La hora del recreo
Siempre nos hemos reído de la tendencia de chicos y chicas por formar grupitos separados a la hora del recreo. Eso sí, se miran de reojo de lejos... Y entonces comentamos: “Míralos, si es que en clase se mezclan, pero luego busca cada cual a sus amigos o amigas para estar juntitos”.
La hora del recreo descubre los verdaderos intereses de unos y otros, es el momento de la liberación, de la espontaneidad, de buscar a los compañeros de juego, de hacer lo que les apetece: ellas, la comba, los cromos, el pilla pilla o, simplemente, cuando son más mayores, estar juntas charlando de sus series favoritas, de ropa o intercambiando canciones con el móvil. Ellos se dedican al fútbol o al baloncesto, necesitan más moverse.
Pero eso está muy mal. Lo ha dicho el extinto Ministerio de Igualdad: le ha dado tiempo de presentar una proposición no de ley para que en los recreos de los colegios públicos y concertados se “vigile” a qué juegan los niños. Yo, incluso, iría más allá y diría que lo que realmente les preocupa es a qué juegan las niñas. No puede ser que las niñas anden “jugando a las casitas” o “a las mamás”, eso es inadmisible en una sociedad que pretende erradicar el “sexismo”.
Este tratar de regular absolutamente todo, incluso entrando en ámbitos familiares y de ocio privado, es propio de los regímenes totalitarios. Esto se hace en China y en Cuba, y se comprende porque sus regímenes comunistas no creen en la libertad individual ni en la autonomía personal en lo privado.
Lo que les faltaba ahora a los profesores es imponer a qué deben jugar los alumnos, con quién deben andar, cómo deben pensar. Suficiente trabajo tienen en el aula para que también fuera de ella deban ocuparse de aplicar las directrices gubernamentales. Esta iniciativa, como la obligación de la asignatura de educación para la ciudadanía, sólo busca imponer la ideología de género desde que nuestros hijos son pequeños. Fue éste uno de los argumentos clave de la Conferencia de la Mujer en Pekín de 1995, a la que, por cierto, tuve la oportunidad de asistir.