Abuelos, ¿uso o abuso?
El viejo tema... ¿abusamos de los abuelos? y las viejas respuestas:
"desde luego que sí, les hacemos jugar un rol que no les corresponde"
"claro que no, lo hacen encantados"
"para que estén con una extraña mejor con la familia"
"convertimos lo que debería ser un placer para ellos en una obligación impuesta"
¿Cómo lo véis? yo, que queréis que os diga, que entiendo todas las posturas porque todas son ciertas. Por supuesto que los abuelos cuidan de sus nietos encantados (al menos la mayoría), pero también es cierto que cada vez más les trasladamos a ellos la responsabilidad de su crianza, que está claro que nos corresponde a los padres. Tradicionalmente los padres educaban y los abuelos consentían. Al menos en teoría. Yo misma he repetido esta frase muchas veces pero de vez en cuando me da por pensar y realmente, no siempre era sí tampoco. Sí ya, es muy fácil recurrir a la típica explicación de la incorporación de la mujer al trabajo, ¿pero incorporación de cuándo? en las ciudades quizás no, pero en los pueblos que alguien me cuente cuántas mujeres se quedaban en casa cuidando de sus hijos y cuántas trabajaban el campo entre labor doméstica y cambio de pañal... ¿Cuántas hermanas mayores se han tenido que hacer cargo prematuramente de criar a sus hermanos pequeños? Yo creo que de siempre, al menos en países con una amplia cultura familiar, como los mediterráneos, los abuelos, tíos, etc. han participado en la educación de los pequeños de la casa. No es nada extraño, a mí me parece una ley natural, también se da en muchas manadas de animales, vaya, que no es nada que hayamos inventado los humanos.
Entonces, ¿de dónde viene tanta historia? pues viene de que una cosa es participar y otra encargarse casi por completo de la educación de los nietos, que, lo miremos por donde lo miremos, es algo que corresponde a los padres. Encima luego nos molesta si los abuelos no hacen las cosas como nosotros queremos... Es difícil encontrar el equilibrio, y por supuesto cada familia tiene unas circunstancias distintas. En nuestro caso, dos de los 4 abuelos (uno por cada rama) han dejado ya de trabajar así que tienen bastante disponibilidad para cuidarnos a los niños y los otros dos, por las características de sus respectivos trabajos tienen también cierta facilidad para "escaparse" en un momento dado.
El hecho de que las tres familias vivamos en un triángulo cuyo lado más largo no medirá más de 15 minutos andando a paso tranquilo también ayuda, no lo voy a negar. Y la circunstancia de que los dos abuelos con mayor disponibilidad sean uno de cada lado facilita enormemente la flexibilidad a la hora de que se vayan de vacaciones cuando quieran. Vamos, que sí, que no niego que abuso de los pobres abuelos, al menos por ahora que mis hijos aún son muy pequeños, pero por nuestras características concretas, tampoco creo que les estemos "atando". Cuando quieren se van de vacaciones, si uno tiene cosas que hacer un día se arreglan entre sí para cambiarse las horas...
Tampoco entiendo (o la entiendo pero no la comparto) esa postura de "yo con mis hijos a todas partes", "no los dejo si no es por una emergencia", "por un capricho como irme al cine o de cena no recurro a los abuelos" Bueno, es muy respetable, claro, pero a mí no me va, la verdad. Será que no tengo espíritu de sacrificio, no sé, pero yo necesito esos pequeños caprichos aunque sea dos veces al año. Y la salud de mi matrimonio también los necesita, la verdad, que no es fácil ser a la vez padres y pareja (hablaremos de eso en otro post, me gusta el tema)
Por otro lado, es cierto que no deberíamos sobrecargar a nuestros padres haciéndoles cuidar demasiadas horas de nuestros hijos, y para eso supone un buen desahogo la guardería, pero ¿no os parece que verse tan a menudo les hace tener una relación muy especial? no es lo mismo verse todos los días que un ratito el domingo por la tarde, ¿no? ya os digo yo que no. A mí prácticamente me crió mi abuela (la que se murió hace poco) y no tenía la misma relación con ella (y con mi abuelo, a quien también veía muchísimo) que con mi otra abuela, a quien veía un día o dos a la semana. Claro que las quería a las dos, eran mis abuelas, pero el roce también hace el cariño y la cantidad de recuerdos compartidos que tengo con unos y otros abuelos varía mucho. Quizás por eso he estado obsesionada desde que me quedé embarazada de Sofía con que mis hijos pasaran el mismo tiempo con mis padres que con mis suegros.
Vale, no hace falta ir reloj en mano contando los segundos de más que lleva uno u otro, pero sí ir equilibrando las cosas, lo que, de paso, les deja más tiempo libre a ellos. Por supuesto hablo del caso en que todos vivan más o menos cercanos. Está claro que cuando una rama de la familia (o las dos) vive en otra ciudad o muchísimo más lejos que la otra es casi imposible que pasen tanto tiempo con unos como con otros.
Y que sí, que lo sé, que sigue siendo abusar de ellos, pero ¿qué queréis que os diga? yo veo a mis padres y mis suegros babeando con sus nietos y a Sofía salir disparada loca de alegría cuando ve a alguno de ellos. Incluso a Guille, que ya echa unas sonrisas de oreja a oreja a sus yayos cuando los ve. Y ¿qué sería mejor? que quisieran así a una extraña que les cuidara? pues hombre, malo no sería, claro, ¿cómo va a ser malo querer a alguien? pero si yo fuera abuela me pondría muy celosa si mis nietos les echaran esas sonrisas a su nanny y no a mí. Por supuesto que es un trabajo, y que acaban cansados, normal, si yo termino agotada todos los días y tengo unos cuantos años menos que ellos... pero el otro día sin ir más lejos mi suegra comentaba con alguien de la familia que sí, que por supuesto que estaba disfrutando ahora con sus nietos lo que no pudo disfrutar de sus hijos. ¿Por qué? pues porque ahora ya no trabaja y entonces sí, porque por mucho rato que les hagamos cuidarlos, no dejan de ser unas horas al día y luego los recogemos y entonces ellos descansan y hacen lo que les apetece. Porque a pesar de todo, la educación sigue siendo cosa de los padres y ellos siguen siendo los que les dan los caprichos (y me parece bien, encima que les hacemos cuidarlos no vamos a obligarles encima a ser los ogros, eso nos toca a nosotros) Porque somos nosotros los que volvemos cansados del trabajo, los recogemos y justo nos da tiempo de dar un pequeño paseo con ellos o hacer algo juntos antes de empezar con la guerra de baños, cena, acostarlos, levantarse por la noche dos o tres veces (Guille, hijo, a ver si empiezas a dormir del tirón de una vez, que ya va tocando), porque el cansancio nos hace perder la paciencia más fácilmente con ellos (con Guille aún me mantengo tranquila, es sólo un bebé y no sabe lo que hace, pero con Sofía... uff, últimamente enseguida salto... ya véis que yo de Supernanny poco... últimamente estoy hecha toda una Rottermeyer)... en fín, no sé, ¿qué pensáis vosotr@s? ay, hablando del tema... ya oigo a Guille llorar... os dejo...