Nuevos modelos de familia
No hablo de la mía, claro, que más clásica ya no podría ser la pobre. Papá y mamá juntos, los dos españoles, incluso de la misma ciudad, niña y niño... y, sin embargo, en nuestros días, la composición de una familia española puede ser bien distinta.
Recuerdo, de cuando yo iba al colegio, a un niño de la clase cuyos padres estaban divorciados. ¡Madre mía! ¡qué cosa más extraña! ninguno lo entendíamos demasiado bien y nos parecía algo rarísimo. Hoy en día, a partir de ciertas edades, casi es más raro el que conserva a sus dos padres unidos. Divorcios, nuevos emparejamientos... todo esto configura una nueva composición familiar que puede llegar a complicarse enormemente cuando además la nueva pareja aporta hijos propios al hogar, y no digamos nada si llegan nuevos niños. Hermanos, hermanastros, padres, padrastros... y aún si los ex se llevan bien, tiene un pase, pero anda, como no se puedan ni ver... Imaginaros ahora que llegan las navidades, con sus comidas y cenas familiares... si ya es difícil en muchas casas, sobre todo cuando hay familia de distintas ciudades, no quiero ni plantearme si encima hay que organizar hijos de distintas parejas, múltiples abuelos, unos días con el padre y otros con la madre... ¡tiemblo sólo de pensarlo!
Y luego critican que los homosexuales puedan adoptar hijos... pobrecicos míos. Ni que fueran a ser peores que cualquier familia convencional. Por mi parte desde luego estoy encantada con que les dejen casarse y adoptar (y no estoy haciendo política, os puedo decir que me encuentro entre los que cada vez que hay elecciones tenemos que rascarnos el cogote para decidirnos por unos u otros y encontramos que ciertas medidas del uno han sido acertadas y otras un desastre y lo mismo para el otro) Entre otras cosas, a mí todo lo que suponga diversidad y amplitud de miras me gusta. Me gusta que en los colegios haya niños inmigrantes (dejemos el tema de los porcentajes para otro momento), me gustaría que mi hija se relacionara con personas de distintas razas, religiones, ideologías y nivel social. Me parece fundamental para el desarrollo equilibrado de su personalidad y sobre todo para crear ciudadanos del mundo, con mente abierta y libre de prejuicios. Sí, ya sé, no todo es así de bonito en esta sociedad y todavía queda mucha gente capaz de hacerle la vida imposible a otra persona sólo por ser distinto, pero eso se cura fomentando lo contrario, no negándose a ello por temor.

Sé que uno de los argumentos en contra de la adopción por parte de los homosexuales es precisamente el temor a que esos niños tengan dificultades en sus relaciones por ser hijos de dos papás o dos mamás, pero soy optimista al respecto. Pienso que una pareja de homosexuales ya ha tenido que hacer frente en su vida a ese tipo de discriminación y, si ha llegado al punto de decidirse a casarse o a adoptar, entonces también están preparados para enseñar a su hijo a reaccionar ante esas actitudes discriminatorias. O quizás no, no es tan fácil, lo sé. Pero tampoco fue fácil para las primeras mujeres que fueron a la universidad, o que si hicieron taxistas, o conductoras de camiones, o fontaneras... De acuerdo, es distinto. No es igual decidir por tí mismo hacer frente a la sociedad le pese a quien le pese que encontrarte metido en esa situación sin comerlo ni beberlo por haber sido adoptado por una pareja y no por otra, pero sigo pensando que la pareja que se decide a adoptar en esa situación tiene las ideas muy claras y es capaz de preparar correctamente a su hijo para enfrentarse a esas situaciones desagradables.
Llamadme ilusa si queréis pero ahora pensad en aquéllas parejas que, sin estar ni medio preparados se deciden un poco a tontas y a locas a tener un hijo, o peor aún, quienes ni siquiera lo han decidido sino que se lo han encontrado por error. No me malinterpretéis, la mayoría de esas parejas serán perfectamente capaces de hacer frente a la nueva situación y querer y educar a su hijo tan bien o tan mal como los que lo hemos planificado o hemos esperado al momento supuestamente más adecuado. Pero también hay un porcentaje de parejas, y las noticias dan buena cuenta de ello con más frecuencia de la deseada, que no deberían haber tenido un hijo jamás. El proceso de adopción al menos supone un filtro. Nadie me convencerá de que un niño va a estar mejor con un padre capaz de dejarlo medio muerto por una paliza, mermando sus capacidades físicas e intelectuales para toda la vida, (por no hablar del impacto psicológico de algo así) que con dos papás o dos mamás que le quieren con locura y han tenido que luchar contra viento y marea por tenerlo, por mucho que se puedan reir de él en el cole.
Y rizando el rizo, imaginemos ahora la mezcla de las dos situaciones: niño adoptado por pareja de homosexuales que se divorcia y vuelve a casarse, aportando nuevos niños a la familia y de paso adoptando otro. ¿Lo aderezamos un poco más? pongamos también que los miembros de la familia pertenecen a distintas razas o religiones, o todo a la vez. O más divertido aún, pongámonos en el caso de la familia Iglesias. Hermanastros de múltiples padres con enormes diferencias de edad, tíos más jóvenes que sus sobrinos, hermanos de la edad de tu nieto... ¡sus reuniones familiares tienen que ser la leche! Y, sin embargo, todo es cuestión de llevarlo bien, supongo. A mí la verdad es que me vale cualquier modelo familiar en el que exista un respeto y una buena relación entre sus miembros, aun con divorcios de por medio, en el que el bienestar de todos esté por encima de rencillas y sobre todo prime el correcto desarrollo y la felicidad de los más pequeños, que no tienen la culpa de los líos de sus padres. Todo lo demás tiene arreglo.
¿Qué pensáis? en este tema tengo las ideas muy claras pero siempre es enriquecedor escuchar opiniones distintas, sobre todo en temas tan complicados como este. Estoy deseando leer vuestros comentarios.