Ideas para sorprender a la pareja
Por petición especial de Elena-Z, en mi post sobre pareja vs padres, hoy vamos a tratar de reunir entre todas algunas ideas para sorprender a nuestros pobres mariditos. Vaya por delante que ideas se me ocurren muchas,
casi ninguna apta para menores, pero no voy a poder contaroslas todas porque algunas me las guardo en la recámara para sorprender a mi propio, y como me suele leer, no es plan de desvelarle mis planes, ¿verdad? (ya hablaremos si quieres Elena) En cualquier caso, para las ideas picantes, os invito a visitar el blog de Pandora (en mis enlaces), cuyos relatos eróticos son toda una fuente de inspiración.
Y precisamente de relatos va la primera idea:
Primera fase: escribir un cuento erótico con vosotros como protagonistas
Segunda fase: leérselo al costi como "cuento para ir a dormir" (o en su defecto dejárselo para que lo lea él mismo, al gusto)
Tercera fase: convertir la ficción en realidad.
Resultados garantizados, os lo puedo asegurar. Eso sí, conviene tener con quién dejar a los críos.
Más ideas... pensemos ahora en que no podemos dejar a los niños con nadie y hay que apañarse con el ratito de después de acostarlos, antes de que nos venza el sueño.
- imaginemos que hemos entrado a acostar a los peques y el costi se ha quedado viendo la tele. Imaginemos que según salimos nos vamos directamente a nuestro cuarto y nos "disfrazamos" (vale cualquier cosa, hasta salir
vestidas únicamente con unos boxers y una camisa suyas, el caso es sorprenderle.). Imaginemos ahora que nos plantamos delante de él, le apagamos la tele, ponermos música adecuada y le deleitamos con un streap
stease improvisado. Da igual que nos salga fatal, tampoco lo va a notar demasiado. Una versión más rápida pero igualmente efectiva es pasar del disfraz y el streap tease y aparecer directamente en ropa interior.
- Otra idea para quienes andan escasillos de tiempo es sorprenderle en la ducha. De paso nos duchamos también y el rato que habríamos perdido en esos menesteres lo dedicamos a cosas más interesantes...
Pero dejemos ya las ideas picantes, que al final acabaré contando algo que no deba. Más cosas con que podemos sorprender a nuestra pareja.
- Ahora que se acerca la Navidad, ¿qué tal si en vez de limitarnos al típico intercambio de regalos montamos una auténtica búsqueda del tesoro? Pistas, claves ocultas, lo que se os ocurra para que tenga que ganarse su
regalo. Si tenéis hijos ya más mayorcitos podéis incluirlos en el juego. Yo recomiendo también añadir al regalo, digamos material, algo más personal.
Os contaré los regalos de cumpleaños que nos hicimos mi marido y yo el año que nos conocimos para que os hagáis una idea de a qué me refiero. En ese caso con el añadido de que el regalo digamos oficial lo hacíamos conjuntamente con otros amigos y el personal lo manteníamos en secreto, lo
que le añadió emoción a la cosa.
Primero fue su cumpleaños y como hacía poco que le había prestado el libro "El mundo de Sofía" (a leer sin falta si no lo habéis hecho ya) y lo habíamos estado comentando, se me ocurrió hacerle algo un poco parecido.
Compré dos cuadernos bonitos y 25 sobres con sus 25 tarjetas. Justo 25 días antes de su 25 cumpleaños, me las arreglé para llegar antes que él al trabajo (trabajábamos juntos) y le dejé sobre la mesa su cuaderno y la
primera de las tarjetas, con el número 25, en la que encontró una pregunta más o menos filosófica, a la que debía contestar en su cuaderno. Cada día hasta su cumpleaños me las fui arreglando para dejarle sus tarjetas,
numeradas como una cuenta atrás, para que las fuera encontrando siempre por sorpresa pero cada día de una forma distinta. Mientras tanto, yo misma iba rellenando mi propio cuaderno con las respuestas a las mismas preguntas. El día de su cumpleaños además de la última tarjeta, recibió también mi cuaderno. En los días siguientes, aprovechábamos el ratito de después de comer (comíamos siempre juntos en su casa) para ir leyendo las respuestas de cada uno y comentándolas. Debo aclarar que en aquella época estábamos los dos muy "filosóficos" y disfrutábamos con largas conversaciones sobre los temas más diversos, que dicho sea de paso, sirviendo para ir encendiendo una chispa entre nosotros.
4 meses después llegó mi cumpleaños y, como era lógico esperar, yo también tuve mi pequeña sorpresa. En realidad me encontré con una caja en la que había un album de fotos, un CD virgen y una cinta de cámara de vídeo. Yo también cumplía los 25 así que el reto consistía en reunir los 25 escritos más importantes de mi vida (cartas, relatos, lo que fuera) y guardarlos en la caja; escoger las 25 fotos más representativas de mi cuarto de siglo y
pegarlas en el álbum; grabar en el CD las 25 canciones con más significado para mí y, por último, grabar en vídeo una especie de entrevista sobre mí misma a las 25 personas más importantes de mi entorno. Casi nada, ¿eh?
Pueden parecer chorradas pero os aseguro que no sólo nos hicieron mucha ilusión sino que estoy convencida de que, en aquel estadio tan temprano de nuestra relación en el que ni nosotros mismos sabíamos lo que había entre nosotros, jugaron un papel importante en la consolidación de nuestra unión.
Pero sobre todo, lo que no nos puede faltar nunca es el juego en nuestra relación. Sea picante o no, casi cualquier actividad de nuestra vida cotidiana se puede renovar. ¿Por fin hemos conseguido dejar a los niños con alguien para salir a cenar en pareja? inventemos algún pequeño reto que proponer a nuestra pareja para que realice durante la cena (erótico o no, como queráis).
Podría seguir con esto durante horas pero creo que por hoy ya vale. Os cedo la palabra. ¿Qué podéis sugerirnos?
Lamamma