La vuelta al cole
Bueno, pues ya se han terminado las vacaciones y hemos vuelto todos
a nuestras obligaciones. Papá y mamá al trabajo, Guille a cuidar de sus
abuelos y Sofía a la guardería. Ayer mismo empezó. Gran trauma, os
podéis imaginar... pobrecita mía. Si es que es normal, si a mí se me
hizo duro empezar, cómo no se le iba a hacer a ella. El único que sigue
feliz es Guille.Yo diría que incluso más. Vuelve a tener toda la
atención para él solito por las mañanas sin tener que competir con su
hermana y a los abuelos babeando con él, con lo grande que está, con lo
que se mueve ya (ya se gira como una croquetilla), con las cosas que
coge y se lleva a la boca... en fin, los típicos pequeños logros de
bebé que a su familia más cercana nos hacen derramar litros de baba y
al resto del universo le traen sin cuidado.
Yo la
verdad es que ando en un difícil equilibrio. La vuelta al trabajo no ha
sido demasiado traumática. Eso de ir sólo 4 horitas por las mañanas
hasta finales de octubre ayuda, la verdad. Aparte, que a mí me gusta mi
trabajo, lo que no me gusta es madrugar, pero esa es otra historia. Sin
embargo sí que sigo necesitando vacaciones, ¡pero ahora de familia! en
serio, tengo que hablar un día de estos con mi jefe y pedirle un par de
semanitas extras para fugarme yo solita a alguna isla desierta... ay,
no, que a mí no me gusta la playa...ni los sitios desiertos... está
bien, vale, me fugaré a Budapest, que vimos el otro día un reportaje en
la sexta y nos gustó mucho. Eso sí, me pido uno de los hoteles de lujo
que sacaban... ¿cuál era el del pedazo de spa?
Ay,
que se me va la cabeza... debe ser la impresión de tener durante tanto
rato seguido a Guille durmiendo, esto no es normal en él. Ha dormido
hora y media esta mañana, lleva ya otros 3 cuartos de hora... ¿le
pasará algo? a Sofía le pasaban estas cosas el día que le ponían una
vacuna pero a Guille ya se la pusimos el viernes pasado.¿Irá con efecto
retardado? Ah, eso, aprovecho para contaros que fuimos con él a la
revisión de los cuatro meses (como pasa el tiempo, ¿verdad?) y está
todo fenomenal. Mide 61 cm. y anda ya cerca de los 6 kilos y medio (lo
tuvimos que pesar en la farmacia porque el pobre pediatra llevaba dos
meses con el peso estropeado y aún no le habían puesto uno nuevo... yo
suelo defender la sanidad pública pero con estas cosas se te cae el
alma a los pies, vale que es una chorrada, solo es una báscula, no un
desfibrilador, pero también valdrá cuatro perras, ¿no? en fin, corramos
un tupido velo...) Hablamos también de la alimentación complementaria
y, como resultado, desde el sábado pasado mi pequeño campeón está
tomándose el zumo de media naranja por las mañanas (no se lo acaba pero
toma bastante) y un purecito de frutas por la tarde. No ha ido mal la
cosa. La fruta acaba repartida entre su babero, su mano, su pierna, mi
camiseta, mi pantalón y un poquito en su boca pero bueno, nada fuera de
lo normal. El caso es que se la come más o menos a gusto y no pone
caras raras.
Y nada, que dentro de un ratito tendré
que ir a buscar a mi princesa a la guardería. A ver si ya se le va
pasando el estrés postvacacional y sale más tranquila. Ayer la pobre
fue tan feliz por el camino diciendo que sí, que quería ir al cole, que
quería ver a sus amiguitos, que sí que quería quedarse a comer allí
(ella solo decía que sí a todo, sigue sin hablar un pimiento... bueno,
palabras sueltas) Y, efectivamente, llegamos a la puerta, entró tan
tranquila, y cuando ya nos íbamos de repente oímos un buaaaaaaaaaaaa. Y
ahí se quedó llorando la pobrecita. Claro, de repente fue consciente de
que ella se quedaba y nosotros nos íbamos... pero peor fue cuando la
fuimos a buscar. Estaban todos en el patio y ella estaba tranquila pero
cuando nos vió se agarró a la valla llorando desesperada para que la
sacaran de allí y ni siquiera cuando la cogí en brazos se calló. Hasta
que no le dije "¿nos vamos?" no paró. Esta mañana ha empezado a llorar
antes. La llevaba su yayo a hombros y cuando hemos llegado a la puerta
y la ha bajado al suelo se ha agarrado a sus piernas y luego a las mías
y no sé cuándo habrá dejado de llorar, cuando nos íbamos por la calle
aún se le oía. A ver qué tal sale hoy, ya os contaré en algún
comentario mañana... Si luego se lo pasa bien y eso, y según pusieron
en la nota hasta había comido bien y todo (tengo mis dudas pero en fin,
de momento nos lo creeremos), pero claro, los primeros días después de
todo un mes con papá y mamá... peor será al próximo año cuando encima
vaya a un cole nuevo donde no conozca nada ni a nadie... no quiero ni
pensarlo... pero todos hemos pasado por ello, ¿no? además, según
estudios reputadísimos, si de niño no se tienen frustaciones de adulto
no se es capaz de ser feliz (el estudio lo explica mejor pero ya me
entendéis)
En fin, mañana os cuento...