UN POCO DE POR FAVOR

Publicado 04 noviembre 11 01:03 | madrecienporcien 

Con frecuencia viajo en metro con una persona ciega acompañada por su perro guía, y me encuentro con que a la gente en general le encanta ver al perrito. Todo el mundo sonríe y comenta: “¡Qué bueno es…, qué bonito…! ¡Qué listos son estos perros!”.  Pero muy pocos se mueven de su sitio para dejar a mi amiga el asiento y deje de hacer equilibrios para no caerse. Y no creo que los jóvenes que van en su mundo, aislados con su “pinganillo” oyendo música, se hagan los “longuis” con malicia, simplemente ni se les pasa por la cabeza que se debe ceder el asiento a las personas mayores, a las embarazadas y a los discapacitados, pese a que hay cartelitos que lo recuerdan. Me dan ganas de decirles: “Menos qué perrito tan mono, y más levantar el trasero…”. ¡Por educación me callo!

A veces, padres no tan jóvenes -se suponen que tienen un mínimo de urbanidad-  van con sus hijos y éstos permanecen tan ricamente sentados y los padres no son capaces de decir a los chicos que se levanten o, si son muy pequeños, cogerlos en brazos para hacer sitio.

No sé si esa asignatura de Educación para la Ciudadanía, que se viene impartiendo en los colegios desde hacer dos cursos está sirviendo para algo. Me da que no. Pero es que ciertas cosas elementales de educación se aprendían en la familia y no sólo en la escuela donde, en tiempos de mi abuela, enseñaban Urbanidad y era básicamente eso: dar las gracias, que las cosas se piden por favor, ceder el paso, cómo comportarse en la calle y en la mesa, en la iglesia, etc.

Nada de eso parece vigente: ahora es la “ley del más fuerte”, la espontaneidad mal entendida en los comportamientos sociales. La solidaridad con los demás queda sólo para las acciones que llevan a cabo las ONGs en países lejanos. Pero ¿qué pasa con el prójimo, con los que tenemos más cerca? Una pena que estas cosas hoy se minusvaloren, como incluso las muestras de educación o respeto de un varón hacia una mujer se malinterpretan como machistas.

Creo que la cultura individualista actual, en la que está devaluada toda forma de cortesía, es producto de la falta de moral en todos los campos. Qué esfuerzo titánico contra los elementos hacen muchas familias por educar en esto también a los niños… Y es que un poco de por favor no nos viene mal a nadie.

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