La alimentación de nuestros hijos
Amplio tema, este... me temo que daría para varios post más que para uno sólo pero bueno, haremos una primera aproximación, si os parece, y ya veremos si necesitamos ampliarlo más adelante. Os aviso ya desde el principio de que a mí el de la nutrición es un tema que me fascina por muchos motivos, que no viene al caso contar ahora. Incluso he mirado más de una vez la posibilidad de estudiar algo de esto en profundidad pero bueno, ya sabéis, al final nunca tenemos tiempo... pero es un tema que tengo pendiente. En fin, al grano, que me voy...
Creo que todos hemos visto alguna vez la famosa pirámide nutricional, ¿verdad?, la que nos indica en qué cantidades debemos consumir cada tipo de nutrientes, pero ¿qué aportan cada uno de esos elementos a nuestro organismo?, ¿cómo deberíamos repartir nuestras comidas diarias? ¿qué comidas se pueden dar a un bebé para que vaya cogiendo buenos hábitos alimenticios? ¿cómo evitar futuros problemas a nuestros hijos? ya sabéis de qué hablo: en un extremo, obesidad, comida basura... en el otro desórdenes alimentarios: bulimia, anorexia... el tema es desde luego mucho más complejo que lo que yo voy a tratar aquí pero creo firmemente que una buena educación alimentaria desde la niñez es básica para ayudar a prevenir estos problemas.
Pero vayamos por partes:
La pirámide:

En la base, los hidratos de carbono, fuente principal de energía para nuestro organismo por su contenido en glucosa. Su consumo excesivo produce obesidad pero su falta nos puede llevar a una malnutrición. ¿Alimentos que los contienen? los cereales, por supuesto: pan, pasta, arroz, pero también los azúcares, frutas y verduras y la leche. Podéis encontrar más información en este link.
A continuación, frutas y verduras a discreción, ricas sobre todo en vitaminas, pero también en hidratos de carbono y proteínas. La recomendación es bien conocida (y bien difícil de cumplir): cinco raciones al día. Las vitaminas son sustancias orgánicas imprescindibles en los procesos metabólicos que tienen lugar en la nutrición de los seres vivos. No aportan energía, puesto que no se utilizan como combustible, pero sin ellas el organismo no es capaz de aprovechar los elementos constructivos y energéticos suministrados por la alimentación. Más información...
Siguiente escalón, las proteínas: compuestas de aminoácidos, son necesarias para la nutrición, el crecimiento y la reparación de los tejidos. Cuando disminuye su cantidad, disminuyen las defensas. Se encuentran sobre todo en huevos, carne, pescado y legumbres, pero también en los cereales y en los frutos secos. Más información...
En el mismo escalón, los lácteos, fuente fundamental de calcio y vitaminas esenciales para el crecimiento. Leche, quesos, yogures... pero no olvidéis, que si el calcio es básico para la correcta formación de los huesos, la vitamina D es el pegamento que los une. A los bebés se les suele recetar en gotas durante el primer año de vida peroen realidad una exposición diaria al sol de unos 10 mn. es suficiente para que nuestra piel la sintetice en cantidad suficiente por lo que, en un país soleado como el nuestro no debería ser necesario un aporte extra.
Y, por último, los lípidos: al igual que los glúcidos, las grasas se utilizan en su mayor parte para aportar energía al organismo, pero también son imprescindibles para otras funciones como la absorción de algunas vitaminas (las liposolubles), la síntesis de hormonas y como material aislante y de relleno de órganos internos. Son, por tanto, necesarias, pero en la cantidad justa. Su exceso provoca obesidad, aumento del colesterol y, en consecuencia, aumenta nuestras posibilidades de padecer problemas cardiovasculares. Pueden tener origen vegetal (aceites, frutos secos, aguacate...) o animal (tocino, mantequilla, manteca de cerdo...) Más información sobre los lípidos...
Hablamos en todo momento de alimentos "sanos". Comida basura o bollería industrial, con grasas de dudosa procedencia, o chucherías varias quedan fuera de la pirámide puesto que no deberían formar parte del consumo diario, aunque, por supuesto, no pasa nada porque se tomen ocasionalmente.
En el reparto de las comidas me extenderé poco. La mejor recomendación que he escuchado al respecto proviene del refranero popular: "Desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo" Poco más que añadir, aparte de la recomendación de convertir esas tres comidas en cinco, con un picoteo sano a media mañana y a media tarde. Por lo demás, el mejor favor que nos podemos hacer recuperar nuestra excelente dieta mediterránea, abundante en verduras y pescados, sin que falten las carnes dos o tres veces por semana, las legumbres al menos una vez, huevos sin pasarse y un desayuno bien equilibrado (un buen tazón de leche, algo de fruta o zumo y ese pan tostado con aceitito de oliva virgen... hmmm...)

Sobre ideas para las papillas de los bebés hablaremos otro día, que si no esto va a quedar muy largo (podeís ir haciéndome sugerencias mientras tanto, tomaré buena nota de todas ellas) En cualquier caso, la recomendación básica para crearles buenos hábitos alimentarios sería acostumbrarles desde pequeñitos a unas horas y lugares fijos para comer; importante no picar entre horas, aunque sean malos comedores y asi nos parezca que al menos están tomando algo. Con Sofía no he conseguido meterles esa idea en la cabeza a los abuelos pero en realidad luego la primera que caigo en darle comida siempre que me la pide soy yo. Claro que yo no soy precisamente un modelo de equilibrio en mis comidas. Comer sano, sí, siempre, pero lo del picoteo...
Otras recomendaciones: que coman de todo, aunque no sea en grandes cantidades, que sea comida sana, preferentemente recién preparada en casa con alimentos frescos y evitando abusar de los fritos, empanados, rebozados, salsas muy grasientas... que hagan ejercicio... en fin, bueno, lo de siempre, que todos lo sabemos pero luego a ver quién es el listo que consigue aplicarlo, ¿verdad?
Y, por último, ¿cómo evitar futuros problemas de alimentación? pues ojalá lo supiera... hay tantos factores implicados en su desarrollo... pero yo soy firme defensora de la importancia de inculcar a los niños desde bien pequeñitos dos ideas básicas: el placer de disfrutar de una buena comida y el amor al propio cuerpo por encima de conceptos estéticos. Sin la fantástica maquinaria del cuerpo humano no seríamos nada. No podríamos reir, ni acariciar, ni correr, ni nadar, ni hacer el amor... el cuerpo y la mente son nuestros instrumentos para la vida, no seamos tan tontos de maltratarlos. Creo que estos dos conceptos deberían bastar para alejar en el futuro de la mente de nuestros hijos la tentación de las drogas, machacacerebros, o de un desorden alimentario como la anorexia o la bulimia. Por supuesto el problema es muchísimo más amplio que todo esto y sería muy ingenua si de verdad creyera que es suficiente para evitarlo, pero no deja de ser una buena base, ¿no creéis?
Contadme, ¿qué tipo de alimentación seguís en vuestras familias? ¿soléis comer fuera de casa? ¿recurrís mucho a los productos precocinados? ¿y a vuestros bebés? ¿les hacéis las papillas en casa o compráis tarritos ya preparados? Si se las preparáis vosotr@s mism@s, no olvidéis ir dándome vuestras mejores ideas de recetas para bebés, a ver si hacemos una buena recopilación. ¡Gracias!