El principio de curso
Con Septiembre llega el principio de curso, literalmente para los
estudiantes, los que no los somos solemos apropiarnos del término
igualmente. Y con el principio del curso llegan unas cuantas cosas,
como la revisión y actualización de los famosos buenos propósitos de
año nuevo, ya hablaremos de eso (el miércoles empiezo por fin la
presoterapia) Pero el tema que me ocupa hoy es otro clásico: la reunión
escolar. La de la guardería de Sofía fue ayer y hay que ver, para ser
una guardería la de papelitos y lo que no son papelitos que te dan.
Empezamos
por firmar el rollo de turno sobre la protección de datos, su derecho
de cancelación, rectificación y el compromiso de la escuela de no
divulgarlos sin permiso y blablabla. Otra firma, esta vez en papelito
pequeño: la autorización para que saquen a nuestr@s hij@s a las
excursiones programadas de este curso. Es que ya son mayores, claro. Un
día se los llevaran a la plaza cercana a recoger hojas secas para la
fiesta de otoño, otro día irán a ver el belén de la plaza del Pilar,
otro día a conocer un mercado, y la mejor, de día entero: ¡una
excursión a una gran escuela! lástima que a los padres no nos dejen ir,
tiene que ser para verlos...
Presentación
y avisos
varios de la directora y la educadora nos presenta el plan de trabajo
para este año (tres páginas completas en la documentación que nos
entregan, no, si de guarderías ya no tienen nada, son auténticos
centros de educación infantil...) Y agarraos, que este año, además del
CD con las canciones que escucharán en clase, nos han dado un CD-ROM
con actividades para realizar con los niños en el
ordenador, yo alucino... Nos adjuntan también la copia del
artículo que salío en el magazine del Mundo del 1 de abril de 2007 con
las 200 mejores escuelas infantiles de España con la nuestra (Bolandrina) entre ellas (si alguien lo tiene por favor, que me lo
diga, me gustaría conseguir el original y lo solicité al Mundo pero aún
estoy esperando respuesta, poca formalidad la de algunos...) Es
autopromoción, lo sé, pero a los papas también nos hace ilusión que el
cole que hemos escogido para nuestros hijos aparezca en estas listas.
Bueno,
y a lo que quería ir yo realmente. La presentación del programa de
estimulación temprana y orientación psicopedagógica (¡qué mal me suena
todo esto!), que es una actividad opcional. El caso es que la psicóloga
nos lo presenta tan bien que casi me convence. Ya el año pasado nos
había hablado la directora de la guardería de que convendría apuntar a
Sofía porque no se relaciona apenas con los otros niños. Es muy tímida
y prefiere ir a su aire. Por otra parte, entender lo entiende todo pero
sigue sin hablar más que unas pocas palabras sueltas y mal dichas. Así
que nos planteamos que igual el apoyo de la psicológa podría venirle
bien, sobre todo pensando que el año que viene ya irá al cole y la cosa
cambia mucho. Y por otro lado, piensas, ¿y por qué tengo yo que forzar
a
la pobre criatura a nada? cada crío lleva su ritmo y Sofía siempre ha
ido más bien adelantadilla a nivel psicomotor, ¿qué pasa si le está
costando más hablar? que todavía es pequeñita... ¿qué pasa si está tan
a
gusto con sus padres y abuelos pero no acaba de lanzarse a jugar con
otros niños? que no tiene ni dos años y medio todavía. Tiempo tendrá de
desarrollar sus habilidad sociales, ¿no? pero claro, el caso es que
vivimos en sociedad, y la sociedad impone casi desde la cuna. Y no
digamos nada el colegio, con lo que se oye últimamente. Así que
aquí ando yo, con uno de mis quebraderos de cabeza y deshojando la
margarita. ¿Me ayudáis? ¿qué haríais vosotr@s?