Estresando a los niños
¡Qué manía tenemos todos los padres con querer que nuestros hijos hagan
muchas cosas! que aprendan idiomas, que practiquen algún deporte,
aprendan a tocar algún instrumento... y sí, sí,si todo eso está muy
bien y forma parte de una formación integral pero ¿no debería estar
incluído en los planes de estudios? (de lo que hablaremos en otro post,
por cierto) de hecho, ¿no está incluído? entonces, ¿para qué
necesitamos apuntarles a miles de clases extras?
Me
reconozco culpable (en parte) de lo mismo que estoy criticando aquí. A
mi hija le encanta el ballet. Desde pequeñita mis padres, que tienen
una pequeña colección de ballets en DVD, se los han ido poniendo y
había que verla, que no sabía aún andar y se agarraba al sofá para
levantar la piernita como las bailarinas...se sabe de memoria sus
favoritos: El Cascanueces, El Lago de los Cisnes y El Corsario. Se
anticipa a los movimientos de los bailarines y repite, en la medida de
sus posibilidades, lógicamente, algunos de sus pasos. Obviamente, he
pensado apuntarla a ballet.
No quiero agobiarla, no sólo no pretendo
sino que no me gustaría nada, que fuera una figura del ballet, eso es
durísimo. Pero si a ella le gusta tanto me parecería tonto no darle la
oportunidad de explorar esa afición. A mi marido no le hace mucha
gracia. Él no es nada partidario de las actividades extraescolares,
pero nada, nada. Pero yo creo que lo que hay que hacer es ser
razonables. No pretendo obligar a mi hija a llevar una agenda
apretadísima con todas las actividades que me gustaría que hiciera,
pero tampoco impedirle desarrollar sus propias aficiones. Si luego no
le gusta el ballet, no pienso obligarla a seguir, pero tampoco le voy a
impedir que lo pruebe. De hecho, estuve hablando con la directora
de una escuela de ballet que me queda cerquita de casa y me comentó que
coge niñas desde los tres años y medio aproximadamente, aunque tan
pequeñas las coge un tiempo a prueba y si ve que es pronto te pide que
lo vuelvas a intentar si quieres al año siguiente. Fue una charla
agradable y me animó a que llevara un día a la niña a ver una clase
para ver cómo reaccionaba. Y ahí ando, buscando la ocasión de llevarla
porque el horario no es que me venga muy bien. A ver si consigo algún
día la cuadratura del círculo y puedo acompañarla.
Hasta
aquí bien. Me diréis, "bueno, hija, no es para tanto. Un par de horas a
la semana en una actividad extraescolar es bastante razonable..." Pues
sí, peeeeroooo, aquí no acaba todo. Me reconozco culpable de querer que
mis hijos dominen el francés desde pequeñitos. Sí, vale, el inglés
también, pero para ese tengo menos prisa, tiempo tendrán de aprenderlo
en el cole, o durante la universidad, si van, o cuando sea. Pero lo del
francés es distinto. Veréis, yo estuve un tiempo trabajando en Francia
(primero un mes en prácticas en Toulouse y luego un año en Pau) Y allí
es donde conocí a mi marido. Allí hemos dejado buenos amigos, con
quienes nos vemos frecuentemente (ayer mismo estuvieron por aquí dos de
ellos) y además, por mi trabajo, tengo relación constante con Francia.
Tampoco es algo que me agobie, entendedme bien. De todas formas mis
hijos van a aprender francés puesto que con nuestros amigos la relación
es siempre en este idioma (ayer mismo nos miraba Sofía con cara de
susto al oirnos hablar raro a todos, pobreta) Entre unos y otros, nos
vemos al menos tres o cuatro veces al año y además nos encanta viajar
por Francia y más de unas vacaciones las hemos pasado, y las pasaremos
por allí, así que a la fuerza acabarán aprendiendo el idioma. Pero,
precisamente por eso, me gustaría apoyar de alguna forma ese
aprendizaje.Y ahí es donde me paro en seco. Apoyarlo ¿cómo?
¿apuntándoles a clases? vale, ¿desde cuándo? ¿a qué edad conviene que
empiecen a aprender un idioma? cuanto antes, claro... Pero os seré
sincera. La
opción que más me gusta es la del colegio francés. En Zaragoza tenemos
un Lycée Molière y me encantaría mandar a mis hijos allí. ¿El
problema?
¡que vale una pasta! y eso que en realidad no es tan caro como otros
privados pero aún así, mandar allí a dos hijos es caro, y una llega
hasta donde llega...Con lo cual me queda buscar un colegio público o
concertado donde estudien francés (con la oposición de mi marido que
está empeñado en que vayan a su ex-cole, donde que yo sepa el francés
ni lo huelen) o apuntarlos a francés como actividad extraescolar (a
partir de una edad razonable, claro, en el Instituto
francés empiezan las clases con 7 años por ejemplo). Y ya estamos,
Sofía apenas empieza a hablar y ya tengo pensadas dos actividades
extraescolares para ella. Y Guille, que ni siquiera ha tenido aún la
ocasión de desarrollar sus gustos ya tiene una adjudicada. Miedo me da
dentro de 4 o 5 años las actividades que hayamos podido programar para
ellos.
Pero
prometo mantenerme razonable (más me vale, si no tendré bronca con mi marido, el
anti-actividades extraescolares) Prometo respetar sus gustos y
decisiones a este respecto, así como su tiempo de juego, que también lo
necesitan los pobres. En cuanto a practicar algún deporte, que también
me parece importante (aunque lo que es yo no doy ejemplo precisamente)
creo que más que como actividad extraescolar estaría bien hacerlo en
familia (si de paso consiguen que yo también me mueva un poco más no
estará nada mal) Ir juntos a nadar o ir en bici los fines de semana, en
fin, esas cosas. Para los juegos en equipo ya está el recreo del
colegio. Claro que, si ellos quieren apuntarse a algún deporte, tampoco
les vas a decir que no. Y luego está el encontrar finalmente lo que te
gusta. Tengo una amiga que estuvo dando bandazos del tenis a la
natación, al ballet, a la gimnasia rítmica, el esquí, y yo qué sé a
cuántas cosas más hasta que varios años después dió por fín con su gran
afición. A veces hay que ir probando también.
Está difícil esto
también. El tiempo dirá cómo conseguimos gestionarlo el día de mañana
con nuestros hijos. L@s que tenéis hijos ya más mayores, ¿cómo lo
habéis hecho? ¿o cómo os lo plantéais?¿creéis que la educación que
reciben en el colegio ya es suficiente? ¿qué cambiaríais de los planes de
estudio?