero ésa es otra historia) ¿En qué ha cambiado pues mi situación laboral desde que soy madre? bueno, veamos, dejando aparte los períodos de baja, en mi caso a media jornada, creo que puedo decir que no mucho. Cierto es que abuso de los abuelos y así ya se puede conciliar lo que haga falta... supongo que nuestra situación sería muy distinta si no contara con esa gran ayuda. La mía y la de mi marido, eso lo tengo claro. Así que bueno, creo que puedo decir que he conseguido que mi situación familiar afecte poco a mi trabajo. ¿Qué me contáis vosotras? ¿habéis tenido que cambiar cosas? ¿y los papis? Por supuesto cada caso, cada persona, cada familia, cada empleo, es un mundo. No es lo mismo ser autónoma que empleada, tener a la familia cerca o no, desarrollar un tipo de trabajo u otro, en unas empresas u otras... ¡a ver si entre todas conseguimos un buen catálogo de situaciones!