Tiempo para mí misma
Y fíjate que me suenan a mí estas palabras y no recuerdo de qué... hasta me parece recordar que hacían referencia a algo de cierta importancia. Sigh. Si es que una ya no tiene tiempo para nada. Recuerdo haberme quejado de lo mismo en diario de un embarazo, y entonces aún conseguí una tarde para mí solita. A ver si ahora quejándome otra vez...
Para muestra un botón: me llegó hace unos días publicidad de la asociación aragonesa de bailes de salón, le eché un vistazo y encontré una actividad que me apetecía y me encajaba más o menos por el horario, el domingo por la tarde. Ya está, pensé, me apunto, hago un poco de ejercicio divertido y disfruto de una hora y media a la semana para mí misma. Pues llegué in extremis a apuntarme a las 10 de la noche del mismo día en que terminaba el plazo de inscripción (el horario era hasta las 10, ya os digo,in extremis, y eso que lo hice por teléfono, si llego a tener que acercarme en persona por allí)
Al menos lo que sí que he conseguido ya es empezar la presoterapia. Está bien, es un masaje agradable, pero ¿sabéis lo que más me gustó de todo? esa media horita de relajación, sóla en una habitación, sin nadie llorando o gritando "maaaaaaaamaaaaaaaaaa". Además, todo me cuadró bien. Acababa de dejar a Guille en casa de mis padres, recién comido y dormido y aún faltaba mucho rato para recoger a Sofía de la guardería. No sé si la presoterapia me hará algo o no pero sólo por ese ratito de relax ya doy por bien empleado el dinero.
La verdad es que esto de ser madre es genial, no digo que no, pero también estresa lo suyo. Y lo mire por donde lo mire llego siempre a la misma conclusión. Por algún lado hay que compensar. L@s que me seguís desde el principio ya conocéis mi eterna búsqueda del equilibrio. Entre trabajo y vida personal, entre obligaciones y hobbies, entre familia y amigos, entre mente y cuerpo... En fín, qué os voy a contar que no sepáis, que no se puede volcar un@ en una sóla cosa y olvidar el resto. Y con la familia pasa igual. Ni podemos volcarnos exclusivamente en los hijos, ni exclusivamente en la pareja, ni exclusivamente en nosotras mismas. Pero cuando son pequeñitos es tan difícil... y sin embargo hay que hacerlo. Hay que buscar ratitos para sorprender a la pareja, ratitos para relajarnos, irnos solas de compras o a la peluquería... ¿cuánto tiempo hace que no me voy tranquilamente de compras? pero si hasta me estoy aficionando al catálogo de La Redoute porque no puedo comprarme ropa de otra manera...
Eso sí, estoy preparando un súper plan para sorprender a mi maridín, no sé cuándo, probablemente para alguno de nuestros aniversarios de boda (tenemos dos, yo que no quería casarme... pues al final taza y media, cosas que pasan). No puedo contaros nada por ahora porque suele leerme y no es plan de chafar toda la sorpresa, pero os puedo decir que aúna muchas cosas, que en una parte se basa en algo que leí en el blog de Pandora (y no doy más pistas, que este chico es capaz de pillarme).
Pero bueno, a lo que voy es a que hay que trabajar también por la relación, los hijos ya se encargan sólos de que no les descuides. Pero, ¿y de mí misma?¿quién me recuerda a mí que me preste atención? Pues lo tengo que hacer yo sóla y encima contando con que alguien se pueda quedar con los niños, y sabiendo además que no es por una urgencia ni nada de eso sino por "simple capricho". Lo de la presoterapia, vale, es solo media horita, no pasa nada. Lo de los bailes hubiera sido hora y media (más la ida y la vuelta) pero el domingo se los puedo dejar a su padre (que también se queja de que no tiene tiempo para él, claro) pero no, no, no es tan fácil esto no... l@s que tenéis hijos mayores. ¿Hasta cuándo dura esto? que nadie me diga que hasta que se van de casa, por favor...¿cómo lo hacéis vosotr@s?